I Puritani
Coral



Pere Lluis Bisca
Una de las formaciones corales con mejores críticas de esta temporada ha sido el Cor de Cambra de la Catedral de Barcelona, también llamado Cor de Cambra Francesc Valls en homenaje al maestro de capilla de la catedral en la época barroca, Francesc Valls i Galan. El coro se creó en el año 2003 para participar en las celebraciones litúrgicas de la Catedral.

Se trata de un coro totalmente profesional, toda una rareza en Catalunya, donde lo habitual es que las corales, incluso las de mayor nivel, sean "amateurs" en cierto grado. Pero la profesionalización está consiguiendo unos resultados excelentes: el Cor Francesc Valls ofrece cada domingo, un programa diferente, seleccionado expresamente para la liturgia correspondiente a aquel día concreto, y con un altísimo nivel artístico.

De la historia del Cor Francesc Valls hablamos con su director, Pere Lluís Biosca, considerado como uno de los expertos en música antigua y música coral de mayor prestigio en Catalunya.

Barcelona Clásica: ¿Cómo empezaste en el canto coral?
Pere Lluís Biosca: De niño canté en una coral infantil, pero curiosamente no me gustó nada y lo dejé. Años más adelante, entré como pianista acompañante en el coro del instituto y la experiencia fue muy diferente. Empecé a hacer también tareas de dirección y, a los 17 años, con unos amigos, creamos un coro propio.

B.C. ¿Y cómo fueron tus pasos hacia la dirección coral profesional?
P.L.B. Empecé con los cursos de la Federació Catalana d’Entitats Corals (FCEC), que me sirvieron de mucho, por los conocimientos y por la gente que encontré allí. Por otro lado, empecé a cantanr en el  Cor Madrigal, y Mireia Barrera,su directora, me propuso que fuera su asistente. Este ha sido mi aprendizaje más importante. Antes de la ESMUC no había formación reglada, pero una vez creado el centro entré para cursar dirección coral. Fui alumno de la segunda promoción del Grado Superior de la especialidad.

B.C. ¿Mireia Barrera ha sido la persona que más ha influido en tu carrera?
P.L.B.
Sin duda. De ella he aprendido la seriedad, el rigor y el planteamiento de cómo ha de ser un coro profesional.  

B.C. Estuviste un año estudiando en Finlandia. ¿Qué te aportó la experiencia?
P.L.B.
La práctica es fundamental para un director y en mi curso teníamos, para hacer prácticas, al Coro de la Radio y Televisión Finlandesa durante cuatro horas a la semana. Estar al frente de un grupo como aquel, con cantantes profesionales, con un nivel de lectura a vista espectacular, te obliga a ir más allá como director.

B.C. ¿Cómo es el panorama coral en Finlandia?
P.L.B.
Catalunya tiene similitudes con Finlandia. Como aquí, hay muchos coros. La diferencia es que Finlandia, como otros Estados de la zona del Báltico como Estonia, es un país nuevo, con tradiciones nuevas, y todo el repertorio que hacen es contemporáneo, de los siglos XX y XXI.

B.C. Y tú eres un experto en música antigua...
P.L.B.
No exactamente. En la ESMUC estaba adscrito al departamento de música antigua e hice algunos proyectos. Pero un director de música sinfónica está más limitado al repertorio de unos siglos concretos, mientras que un director coral tiene un período de tiempo más amplio, que se remonta como mínimo al Renacimiento.
 
B.C. ¿Cómo empiezas a colaborar con el Cor de Cambra de la Catedral de Barcelona?
P.L.B.
En el 2004 me llamaron para dirigir un concierto homenaje a Ireneu Segarra. Al cabo de poco tiempo, me propusieron dirigir el coro, cosa que hice durante un año y medio. Cuando David Malet asumió la dirección, él me ofreció ser su asistente. Y desde 2015 soy el director titular. En total, son ya más de 10 años vinculado al Cor de Cambra.

Imagen del Cor de Cambra Francesc Valls
B.C. Un coro que ha alcanzado durante este tiempo un nivel altísimo...
P.L.B. Es una apuesta del Capítulo de la Catedral que se ha de agradecer. Ahora mismo, Barcelona es la única catedral de España y una de las pocas de Europa con un coro profesional propio. Solo Notre Dame y algunas catedrales centroeuropeas tienen un coro así. En Inglaterra, los coros son infantiles, con una orientación más educativa que de actividad profesional.

B.C. El ritmo de actividad que lleváis es frenético.
P.L.B.
Son 78 servicios litúrgicos al año, siempre en horario de domingo a las 10.30 horas y cada uno con un repertorio diferente. A cada misa corresponden dos o tres motetes, siempre en relación con los textos que la Iglesia tiene estipulados para ese día. Esto supone un trabajo de investigación de repertorio, que hago yo. Y están los ensayos: uno por misa.

B.C. ¿Sabéis si vuestra participación contribuye a que vaya más gente a la misa para escucharos?
P.L.B. Hay gente que nos viene a ver, pero creo que tampoco es demasiado conocido, más allá de los habituales de la misa. La realidad es que la mayoría de los no habituales son turistas que se encuentran con la actuación del coro. En la página web sale la agenda completa, con el horario y el repertorio que hacemos cada día.

B.C. Además de cantar en el oficio del domingo por la mañana, el coro participa en otro acto importante: el Canto de la Sibila.
P.L.B.
Es el acto que tiene más popularidad y es un proyecto que creó David Malet. Se trata de la reconstrucción de la Sibila tal y com se hacía en la Catedral: con los mismos vestidos, la liturgia y el ritual, recreados con la colaboración de musicólogos e historiadores. Se hace exactamente en el mismo lugar donde se hacía antiguamente, a diferencia de la Sibila de la catedral de Palma, que ha variado su ubicación a lo largo de los años.

Imagen del Cor de Cambra Francesc Valls
B.C. A lo largo de tu trayectoria, ¿qué conciertos corales recuerdas que te hayan impactado más?
P.L.B.
Esto muy relativo, porque el impacto depende mucho del momento en que experimentas un determinado concierto. Recuerdo que, cuando era muy joven, me impresionó un concierto de la Coral Càrmina, dirigida por Josep Vila. Aquella era una manera de hacer música que no había visto ni vivido hasta entonces. Luego, haciendo dirección, recuerdo un concierto del coro Lieder Camera y del Cor Madrigal con un programa de sinfonismo coral, con obras de Schönberg y Berg. Y también siempre me ha gustado mucho el Cor del Liceu, con una forma de cantar muy lírica y muy solvente.

B.C. ¿Tienes algún coro que sea un modelo para ti?
P.L.B.
El Monteverdi Choir, Para mí, es el referente y lo que me gustaría conseguir. Lo han hecho todo. Después, hay muchos grupos muy buenos especializados en música antigua.

B.C. Da la sensación de que la música coral está viviendo un salto hacia adelante con formaciones como el Monteverdi Choir
P.L.B.
La calidad dentro de la música coral es muy reciente. Sólo hay que ver las grabaciones de hace 40 ó 50 años: los coros no estaban al nivel de los instrumentistas. Esto ha cambiado: hay más formación y más interés por el repertorio coral.

B.C. ¿Puede un cantante amateur ir mejorando de nivel?
P.L.B.
Sí se puede. Una de las cosas más importante es que un cantante "amateur" no caiga en problemas de "amateurs": es decir, hay que ir a los ensayos y demostrar compromiso con el grupo. Hay que creerse al director y estar abierto a lo que él te puede aportar. Y luego es recomendable adquirir formación vocal. La intuición funciona hasta cierto punto. El repertorio va evolucionando y, sin los medios técnicos adecuados, es muy difícil afrontarlo. Los compositores no piensan en coros amateurs cuando escriben, sino en lo que quieren hacer.


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