Coral



Cada año, durante el mes de diciembre, la Obra Social “la Caixa” impulsa una versión participativa del Mesías de Händel, en la que orquestas y coros profesionales actúan junto a personas aficionadas. La iniciativa lleva más de 20 años celebrándose y, desde Barcelona, se ha extendido a toda España.

El director es parte esencial en el éxito de la obra. Habitualmente, se selecciona a un artista internacional de prestigio y en ediciones anteriores han participado nombres como Robert King o Robert Howarth. Ambos trajeron a sus respectivas formaciones orquestales y corales, las reconocidas The King’s Consort y The Age of Enlightement, para llevar el peso de la actuación y liderar a los coros participativos.

Este 2015, la orquesta y el coro seleccionados son catalanes: Orquestra de Cadaquès y el Cor de Cambra del Palau de la Música. Al frente de todos ellos estará el británico  Joolz Gale, posiblemente el más joven de todos los que han pasado por la obra en versión participativa en Barcelona. Gale dirigió el Mesías participativo en Burgos en 2014 y “la Caixa” ha vuelto a contar con él para el concierto de Barcelona, considerado como el más emblemático de la serie por la gran cantidad de cantantes que participan (casi 500 voces), su tradición (fue el primero en celebrarse) y el lugar en el que se realiza: el Palau de la Música Catalana.

Barcelona Clásica entrevista a Joolz Gale pocas horas antes de afrontar su Mesías de mayor formato.

Barcelona Clásica: Si tuvieras que elegir los tres momentos más importantes en tu vida, los que hicieron de ti un director relevante, ¿cuáles elegirías?
Joolz Gale: Es una pregunta interesante. Por supuesto, recibí una temprana formación como coralista que resultó crucial para mi forma de entender el repertorio orquestal. Pero también creo que hay otras experiencias en la vida que te marcan como intérprete y artista. Para mí, quizás fue el hecho de crecer en un ambiente rural, en contacto con los animales y el campo, lo que ha dado forma a mis ideas sobre la música y la dirección. Igualmente importante para mí es el ansia por vivir experiencias no musicales. Por ejemplo, adoro viajar a sitios nuevos, conocer a gente, hacer deporte y leer sobre política. Creo que un director tiene que tener una idea de lo que sucede en el mundo y también sentir amor por la humanidad. O, mejor dicho, amor por la vida. De lo contrario, es muy difícil entender la complejidad emocional de la música.





B.C. Según tu biografía, has desarrollado parte de tu carrera profesional con Sir John Eliot Gardiner y el Coro Monteverdi. ¿Ha sido esto importante para tu carrera? ¿Qué se siente cuando a uno le dirige Sir John Eliot Gardiner?
J.G. Trabajar con Sir John Eliot ha sido, definitivamente, una de las cumbres de mi formación musical y de mi carrera como cantante. Ser aprendiz en el Coro Monteverdi supuso una muy buena manera de entrar en la profesión. El nivel era siempre tan alto, tan absolutamente excepcional, que allí viví algunos de mis conciertos más memorables hasta la fecha. Y creo que cantar fue la mejor preparación que pude tener como director porque John Eliot es un maestro en desarrollar el potencial de la gente. De hecho, él mismo me animó a dirigir y esto me dio la suficiente confianza como para dedicarme a mi pasión por la música orquestal.

B.C. No queremos preguntar lo mismo que te dicen siempre, pero obviamente impresiona ver a un chico de solo 32 años al frente de orquestas importantes. La juventud, ¿ayuda a desarrollar una carrera como director o es más bien una desventaja?
J.G. En el mundo de hoy, ya casi no soy un director joven. La verdad es que entré en este mundo un poco tarde, porque primero estuve en la Universidad y después trabajé como cantante. Actualmente, el camino habitual para los jóvenes directores es dirigir orquestas profesionales justo después de salir del conservatorio. En cambio, mi carrera se ha desarrollado de una forma poco convencional: cogí el camino más largo, lento y difícil para llegar a ser director. Pero estoy contento, porque he desarrollado mi propia ruta sin comprometer mis intuiciones artísticas y mis pasiones. Además, mi experiencia como cantante ha sido un activo de valor incalculable como director y ha influido mucho en mi trabajo con coros y solistas vocales. No creo que la juventud sea ninguna desventaja en sí misma: lo importante es el talento. Pero pienso que la madurez, el arte musical y la comprensión de la naturaleza humana es algo que demasiadas veces se pasa por alto. Dirigir es algo más que ondear  los brazos con convicción.

B.C. ¿Qué nos puedes explicar de tus próximos proyectos? ¿Tienes algún reto importante en perspectiva para el año que viene?
J.G. Hay muchas grandes cosas para 2016, pero, sobre todo, hay dos proyectos muy próximos que son retos verdaderamente emocionantes. Primero, vuelvo a la Bamberger Symphoniker, esta vez para trabajar con su Orchester-Akademie en un proyecto teatral muy interesante llamado Die Deutsche Seele (El alma alemana), que explora la música alemana a través de una preciosa escenificación de textos y lieder. El otro proyecto es con mi orquesta de cámara en Berlín, llamada “ensemble mini”, en el Konzerthaus de Berlín, con Tanja Tetzlaff y Stella Doufexis en un increíble programa de Hindemith, Mahler y también el estreno de mi nuevo arreglo para Le Mer de Debussy.

B.C. Por tu discografía y tus conciertos de más renombre, pareces más enfocado hacia el repertorio moderno que el barroco. ¿Cómo ha sido tu experiencia con el Mesías de Händel?
J.G.
Es cierto. Supongo que es reflejo de mi profundo amor por el repertorio sinfónico en general. Cuanto mayor es tu comprensión de la música en general, más ricas pueden ser tus interpretaciones. Por esto cada vez se valora más que los directores sean versátiles. Sin embargo, mi corazón, y también mi experiencia, están con el repertorio antiguo y, especialmente, con Mozart, Schubert, Schumann, etc. ¡Y adoro Händel! Mi sueño sería hacer más ópera de Händel, porque es un compositor tan dramático y tan imaginativo que me parece un verdadero genio de la invención. El problema para los directores jóvenes como yo es que hay pocas oportunidades de trabajar con orquestas de instrumentos de época. Lo habitual, si tenemos suerte, es que solo recibamos invitaciones de orquestas sinfónicas modernas.



Edición anterior de El Mesías participativo
B.C. ¿Qué expectativas tienes para el concierto en Barcelona? Dirigiste el Mesías participativo en Burgos el año pasado. ¿Esperas diferencias?
J.G.
La verdad es que no espero nada salvo disfrutar. Pero estoy seguro de que el concierto de Barcelona va a ser una experiencia realmente especial.

B.C. ¿Cuáles son las ventajas y las desventajas de trabajar con un coro tan grande como el de Barcelona?
J.G.
¡Solo hay ventajas! No hay puntos débiles, porque todo es diversión. Todos los participantes aman cantar y eso es lo más importante. ¡Es tan fácil alimentarse de la energía positiva que desprenden! Por supuesto, desde el punto de vista musical, no todos los coros están preparados para actuar con tanta fuerza y por eso, a veces, tengo que adaptar el tempo como conviene.

B.C. ¿Cuál es tu número favorito del Mesías? ¿Y el más difícil para ti?
J.G.
De alguna forma, And he shall purify siempre consigue llegar a un punto especial para mí. Pero hay tantos momentos importantes en el Mesías


B.C. ¿Qué opinas de los solistas?
J.G.
Todos son muy buenos. Y poder hacer música con Carlos Mena ha sido una revelación particular de este año.

B.C. ¿Qué opinas de este Mesías participativo que organiza “la Caixa”?
J.G.
La idea de unir un coro participativo con un coro profesional y una orquesta es enormemente importante y tiene un gran valor social. Ojalá haya otros 20 años de este fantástico proyecto. Seguramente, en Reino Unido debe de haber iniciativas parecidas, pero lo que “la Caixa” hace en términos de compromiso y organización no tiene rival. Es muy especial.


B.C. ¿Por qué Reino Unido es ahora mismo la primera potencia mundial en música coral?
J.G.
Es porque todavía tenemos muchos coros de catedrales e iglesias. Mientras estas instituciones puedan sobrevivir y crecer, y los padres tengan en cuenta que un coro puede ser una parte esencial de la educación de sus hijos, mantendremos fuerte esta tradición. Pero el gobierno debe invertir más en educación musical, especialmente para instrumentistas.

B.C. ¿Podemos preguntarte sobre tu compositor, tu obra y tu director favorito? ¿Qué orquesta te gustaría dirigir en el futuro?
J.G.
Son preguntas imposibles porque hay demasiados compositores, directores y orquestas que me encantan…


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