I Puritani
Instrumental i música de cambra



Pablo Ferrández. Foto: Kirill Bashkirov
Ibercamera presenta el martes 16 de febrero uno de los mejores conciertos de la agenda del mes, con una propuesta que promete ofrecer una excelente interpretación de obras de Mozart, Haydn y Beethoven a cargo de una orquesta y un director especialistas en el repertorio vienés: la Orquesta Sinfónica de Viena y el húngaro Adam Fischer. Todavía quedan algunas (pocas) entradas a la venta.

Como figura solista, está prevista la actuación de uno de los jóvenes músicos españoles con mayor proyección en estos momentos: el violonchelista Pablo Ferrández, de solo 24 años. Pablo consiguió ser en 2015 finalista del Concurso Tchaikovsky de Moscú, lo que le hizo aparecer en todos los periódicos. Era el primer español que lo conseguía.

Desde entonces, su carrera, ya enormemente prometedora, ha dado un importante salto hacia adelante. Él mismo nos cuenta cómo vive este aumento de celebridad y los proyectos, presentes y futuros, en los que está inmerso.

Barcelona Clásica: ¿Es tu debut con la Sinfónica de Viena?
Pablo Ferrández:
Es mi primera experiencia con esta orquesta y con el director Adam Fischer, pero el de Barcelona será el último de una gira de cinco conciertos por toda España: Madrid, Alicante, Girona, Zaragoza y, finalmente, L’Auditori de Barcelona. En todos ellos interpretaré el Concierto en Do mayor para violonchelo y orquesta de Haydn y, la verdad, las expectativas son super positivas.

B.C. Sabemos que te lo preguntará todo el mundo, pero es obligado hablar de lo que te ha aportado el llegar a la final del Concurso Tchaikovsky…
P.F.
Ha supuesto una ayuda y un impulso enorme. Es verdad que ya había participado en otros concursos internacionales, pero este no tiene comparación con nada de lo que había hecho antes. ¡La final la vieron 10 millones de personas! Y me vio actuar gente muy importante que luego me han contactado, como, por ejemplo, Daniel Barenboim.

B.C. También estaba Valéry Gergiev en el jurado. ¿Habló contigo?
P.F.
Me dijo personalmente que le había gustado mucho cómo había tocado y me ha invitado a tocar con él. Estamos buscando fechas.

B.C. ¿Y qué te dijo Barenboim?
P.F.
El primer contacto fue a través de su mujer, que me invitó a tocar en el festival que organiza en Israel. Y después me pidió que tocara para él en Berlín. Toqué Haydn y Saint-Saëns.

Pablo Ferrández. Foto: Kirill Bashkirov
B.C. Después de lo que has vivido, ¿crees que es recomendable para un músico participar en un concurso?
P.F.
Desde luego que sirve, pero hay que participar siendo conscientes de que un concurso no es algo objetivo y no se puede controlar lo que va a pasar. Hay que ir preparado para perder y sabiendo que, aunque seas el mejor, te pueden eliminar a las primeras de cambio.

B.C. En tu caso, fuiste el cuarto clasificado, pero el primero no ruso. ¿Hay que ser ruso para ganar el Concurso Tchaikovsky?
P.F.
No sabría qué decirte. Es muy complicado.

B.C. ¿Cuáles son tus próximos proyectos?
P.F.
Tengo muchas cosas en marcha que me hacen muchísima ilusión, pero que todavía no puedo anunciar porque no hay fechas cerradas. Sí puedo contar que el 10 de octubre de 2016 será mi debut en la Philharmonie de Berlín. Y estoy programando cosas a dos años vista. Para un músico, es muy agradable saber lo que hará, por ejemplo, en marzo de 2017.

B.C. Eres un caso de músico muy precoz: empiezas a tocar el violonchelo con solo 3 años y a los 14 ya entras para estudiar el Grado Superior en el Conservatorio Reina Sofía. ¿Has tenido que renunciar a muchas cosas para tener una carrera así?
P.F.
Todo el mundo me lo pregunta, pero yo no tengo esa sensación, aunque, desde fuera, sí pueda verse así. Pero yo siento que tengo una vida muy plena.

B.C. Al empezar con el chelo desde tan pequeñito, ¿no has pensado alguna vez que quizás no era tu instrumento?
P.F.
Nunca se me ocurrió.

B.C. ¿Es necesario empezar tan temprano?
P.F.
La verdad es que sí ayuda empezar desde jovencito, porque el cuerpo se adapta al instrumento. Pero ha habido músicos que han empezado más tarde y han tenido carreras destacadas.

Pablo Ferrández toca un Stradivarius cedido
por la Nippon Music Foundation.
Foto: Kirill Bashkirov
B.C. ¿No te plantearías nunca ingresar en una orquesta?
P.F.
Mi carrera está totalmente orientada como solista. Sé que es muy difícil, pero es lo que me gusta y lo que quiero hacer. Estoy justo donde quería estar y antes de lo que me imaginaba.

B.C. ¿Cuántas horas estudias al día?
P.F.
Ahora he descubierto que lo ideal para mí son 5 horas diarias. Con 13 años quizás necesitaba 8 horas y me sirvió de mucho. En la actualidad, cinco horas es suficiente para estar en forma y no lesionarme. 

B.C. ¿Cómo es tocar un Stradivarius? ¿No da respeto trabajar con algo tan valioso?
P.F. Llevo dos años con él y es una pasada. Es el mejor chelo que he probado nunca. Pero da muchísimo respeto: hay que tocarlo y respetarlo como lo que es: un instrumento legendario. Por él y por los grandísimos músicos que lo han tocado en el pasado, como Gregor Piatigorsky o János Starker.


Més, sobre...: conciertos
Últimes Notícies