Piano



El pianista Iain Burnside
El festival de lied LIFE Victoria celebra en 2016 su cuarta edición, pero desde sus inicios ha contado con destacados intérpretes internacionales del género gracias, entre otros factores, al recuerdo de Victoria de los Ángeles y a la ilusión que muchos de ellos tienen de poder participar en un homenaje a la cantante.

Uno de ellos es el pianista escocés Iain Burnside, visitante recurrente del festival. Burnside es un especialista en lied, aunque él prefiere hablar de "canción", huyendo del término alemán para buscar el sentido más internacional del género. Además de músico de prestigio, formado entre la Royal Academy of Music de Londres y el Conservatorio Chopin de Varsovia, ha impulsado numerosos proyectos de creación y de comunicación alrededor de la música clásica:  ha sido presentador de la BBC, ha escrito teatro e da clases en varios programas de jóvenes artistas.

En LIFE Victoria, Burnside actuó en el concierto inaugural y ha impartido una serie de masterclasses en ESMUC. Sus alumnos dan un concierto gratuito el miércoles 9 de noviembre, dentro de la programación del festival.


Barcelona Clásica: ¿Cómo fueron tus inicios con el piano?
Iain Burnside: Empecé a los cinco años. Pero después, en mi formación, primero decidí ir a la universidad y, luego, al conservatorio. Fue mi profesor en la Royal Academy of Music, el maravilloso Alexander Kelly, quien me convenció que, pianísticamente, yo tenía algo que decir.

B.C. A lo largo de tu trayectoria ¿ha habido algún punto de inflexión que marcara tu carrera definitivamente?
I.B.
Peter Pears me animó mucho y me introdujo en el repertorio de la canción. Y años antes tuve el privilegio de dar algunos recitales con Victoria de los Ángeles. Fue una experiencia inolvidable: fue enormemente amable y generosa conmigo. Nunca me dijo cómo tenía que tocar, pese a que me hubiera encantado que lo hubiese hecho. Por eso es tan especial para mí participar en el festival que lleva su nombre. 

B.C. En cierto momento dijiste: “Incluso si practicara todos los días a todas horas, nunca sería Martha Argerich. Y, para mí, eso está bien”. ¿La humildad es la clave para un pianista al acompañar a un cantante?
I.B.
Bueno, ¡no duele ser pianista acompañante! Además, como en cualquier colaboración, tienes que aportar tus propias ideas. Lo que quería decir en aquel momento es que todos los pianistas necesitamos un cierto sentido de cómo encajamos en el universo musical. Muchos jóvenes sueñan con el rol heroico o atlético y poder dar conciertos como virtuoso por todo el mundo. Pero en realidad muy pocos pueden tener una carrera así, y aún son menos los que pueden aguantar las exigencias que esto supone en tu vida personal y en tu salud. Yo he elegido un camino menos glamuroso, pero más sociable, que encaja conmigo tanto personal como musicalmente, y me siento muy feliz por ello. 

B.C. Además del piano, tu carrera es muy exitosa como escritor, compositor e incluso presentador de música clásica en la BBC. ¿Hay algún elemento común entre esta amplia diversidad de proyectos? ¿Quizás la conexión entre música y palabra?
I.A.
Amar tanto las palabras como la música es esencial para trabajar con cantantes. En los últimos diez años, esto me ha llevado a diversos formatos de conciertos y de trabajo escénico. Es muy liberador poder trabajar con mis conocimientos y mi pasión por la música, pero activando una parte diferente del cerebro. La mayor parte de mi vida la he pasado tocando la obra de compositores muertos, así que es una alegría emprender algo más creativo. Y como asistente a conciertos, creo que muchos recitales son extremadamente aburridos. Vivimos en una era visual, así que es bueno sorprender a la gente en cuanto atraviesan la puerta. Se les puede involucrar en el espectáculo de forma distinta.  

B.C. Has trabajado mucho con cantantes emergentes. ¿Crees que el lied tiene la capacidad de atracción que tenía en el pasado para los nuevos talentos?
I.B. La canción es el género más universal de todos. Por eso nuestras madres nos cantaban nanas. Por supuesto que la mayoría de los cantantes jóvenes están locos por cantar ópera lo antes posible, pero los inteligentes ven que la canción tiene algo especial que ofrecer, a ellos mismos y al público. Da igual que sea Schubert, Fauré, Vaughan Williams o Mompou.

B.C. En tu opinión, ¿qué es lo más importante que un cantante tiene que tener en cuenta cuando empieza a cantar lied?
I.B. Que hay muchas formas de cantar una canción. No se necesita un doctorado en alemán. Una bonita voz y un corazón abierto te pueden llevar muy lejos.

B.C. Has venido muchas veces a Barcelona para colaborar con el Festival Life Victoria. ¿Hay una posibilidad de que Barcelona pueda atraer a público internacional con un festival de lied?
I.B. ¡Por supuesto! Barcelona es un imán para todos los europeos: cualquier aprovecha la oportunidad de pasar un tiempo aquí. He venido varios años y tengo muchos amigos musicales. Me encanta el ambiente y el público. Como escocés, no tengo problema en empatizar con la sensibilidad catalana. ¡Y qué emoción tocar en el Hospital [de Sant Pau]! Tengo que reconocer que uno de mis momentos favoritos es caminar por los pasillos con azulejos que hay en la planta subterránea. ¡Cuánta imaginación para un edificio de uso cívico!

B.C. ¿Cuáles son tus proyectos actuales?
I.B. Estoy a mitad de un atractivo proyecto con la discográfica Delphian, grabando las canciones de Nikolai Medter con seis cantantes distintos, mayoritariamente rusos. El año que viene tocaré los tres ciclos de Schubert con Roderick Williams, que estuvo el año pasado en LIFE Victoria. Actuaremos en diferentes salas, incluyendo Wigmore Hall, y estoy deseando tener la experiencia.

B.C. ¿Y veremos próximamente sus obras en Barcelona?
I.B. ¡Sí, por favor! Hice mi proyecto sobre Brahms el año pasado, pero tengo otros que creo que funcionarían muy bien. ¿A quién tengo que invitar a cenar?


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