I Puritani
Piano



Maria Rosa Ribas
El Día Internacional de la Mujer también se celebra en la programación musical. Por un lado, el Departamento de Piano del Conservatori Municipal de Música de Barcelona organiza un concierto dedicado a mujeres compositoras francesas que podrá verse el jueves 10 en el mismo Conservatori, dentro del ciclo Dijous Concert. La entrada es libre.

Por otro lado, la compositora y pianista Maria Rosa Ribas, profesora del Conservatori Superior Municipal de Barcelona, y la soprano Maria Àngels Miró, protagonizan otro concierto que tendrá lugar el día 8 en el Centre Cívic Urgell. El programa se divide en dos partes: una primera con obras de tres compositoras célebres de los siglos XIX y XX (Clara Schumann, Fanny Mendelssohn y Alma Mahler) y una segunda con obras de compositoras catalanas contemporáneas. También es de entrada libre.
Con Maria Rosa Ribas, hablamos del planteamiento del concierto, así como de su propia trayectoria como pianista y, sobre todo, como compositora relevante de su generación, con más de 100 obras y estrenos a nivel internacional.

Barcelona Clásica: ¿Cómo nació la iniciativa de organizar un concierto de mujeres compositoras?
Maria Rosa Ribas:
Hay varios motivos, y el que tuve más presente fue el reivindicativo: a los programadores no les interesan las mujeres compositoras, así que pensé que, en un concierto así, el público podría conocer de golpe el trabajo de varias autoras. También hay una intención cultural y didáctica, porque, a lo largo del recital, vemos la evolución de dos siglos de música y se evidencian las diferencias de estilo. 

M. Àngels Miró i M. Rosa Ribas
B.C.  ¿El formato es un recital de piano y voz?
M.R.R. Son canciones interpretadas por la soprano Maria Àngels Miró, acompañada por mí misma al piano. Desde que le propuse la idea a la soprano, llevamos ya algunos años con el formato. El primer concierto se hizo en Girona y lo hemos presentado en varios lugares de Catalunya. Los comentarios entusiastas del público me animaron a seguir por este camino de presentar obras de compositoras.

B.C. ¿Es quizás Clara Schumann el caso más claro de la imposibilidad que tenían las mujeres en el siglo XIX de desarrollar su talento?
M.R.R.
Clara Schumann pudo componer. Hay entre 200 y 300 piezas suyas. Me imagino que no le debería resultar muy fácil por su situación familiar, con 8 hijos (de los que cuatro fallecieron en la edad adulta) y el marido, Robert Schumann, delicado de salud. Además, como también fue una gran pianista, se desplazaba constantemente para hacer conciertos. Yo creo que Clara Schumann consiguió superar las graves dificultades de su vida precisamente gracias al poder de la música.

B.C. Y en el caso de Fanny Mendelssohn, ¿por qué no es más conocida?
M.R.R.
Fanny era la hermana de Félix Mendelssohn. Su familia tenía mucho dinero y el padre lo utilizó para apoyar la carrera musical de su hijo, hasta el punto que llegó a contratar una orquesta para que pudiera estudiar con ella. Pero, en cambio, a Fanny, que también tenía mucho talento, le prohibió cualquier tipo de práctica musical. No podía ni tocar el piano: tenía que hacerlo a escondidas. Ante esta situación, ella se dedicó a ayudar a su hermano. Hay partituras con la firma “F. Mendelssohn” que se han demostrado ser obra de Fanny, no de Felix.

B.C. ¿Qué ocurrió con Alma Mahler? ¿Por qué no llegó a ser una gran compositora?
M.R.R.
Alma Mahler fue una mujer tan excepcional que todo el mundo se enamoraba de ella: culta, inteligente, bellísima… Adoraba la música de Wagner. Su profesor de composición había sido discípulo suyo. Alma conoció a Schönberg y algunas de sus canciones respiran en algún momento cierta atonalidad. Son piezas de piano maravillosas, con gran riqueza armónica, muy avanzadas para su tiempo. Sin embargo, Alma, con 22 años, se enamoró de Gustav Mahler y él le pidió que renunciara a componer. Luego, cuando el matrimonio estaba ya en crisis, Mahler cedió, pero, como ella misma decía, había perdido la inspiración y la ilusión por crear sus propias obras.

Maria Rosa Ribas
B.C. La segunda parte está dedicada a compositoras contemporáneas. ¿Cómo está planteada?
M.R.R.
Presentamos un repertorio de autoras catalanas vivas: Mercè Torrens, Anna Bofill, Mercè Capdevila y también obras mías. Son composiciones de voz y piano. Acabamos con unos haikus de Mercè Capdevila que exploran los extremos de la voz y del teclado.  

B.C. ¿Cuándo se produjo el punto de inflexión por el cual las mujeres compositoras empezaron a creer en sí mismas?
M.R.R.
Antiguamente, existía la teoría de que las mujeres no tenían capacidad para crear y, en consecuencia, todas las facilidades se ofrecían a los hombres. Las que se atrevían a escribir lo hacían a escondidas, con pseudónimos o sin firmar las piezas. Esto ha hecho muy difícil saber si detrás de una partitura estaba una mujer. Tampoco ha habido interés por hacer una investigación seria. Ha sido a partir de que las mujeres tienen acceso a los estudios que comienzan a demostrar sus capacidades artísticas en todos los campos.

B.C. ¿Por qué continúan siendo minoría las mujeres compositoras cuando, al mismo tiempo, el público de la música clásica es cada vez más mayoritariamente femenino?
M.R.R.
Quizás porque todavía mantenemos un cierto sentimiento de inferioridad para demostrar la calidad de nuestro trabajo. Además, es un mundo muy difícil y faltan programadores sensibilizados por incluir más música de mujeres. De todas maneras, cada vez hay más compositoras haciendo armonía y composición. Creo que falta una generación para alcanzar cierta igualdad.

B.C. ¿Se puede etiquetar de “música femenina” la obra creada por compositoras?
M.R.R.
No creo que haya una “música femenina”. Cada cual tiene una manera de expresarse condicionada por sus experiencias vitales y musicales.

B.C. ¿Cómo decidió Maria Rosa Ribas ser compositora?
M.R.R.
Conocí y empecé a tocar el piano desde bien pequeña, en el colegio, donde vieron en seguida que tenía muchas ganas de tocar. Estudié en el Conservatorio Superior Municipal de Barcelona, y no solo piano, sino también guitarra y solfeo. Cuando hice la asignatura de Armonía, en el cuarto curso, en la que se aprende cómo preparar los acompañamientos a una canción, sentí como una chispa: me gustó muchísimo y me sentí muy libre componiendo. Obtuve el Premio de Honor, lo que fue un enorme incentivo para matricularme, al año siguiente, en el curso de composición con Xavier Monsalvatge. Y, desde entonces, ya no he parado.

B.C. ¿Cómo es tu música?
M.R.R. Es muy difícil encontrar tu propia voz por las influencias a las que estamos sometidos durante toda la vida. Pasa lo mismo con la literatura. Ahora me expreso más cómodamente. Me gustan el contrapunto, la melodía y los cromatismos. Mi música es atonal, pero con características tonales: juego con los dos sistemas.






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