Piano



Iván Martín
Lo de "pianista de proyección internacional" se queda corto con Iván Martín. Primero, porque el pianista canario, de 36 años,  también hace dirección orquestal: de hecho, acaba de presentar su primer trabajo discográfico como director en colaboración con la Orquesta Sinfónica de Galicia.

Y, segundo, porque lo suyo no es simple "proyección", sino un trajín interminable, con compromisos en todas las partes del mundo: Holanda, Italia, EEUU, Canadá, Alemania, Austria, Argentina, China...  "En tres meses he pasado cinco días en casa", nos confiesa.

Esta semana recala en el Palau de la Música, donde ya estuvo el año pasado. Se declara enamorado de Barcelona. Con él hablamos del repertorio que presenta en  este concierto, de sus compromisos futuros y de los hitos que han marcado su carrera.



Barcelona Clásica: ¿Cómo describirías el repertorio que ofrecerás en el Palau de la Música?
Iván Martín: El programa está estructurado en torno a dos líneas diferentes. La primera, el piano español, con los referentes de Soler y Granados, que tienen  muchas cosas en común: el arraigo folclórico, la música popular y el pertenecer un tiempo en transición. Ambos son dos extremos en la historia del piano español: el siglo XVII y el siglo XX.

La segunda parte del programa es un recorrido hacia la disolución de la tonalidad. En el programa del año pasado presenté  un repertorio que acababa en Chopin; ahora vamos un poco más allá. Partimos del postromanticismo con un Liszt muy maduro y avanzamos hacia la pérdida de la tonalidad que se muestra especialmente en la obra impresionista de Debussy.

B.C. ¿Cómo valoras volver al Palau de la Música tras el concierto de 2014?
I.M. Es un auténtico privilegio. Antes del concierto del año pasado  ya conocía la sala, porque había asistido a varios conciertos. Es un lugar emblemático, con una acústica sensacional. También disfruté mucho con el  público, que se mostró entregado y respetuoso. Todo el conjunto me transmitió una energía muy especial.

B.C.¿En qué otros proyectos estás trabajando ahora?
I. M. Me encuentro en plena presentación del disco de los conciertos de Beethoven, con el sello Sony Classical. Asimismo, estoy preparando varios compromisos próximos: un recital en Holanda, otro en Italia con la Orquesta Verdi y dos conciertos en España. Uno será con la Orquesta Nacional de España, donde, además de ser solista, llevaré la dirección, y otro, con la Orquesta de Baleares.

B.C. En un futuro, ¿te ves haciendo más de director que de pianista?
I. M. Es verdad que a veces dirijo obras sin piano, pero normalmente mis proyectos siempre tienen que ver con el piano. Yo me defino como concertista. No es mi ambición ser director.

B.C. Con tantos compromisos internacionales, ¿vives en España o fuera?
I.M. Vivo en Valladolid desde hace cuatro años. Pero me encantaría vivir en Barcelona. Como canario, añoro estar al lado del mar y soy un enamorado de Barcelona.

B.C. ¿Cuántos viajes haces de media?
I.M. Entre septiembre y diciembre del año pasado, estuve en casa cinco días. La verdad es que intento no contar los viajes. A veces, unos recitales se encadenan con los ensayos de otros y las estancias fuera de casa se alargan. Diría que la media son 3 ó 4 viajes al mes, pero depende del momento. En febrero, solo estaré en Valladolid una semana.

B.C. Tienes un amplísimo currículum: colaboras con prácticamente todas las orquestas españolas y algunas de las europeas más prestigiosas; has protagonizado estrenos de obras -el más reciente, el del cinematográfico Michael Nyman-; has publicado varios discos con excelentes críticas. Para llegar al momento actual, ¿cuáles dirías que han sido lo principales hitos en tu carrera?
I.M. Yo me formé en Canarias. Empecé muy chiquitín, con tres años, y a los 16 ya había acabado 10º de piano, por lo que tenía salir fuera. Mis padres consideraron que era demasiado joven para ser autónomo y viajar, y además en Canarias hay muy buen profesorado, así que hasta cumplir los 18 estudié dirección de orquesta y composición. Después, amplié estudios en Madrid y en Mallorca.

En este camino han sido importantes los concursos, que no son plato de gusto para nadie, pero en los que he tenido fortuna. Lo cierto es que abren puertas.

Como actuaciones importantes, siempre recordaré mi primer concierto en el Carnegie Hall y en la Philharmonie de Berlín, y también mis conciertos en el Palau de la Müsica. Son sueños que he podido cumplir.

B.C. ¿Hay algún profesor que te haya marcado más?
I. M. Todo el mundo recuerda con más cariño al último profesor. Hay muchos tipos de profesores: el que se sienta a tu lado y te corrige, el que te enseña sus secretos, el que te enseña a amar la música... Y luego está el último profesor, el que comparte contigo un café para hablar de las diferentes visiones de la música.


Més, sobre...: conciertos
Últimes Notícies