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Escena de Il barbiere di Siviglia - Foto: A. Bofill
Los Amics de l’Òpera de Sarrià cierran su segunda temporada este fin de semana con la versión de Giovanni Paisiello de Il barbiere di Siviglia. Son dos funciones, una el sábado 28 a las 20 horas y otra el domingo 29 a las 18 horas, con entradas entre los 15 y los 35 euros.

Se trata de una ópera de aproximadamente dos horas de duración, con acompañamiento orquestal, que el Teatre de Sarrià presenta como “la obra que inspiró a Rossini”. Y, efectivamente, algo de homenaje a Rossini hay en el montaje de una pieza que, si bien en el pasado fue casi tan popular como su homónima rossiniana, ahora prácticamente no se representa nunca.

Para saber más sobre esta producción de Il barbiere di Siviglia, hemos hablado con Assunto Nese, director musical de la obra y también director de los Amics de l’Òpera de Sarrià. En su rol de gerente de la entidad, hace balance de lo que esta segunda temporada de programación ha supuesto para la asociación.


Barcelona Clásica: ¿Cómo surgió la idea de poner en escena Il barbiere di Siviglia de Giovanni Paisiello?
Assunto Nesse:
En realidad fue una decisión de Raúl Giménez, el director artístico de los Amics de l’Òpera de Sarrià. De todas maneras, nuestra línea general en la temporada es combinar títulos nuevos, títulos desconocidos y algo más popular. Este año, la obra nueva fue el estreno, con mucho éxito, de El màgic elixir, de Albert García Demestres; luego ofrecimos una pequeña joya, La cambiale di matrimonio, de Rossini, y una obra de Balducci que no se había hecho prácticamente nunca en el mundo, Il conte di Marsicco, producida en colaboración con el Festival Rossini de Bad Wildbald. Il barbiere viene a aportar el elemento popular, ya que el título es muy conocido por la obra de Rossini. 

B.C. ¿Qué diferencias hay entre Il barbiere de Rossini y el de Paisiello?
A.N.
El libreto es casi el mismo, pero, musicalmente, Rossini es superior: su música tiene otra brillantez y va más allá. Pero eso no quiere decir que la de Paisiello no tenga valor. En esta ópera, hay mucho de Mozart y momentos muy divertidos, como el quinteto del final. Paisiello repite mucho y esto hace que la obra sea muy larga, por lo que lo habitual es representar la obra con cortes en los fragmentos repetidos. Es una costumbre aceptada incluso en los principales festivales rossinianos y es la versión que presentamos aquí.

B.C. ¿Qué se puede destacar del reparto y de la puesta en escena?
A.N.
Es un reparto muy equilibrado: no hay un rol que destaque. En cuanto a la puesta en escena, es simple, pero está bien resuelta. El director de escena la ha ambientado en la Sevilla de los años 40, con algunos elementos del ambiente de la posguerra española, aunque no hay una relación directa entre el argumento y este contexto histórico.

B.C. ¿Qué balance hacéis de la temporada?
A.N.
Muy positivo. Hemos llenado casi siempre y las críticas han sido muy buenas. Hemos intentado mantener siempre el mismo nivel de calidad, a la vez que combinamos cierta diversidad en la programación. Actualmente somos 150 socios y seguramente creceremos. Todavía hay quien, ahora, en pleno final de temporada, se hace socio, lo que demuestra que su interés es, sobre todo, apoyar el proyecto. No se trata de vender abonos, sino de contribuir a que haya temporada de ópera.

B.C. ¿Cómo es vuestro perfil de socio?
A.N.
Estamos atrayendo gente no solo de Sarrià y Barcelona, sino incluso de fuera de la ciudad. En general, a la gente aficionada a la ópera le interesa descubrir cosas nuevas; es un público culto, que sabe, que se interesa por la obra y que vuelve a ver títulos que ya ha visto. Por supuesto que un proyecto como el nuestro tiene cierto riesgo, pero nos gusta hablar de los Amics de l'Òpera de Sarrià como un laboratorio de ópera: estamos creando cosas y damos oportunidades a cantantes y compositores jóvenes. 

B.C. Recientemente, Roger Alier hablaba del auge de la ópera en Barcelona… ¿Detectáis esta mayor afición?
A.N. Creo que estamos ayudando a crear un nuevo público. El nivel del Liceu es increíble, pero también es muy interesante disfrutar de la ópera en un formato diferente, más pequeño. El público amante de la ópera valora esta proximidad con la música. También es un buen formato para iniciar a personas no aficionadas, ya que son obras más cortas. Además, en todas las grandes ciudades hay más de un teatro de ópera. En Milán están La Scala y el Piccolo; en Viena, la Staatsoper y también la Volksoper.

B.C. ¿Qué nos puedes adelantar de la próxima temporada de los Amics de l’Òpera de Sarrià?
A.N. Hay muchas ideas, pero lo que es seguro es que seguiremos en la misma línea. También continuará El màgic elixir, que es un proyecto de largo recorrido para el público familiar, escuelas, etc. Se volverá a programar. Y continuaremos con la colaboración con festivales internacionales y con la programación de ópera bufa.


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