Don Quixot
opera



Por Xavier Llisà.- El Palau de la Música Catalana se rindió anoche a la exhibición de un Juan Diego Flórez que cantó (¡atención!) con una costilla rota.

Tal y como él mismo explicó al inicio de su recital, el mejor tenor lírico-ligero de la actualidad se fracturó una costilla jugando a fútbol el pasado fin de semana.

Aunque pudo cumplir con su compromiso de cantar Rigoletto en Viena, los dolores se agudizaron al llegar a Barcelona. Sin embargo, Flórez consciente de que la voz “la tenía bien” decidió no cancelar su actuación, ayudado de una dosis de Ibuprofeno.

El recital en el Palau de la Música tenía que ser exclusivamente de napolitanas, pero, al final, el tenor cantó Mozart, Gounod y Massenet en la primera parte. En la segunda derivó hacia la música italiana, comenzando por Arrivederci Roma y continuando, entonces sí, con napolitanas, entre las que no faltó O sole mio

El tenor, con un físico agradable y una indudable simpatía, actuando casi como si estuviera en casa, se metió al público en el bolsillo. Estuvo acompañado, según las piezas, de mandolina, acordeón y percusionista, del pianista Vincenzo Scalera y, a veces, de él mismo tocando la guitarra.

Flórez finalizó con otra exhibición operística, cantando Cessa di piu resistere de Il Barbieri di Siviglia de Rossini. Y deleitó con tres bises: Bésame Mucho, La Flor de la Canela,  y por último, A mes amis. Comme il faut.




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