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Prueba final del Concurso Viñas en 2015. Foto: A. Bofill
Hoy y mañana, en el Conservatori del Liceu, se celebran las semifinales de la 53ª edición del Concurso Internacional de Canto Francesc Viñas. Un total de 566 cantantes de 59 países se han inscrito para participar, aunque a estas alturas del concurso solo una treintena han conseguido pasar las diferentes fases de la clasificación. 

Tal alto grado de participación se explica por la historia y el prestigio que tiene el Concurso Viñas, conocido en todo el mundo. Teatros como el Metropolitan de Nueva York, la Scala de Milán o el Covent Garden de Londres, entre otros, colaboran en la fase previa de audiciones para aspirantes internacionales. 

Asimismo, el jurado está compuesto por personas muy relevantes del mundo de la ópera, con una gran carrera como cantantes o como responsables artísticos de teatros internacionales. Por ejemplo, este año, participan la mezzosoprano Teresa Berganza y el bajo-barítono Simon Estes, el primer afroamericano en cantar en Bayreuth. Ambos han estado en la presentación de la fase final del concurso y esto es lo que aconsejan a los jóvenes cantantes que aspiren, no solo a ganar, sino a tener una larga carrera como estrellas de la ópera.

¿En qué se fijan Teresa Berganza y Simon Estes cuando participan en una audición de un joven aspirante a cantante?

Teresa Berganza es muy clara: “Lo primero que escucho es la belleza de la voz; con la primera nota no se puede ver nada más que el color. Luego, ya se advierte la técnica y la capacidad artística del cantante. El color es importante porque capta la atención; pero si luego la técnica es mala, ya no me interesa”. 

La mezzosoprano insiste en la importancia de los aspectos técnicos: “Es lo más importante: los cantantes son atletas”. La buena formación ayuda, en su opinión, a interpretar adecuadamente a los grandes compositores: “A los genios hay que respetarlos hasta la muerte, desde Bach hasta Stravinsky. No se estudia solo para dar el agudo, sino para saber las interpretaciones. Cada nota tiene una interpretación, porque tiene una palabra. Y la ópera es eso: la narración de la vida”. 

Asimismo, Teresa Berganza considera que hay un componente de talento que no se puede enseñar: “Todo artista ha de nacer artista, y eso es lo más difícil”.

Presentación del Concurso Viñas, con Teresa Berganza y Simon Estes
Por su parte, Simon Estes reivindica la importancia de la calidad del sonido operístico: “Hay gente que tiene voces fantásticas, pero les pones encima del escenario de un gran teatro, como el del Liceu, y no funcionan”. Igualmente, hace hincapié en la importancia del factor artístico: “Lo que mis ojos y mis orejas se preguntan es: ¿Está haciendo música o solo emite sonidos?”.

Ambos reconocen lo difícil que es participar en un concurso de canto, donde cuentan todos los detalles, desde la forma de salir al escenario hasta la sonrisa. Teresa Berganza explica la anécdota de que ella solo ha pasado una vez por el trance, en Ginebra, y en compañía de Alfredo Kraus, y sufrió tanto que ni siquiera le importó mucho no ganar y tener que conformarse con el segundo premio: “Yo era muy jovencita, pero Alfredo Kraus estaba indignadísimo”.

Simon Estes insiste en un consejo para los jóvenes cantantes: “Tened paciencia”. Y Teresa Berganza le da la razón: “Las prisas hacen algunos piensen que pueden cantar con un año de estudio, y no hay nada que se pueda aprender en tan poco tiempo: ni arquitectura, ni pintura, ni mucho menos, música”.


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