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Don Giovanni: la seducción de la tecnología

Tuesday 27 June 2017

Hasta el 1 de julio, podemos ver en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona el resultado del maridaje de dos elementos que, hasta hace poco tiempo, parecían difíciles de casar: la denominada “high tech“ y la ópera clásica, basada en uno de los personajes más conocidos de la literatura y el teatro, como es Don Giovanni.

Se trata de una coproducción del propio Gran Teatre del Liceu, junto con la Royal Opera House-Covent Garden de Londres, The Israeli Opera de Tel Aviv y la Houston Grand Opera, con dirección escénica del holandés Kasper Holten, reposición de la británica Amy Lane y dirección musical del maestro Josep Pons.

Don Giovanni  (en italiano, Il Dissoluto Punito o sia Il Don Giovanni) es un “dramma giocoso” en dos actos con música de Wolfgang Amadeus Mozart y libreto del que posiblemente es su libretista de referencia, Lorenzo da Ponte, con el que el músico también colaboró en otras dos famosas óperas: Così fan Tutte y Le Nozze di Figaro.

El libreto está inspirado en el de Giovanni Bertati para Giuseppe Gazzaniga, que, a su vez, está basados en el Don Juan de Molière. Profundizando todavía más sus orígenes, tendríamos que remontarnos a El burlador de Sevilla o El Convidado de Piedra de Tirso de Molina. Existe el mito de si habría intervenido de algún modo en su génesis el otro gran libertino del siglo XVIII, Giacomo Casanova, que envejeció residiendo en un castillo alemán cercano a Praga, aunque esto son puras especulaciones. 

La ópera de estrenó en Praga el 29 de octubre de 1787, a raíz del éxito que tuvo en la capital checa la ópera anterior de Mozart y Da Ponte, Le Nozze di Figaro. El 18 de diciembre de 1849, Don Giovanni se estrenó en el Teatro Principal de Barcelona y el 21 de febrero de 1866, en el Liceu, donde se ha podido ver en 77 ocasiones. La última representación en el teatro  tuvo lugar el 30 de julio de 2008. 

Un argumento de enredo para un doble cast de lujo
 
Don Giovanni y Zerlina  -esto es, Mariusz Kwiecien y Julia Lezhneva-. Foto: A. Bofill
El argumento de la obra se sitúa en Sevilla, donde el libertino y seductor Don Giovanni trata de seducir a Donna Anna, pero acaba luchando y asesinando a su padre, el Comendador. A continuación, se suceden toda una serie de enredos, en los que Don Giovanni trata de engañar a otras mujeres y a la vez huir de sus parejas celosas, hecho que consigue con la ayuda de su fiel criado Leporello.

El cast que tenemos en esta ocasión, distribuido en dos repartos, es todo un lujo. Como Don Giovanni, se alternan dos reconocidos barítonos: el polaco Mariusz Kwiecien y el malagueño  Carlos Alvarez. Cabe recordar que este último ha triunfado recientemente en el Liceu como Rigoletto.

El papel de Donna Anna lo interpretan las sopranos Carmela Remigio (Italia) y Vanessa Goikoetxea (de Florida, aunque con ascendencia vasca), mientras que Donna Elvira, una noble dama abandonada por Don Giovanni corresponde a las sopranos Miah Perssson y Myrtò Papatanasiu. El Comendador, padre de Donna Anna, es asumido por Eric Halfvarson y por Mariano Buccino. Como Don Ottavio, prometido de Donna Anna, actúan Dmitry Korchak y Toby Spence y como Leporello, Simón Orfila y Anatoli Sivko. Los papeles de Zerlina y Masseto los asumen, respectivamente, Julia Lezhneva y Rocío Ignacio y Valeriano Lanchas y Toni Marsol.

El factor tecnológico

Debemos destacar de esta producción la incorporación de la alta tecnología en el espectáculo. La innovadora propuesta escénica es fruto de la colaboración entre el director teatral Kasper Holten (que ha dicho que no a 5 años más en la Royal Opera House), la escenógrafa Es Levin  y el responsable del vídeo Luke Halls.

El Gran Teatre del Liceu es el segundo de Europa, después de la Royal Opera House-Covent Garden,  que pone en marcha una de las tecnologías  más avanzadas en el mundo de las artes escénicas. Se trata del primer sistema con la capacidad de proyectar imágenes sobre un decorado en movimiento y adaptarlas a tiempo real mediante el denominado “tracking intelligent “.

Todo ello se materializa en un gran cubo-casa que gira y un telón de fondo en el que se proyectan en video las ilusiones de Don Giovanni. Este cubo –casa simboliza un mundo confuso, una especie de laberinto en el que los personajes se pierden, mientras aparecen repetidamente sobreimpresionados por el videomapping los miles de nombres de las mujeres seducidas por Don Giovanni: Susanna, Louisa, Danielle, Odile, Ophelia… Como canta Leporello en su aria: "En Italia, seiscientas cuarenta; en Alemania, doscientas treinta y una; cien, en Francia, en Turquía noventa y una… Pero en España, en España, mil tres…"

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