Coral

Diario del Simposio Mundial de Música Coral: una semana histórica en Barcelona

Sábado 29 Julio 2017

Desde Barcelona Clásica nos sumamos a la celebración del Simposio Mundial de Música Coral con un seguimiento intensivo de algunos de los conciertos más destacados de la programación. Durante siete días, los mejores coros del mundo actúan en espacios emblemáticos de la ciudad para demostrar que la música coral está viviendo actualmente una verdadera eclosión a escala internacional. Esta es nuestra crónica.

 
Toronto Children's Chorus, de Canadá
Domingo, 23 de julio: Tenemos dos conciertos y cuatro coro en la agenda. La primera cita es el concierto "oficial" del programa del WSCM, que se celebra en L'Auditori, con el Toronto Children 's Chorus, de Canadá; el S: T Jacobs Vokalensemble, de Suecia; y Dopplers, de Dinamarca.

Los niños de Toronto son los primeros en salir al escenario: programa muy variado, bien ejecutado y equilibrio perfecto de las voces, con movimientos escénicos de gran dificultad pero realizados con mucha seguridad.

Sigue la formación sueca, con un repertorio lleno de efectos acústicos y rítmicos de gran dificultad, tanto técnica como vocal; resulta imposible quedar indiferente. Combinan piezas con y sin partituras. El público se entusiasma; piden no aplaudir entre piezas, pero es imposible no hacerlo. La ovación que reciben al final es enorme. ¡Todo un gozo!

Y, como fin de fiesta, actúa Dopplers, un grupo de once componentes. Son difícilmente comparables con los coros anteriores: el tipo de música es totalmente moderna y los cantantes amplificados. Además de las voces, el grupo trabaja mucho el espectáculo escénico, con muchas voces solistas y combinaciones diversas. Excepto en una pieza, cantan sin dirección. El resultado es un poco "eurovisivo", pero al público le gusta mucho. El final es precioso, con todo el mundo cantando Colours of peace.

Para terminar la jornada, no se nos ocurre nada mejor que ir al concierto de los New Dublin Voices, un coro irlandés, en el CaixaForum. El contraste con lo que acabamos de ver en el Auditori sorprende mucho: programa monótono, con piezas amorosas e incluso alguna navideña, y voces dulces, pero con falta de carácter. También se echa de menos la pasión en un segundo bloque de música medieval y tradicional del país. Parece que la dirección también debería demostrar más energía. ¿Quizás el espacio tiene algo que ver? Mañana lo podremos comprobar.
 
 
Ansan City Choir, la maravilla de la noche

Lunes, 24 de julio: Empezamos la jornada en el Auditori con el coro vasco Kup Taldea, una formación clásica con un programa también clásico. Hacen un buen trabajo vocal. Quizás, en comparación con los coros nórdicos del domingo 23, echamos de menos algún cambio escénico, pero posiblemente el repertorio no se presta.

A continuación actúa el Coro Femenino de la Catedral de Riga Tiara, de Lituania. Se trata de una formación femenina muy joven, con un repertorio tradicional. La interpretación de la última pieza, Colores Pacis, resulta espectacular: todo el Auditori las aplaude de pie.

Y cierran el programa nuestros conocidos New Dublin Voices, pero... ¿son los mismos que oímos ayer? ¡La acústica del espacio los hace sonar totalmente de forma diferente! Todo queda más compactado y la proyección es más generosa. Los contrastes dinámicos parecen más generosos, hay más expresividad ... Es un coro curioso: trabajan las voces de forma que no son estridentes, sino que sueltan un poco de aire. De esta forma, se unifica el color y el sonido es muy dulce y agradable. Hay emoción, movimiento escénico ... Definitivamente, no se puede juzgar un coro por una sola actuación.

Y seguimos al WSCM con un programa que promete, en el Palau de la Música Catalana: Cor Jove del Orfeó Català, Ansan City Choir de Corea y The Rose Ensemble, de EEUU. Abre el coro de casa. Lo tenemos que reconocer: estos jóvenes nos tienen el corazón robado. Todos los componentes se entregan al máximo. Se nota un rigor, un estudio y una dirección impecable.

Llega ahora el coro coreano ... y nos dejan sin palabras. Eligen un programa muy inteligente, con piezas españolas. ¡Y su dicción es perfecta! Creíamos que lo harían bien, pero que sería una formación fría. Nos hemos equivocado de pleno. Este coro es todo un espectáculo: bordea la perfección. Es ameno, divertido, con una impresionante calidad ... Y lo mejor: todos los cantantes tienen una sonrisa afable y sincera que enamora. Han pedido no aplaudir entre canciones, pero cada pieza pone el público en pie. 

Y cierra el concierto The Rose Ensemble. Estrenan una obra del compositor Labrador, con una muy buena ejecución. Pero tal vez el resto del repertorio - música renacentista- no es lo más adecuado después del terremoto emocional de los coreanos.


Martes, 25 de julio: En estos tres días de Simposio hemos aprendido que no se puede juzgar a un coro por una sola actuación. Por ese motivo, decidimos volver a ver a los Dopplers, de Dinamarca, el conjunto que nos sorprendió el domingo en el Auditori con un estilo más próximo a la canción ligera que al coro tradicional. Hoy actúan en solitario en el Conservatori del Liceu. El repertorio es el mismo que ofrecieron en el concierto anterior. Lo hacen bien: hay calidad y transmiten emoción. No importa el género: si el espectáculo es bueno, todo es correcto. Y, además, este tipo de actuaciones demuestra que hay música coral para todos los públicos.  


 
Cor Infantil Amics de la Unió
Miércoles, 26 de julio:
Hoy vamos a ver a una agrupación catalana: el Cor Infantil Amics de la Unió, un coro de chicas (y cinco chicos). Actúan en la iglesia de Santa María de Gracia, con una acústica muy reverberante, que ayuda a cantar con mucha decisión. El repertorio presenta música sacra, canción espiritual y tradicionales catalanas.

La sorpresa en la formación salta desde el primer momento: las dos primeras piezas las interpretan alrededor del público. Y después estalla el movimiento: los cantantes se agachan, se sientan, se abrazan, se tocan ... Todo esto elimina la rigidez que se puede generar al querer cantar bien. Están pendientes del director, pero entre ellos se miran y se sonríen. Tienen buen oído musical, buen ritmo, son decididos ... ¡Están felices! No podemos pedir más.

La dirección de Josep Vila Jover también ayuda mucho: es muy expresiva, casi teatral. Marca todas las entradas. Pero, curiosamente, en la última pieza, Song of hope, el director desaparece y el coro ha cantado solo. El resultado ha sido la obra más brillante desde el punto de vista vocal. Esto significa que el coro ha tenido que hacer previamente un intenso trabajo de interiorización, concentración y perfeccionamiento. ¡Chapeau!
 
 
 
Ensemble VINE, de Japón
Jueves, 27 de julio: 
El concierto que elegimos hoy es el del Orfeó Català, Ensemble VINE de Japón y Elektra Women's Choir de Canadá. Abre el programa la formación de casa, que no es coro oficialmente seleccionado por WSCM11, pero que ha sido invitada por la organización a participar en el concierto principal de la noche, en el Palau de la Música.

Teniendo en cuenta la repercusión internacional del Simposio, opinamos que el Orfeó podría haber arriesgado más: se podría haber elegido un repertorio que combinara piezas clásicas con otras más rítmicas o escénicamente más atractivas. Y, desde el punto de vista musical, los hemos escuchado mejor en otras ocasiones. Es como si hubiera faltado algo.

En cuanto al Coro Elektra, se trata de un coro femenino muy numeroso, que ofrecen un programa técnicamente difícil y variado, con piezas modernas y arriesgadas. Estéticamente, se presentan en formación clásica, de filas, como el Orfeó. Solo en la última pieza han decidido romper la formación y hacer un poco de montaje escénico. Han interpretado obras que combinaban el coro con diferentes voces solistas, instrumentales y vocales. Interesante, pero ... ¡falta alma!

Y cierra el Ensemble VINE: ¡la antítesis de los otros dos coros! Hacen una interpretación teatral de todo el repertorio. Comienzan con piezas que hacen alusión a la tragedia de Hiroshima para continuar con otras más actuales o tradicionales. La entrega física y vocal es evidente. Todas las obras piden mucha energía y muchos contrastes, rítmicos y dinámicos, que van desde los gritos más feroces hasta dulces melodías. En definitiva, espectáculo visual y punto.


 
Ljubliana Girls' Choir
Viernes, 28 de julio:
Fieles a nuestra intención de ver los coros, si es posible, un par de veces, repetimos actuación de los Amics de la Unió, que nos sirve para confirmar el buen momento que vive la formación. Si en el concierto del otro día en la iglesia de Santa María de Gracia pensábamos que la acústica les era favorable, hoy comprobamos que llenan con creces el Auditori. ¡Qué seguridad! Fusionan música y coreografía con una gran capacidad comunicativa, y el público se lo agradece. Al final, todo el mundo a pie: ¡increíble!

Y siguen tres coros "nuevos", que aún no hemos tenido la oportunidad de ver durante el Simposio. Comienza el Vocal Art Ensemble of Sweden, un grupo con voces bastante potentes. Ofrecen momentos muy bonitos: por ejemplo, en la segunda pieza ha comenzado con un sexteto (espléndido) y ha seguido el resto del coro. El único problema es que, cuando tienen que cantar "forte", deben hacerlo con precaución para no sonar estridentes. Pero, cuando cantan piano, las voces se compactan muy bien y tienen un color muy cálido.

A continuación, es el turno del coro femenino de Ljubliana, una formación de chicas entre 16 y 19 años que, en 2009, obtuvieron el premio al mejor coro de Europa. Cantan un repertorio variado y todas las obras están conectadas al lema del Simposio: "los colores de la paz". Cantan la primera pieza sin dirección, mientras un grupo de cinco chicas aparecen cantando un "bajo continuo" que recuerda los sonidos de la gaita. Y una de estas cinco cantantes es la directora, quien se pone al frente del coro para el resto de la interpretación. Son obras llenas de plasticidad, movimientos, contrastes, teatralidad, sonidos efectivos ... ¿Tenemos que empezar a creer que los coros de jóvenes superan a los de adultos? Sin duda, la ductilidad de los adolescentes, la ilusión en aprender y la agilidad en la memorización, sumado a la formación que hay hoy en día, pueden dar estos magníficos resultados. De nuevo, el coro acaba con una gran ovación de los espectadores. .

Y los últimos son unos americanos de New Jersey, el Westminster Choir. Si hasta ahora la calidad ha sido magnífica, ahora bordeamos la perfección: musicalidad, equilibrio, sensibilidad y un exquisito buen gusto. Presentan un programa variado y delicado. No hay palabras para describir el éxtasis final del público.

Si existe el paraíso coral, el Auditorio, esta tarde, ha estado muy cerca.
 

 
Actuació de sis cors catalans per tancar el Simposi
Sábado, 29 de julio:
Llegamos al último día de Simposio y la cita ineludible es el concierto de clausura en el Auditori, donde se pone punto y final a una semana de conciertos corales donde han participado más de 2.000 cantantes de todo el mundo.

Abren el programa la Elektra Women 's Choir de Canadá, que ya vimos en el Palau del la Música el pasado jueves. La impresión es muy parecida: sonido homogéneo, voces dulces y empastadas, programa delicado ... pero haría falta más pasión para hacer vibrar al público.

Siguen los japoneses Ensemble VINE. Desde el principio, nos encontramos con una actuación más pasional. La coreografía y el color de las voces han sonado con más presencia y decisión. A continuación, ha tenido lugar el acto oficial de traspaso de la organización del Simposio en la ciudad que acogerá la nueva edición: será Auckland, en Nueva Zelanda, dentro de cuatro años, en el año 2020. Como presentación, un grupo del país han cantando una canción tradicional.

Como colofón, actuación de seis coros locales de primera línea, acompañados de la Orquesta Camera Musicae: Coro Lieder Cámara de Sabadell, ArsinNova Cor de Cambra de Barcelona, ​​Cor Madrigal de Barcelona, ​​Cor Jove del Orfeó Català de Barcelona, ​​Coral Càrmina de Barcelona y Camerata Sant Cugat de Sant Cugat. Interpretan el Dona nobis pacem de Ralph Vaughan Williams, bajo dirección de Josep Vila y con Marta Mathéu y Toni Marsol como solistas.

Y el punto final lo pone el público, cantando con los coros de pie el himno universal de todos los cantantes corales: la Oda a la Alegría de Beethoven.






 

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