Canto

Recital de Sara Blanch y Josep Buforn: la importancia de creer lo que se canta

Martes 19 Septiembre 2017

Un programa belcantista siempre presenta unas dificultades técnicas especiales. Sin embargo, el tándem formado por la cantante Sara Blanch y el pianista Josep Buforn asumió este reto para inaugurar con fuerza el ciclo 2017/2018 de las Residencias Musicales de La Pedrera, una temporada para la que la soprano tarraconense ha sido elegida como músico residente. El resultado ha estado a la altura, con una sobrada demostración de elegancia y seguridad en la interpretación.
 

El concierto arrancó con Bellini y una selección de las Composizioni da Camera, así como la cavatina Qui la voce, más lenta y lírica, y la cabaletta de la ópera I puritani "Vien Diletto", con un virtuosismo evidente. En todas ellas, la interpretación fue fantástica, con una voz de una gran belleza y sin perder el color en aquellos pasajes que conllevan más dificultad.

Pero fue en el segundo bloque del concierto, dedicado a Donizetti, cuando Sara Blanch empezó a soltarse. El resultado ha sido una mayor expresividad y la demostración de una gran variedad de colores acústicos, de acuerdo con el carácter de las piezas, desde un sentimiento más intimista hasta la pasión y la desesperación. Hay que destacar la buena línea de canto, con frases sostenidas, agilidades bien resueltas, y, sobre todo, una interpretación en la que la cantante se cree lo que canta. Por ejemplo, en Amore e norte, sentíamos como la soprano, con un gran trabajo corporal, retraía el gesto, bajaba la mirada y mantenía un tono a la vez contenido e intimista. Sara Blanch vive lo que dice tanto con el cuerpo como con la voz.

Seguramente por eso, al comenzar con Rossini y arrancar con la Canzonetta spagnuela, una pieza que requiere más extraversión y alegría, Sara Blanch dejó de apoyarse en el piano. Con Il resentimento, directamente nos rompió el corazón de dolor. Nos mostró unos increíbles graves líricos y oscuros con Mi lagnerò tacendo, y para finalizar, con la última pieza Voi la sposa pretendete (L'occasione fa il ladro), ha ido en busca del virtuosismo vocal demostrando una belleza de timbre y una gran extensión de tesituras agudas y sobreagudas,

En definitiva, el género belcantista busca un gran virtuosismo técnico, con infinidad de adornos ágiles y flexibles, picados y notas largas. Sara Blanch y Josep Buforn han resuelto estas extremas dificultades con mucha técnica y dignidad, pero, especialmente, con el elemento más importante para cautivar con la música: la emoción.

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