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Piano

Sholto Kynoch: “Es injusto pedir que la música clásica sea agradable"

Martes 26 Septiembre 2017

El Festival LIFE Victoria ha invitado a esta edición al británico Sholto Kynoch, un reconocido experto en el acompañamiento a cantantes al piano y creador del Oxford Lieder Festival. Este evento, con más de 50 conciertos y 11.000 espectadores en su última edición, es el mayor festival británico dedicada a la canción y uno de los más grandes de Europa. En esta entrevista, Sholto Kynoch nos explica la clave para convertir un proyecto especializado en un evento de masas y por qué es tan importante la iniciativa de la Fundación Victoria de los Ángeles está llevando a cabo para que Barcelona tenga su propio festival de lied. El pianista también ha participado en el programa de conciertos, acompañando a Elena Copons en el recital inaugural e impartiendo una masterclass de lied para estudiantes. El 27 de noviembre vuelve al festival para actuar junto al barítono Benjamin Appl.

Barcelona Clásica: ¿Cómo fueron tus inicios con la música?
Sholto Kynoch:
Empecé a los siete años, cuando mi madre decidió apuntarme a clases de piano. No sé muy bien por qué lo hizo, ya que no provengo de una familia de músicos. Hacia los 13 años, pasó algo muy importante en la escuela: las clases de piano coincidían con el horario de rubgy . ¡Y yo odio el rugby! Me apliqué con todas mis fuerzas a estudiar piano, porque así no tenía que ir a jugar. Claro, que por  entonces yo ya estaba bastante interesado en el piano.
 
Sholto Kynoch, en el Oxford Lieder Festival. Foto: Robert Piwko
B.C. ¿Fue entonces cuando decidiste ser pianista profesional?
S.K. Quizás lo decidí un poco más tarde, con 15 ó 16 años. Después del instituto, fui a la Universidad de Oxford a estudiar música. Sin embargo, la carrera universitaria de Música es totalmente teórica, así que también hice clases de piano en la Royal Academy of Music de Londres.

B.C. ¿Recuerdas la primera vez que oíste la palabra “lied”?
S.K.
No, pero sí recuerdo la primera vez que escuché la palabra “acompañante”. Tenía 17 años y estaba en el instituto. La compañía local de ópera vino a hacer un taller educativo y, durante un descanso, con un amigo, en plan de broma, nos pusimos a tocar el Erlkonig de Schubert. Cuando acabamos, entró en la sala uno de los miembros de la compañía de ópera. Él, un cantante profesional, nos había estado escuchando detrás de la puerta. Me dijo: “Deberías ser pianista acompañante”. Y entonces me enteré de que existía esa palabra y esa especialidad musical.

B.C. Cuando acabaste los estudios, ¿cómo enfocaste tu carrera profesional?
S.K.
Fundamentalmente, me especialicé en la música de cámara. He tocado con diversas formaciones, aunque me centro en mi trío, Phoenix Piano Trio. También he trabajado como pianista acompañante de muchísimos cantantes.

B.C. ¿Nunca pensaste en potenciar tu carrera como solista?
S.K.
La verdad es que yo creo que, para ser solista y dar conciertos de piano solo en grandes salas, hay que empezar a estudiar a una edad más temprana de lo que yo empecé. Pero, sí, hago un par de conciertos al año como solista. Y me gusta. Disfruto mucho tocando, aunque sea solo para mí.

B.C. ¿Cómo empezaste a organizar el festival de lied de Oxford?
S.K
. La primera edición fue en 2002, cuando todavía estaba con las clases de piano en la Royal Academy y era estudiante en Oxford. Yo quería tocar, y la universidad ayuda a que los estudiantes promuevan sus propios conciertos. Durante los cuatro primeros años fue algo muy pequeño, a lo que asistían solo especialistas. Pero hoy día organizamos más de 50 conciertos en cada edición con 11.000 espectadores.

B.C. ¿Cómo conseguisteis dar el salto?
S.K.
Creo que el principal paso adelante fue la edición de 2014. Pusimos en marcha el proyecto de interpretar todos los lieder de Schubert en tres semanas. Fue un reto enorme, pero triplicamos el público y conseguimos visibilidad internacional.
 
Sholto Kynoch. Foto: Raphaelle Photography
B.C. ¿Y cuál ha sido la clave para  crecer tanto?
S.K. L
a verdad es que hay muchos festivales de lied en Europa. Por eso es tan fantástico lo que la organización del festival LIFE Victoria está haciendo en Barcelona. La propia idea del “lied”, de la canción, está cayendo en el olvido. En Inglaterra, en los años 60, surgieron clubes de música y sociedades de conciertos que organizaban sus propios ciclos, abiertos a sus abonados, y siempre incluían conciertos de lied. La tendencia se mantuvo en los 70 y 80, pero, ahora, el género ha desaparecido de las programaciones.

B.C. ¿Por qué? ¿Es un problema de los medios de comunicación, donde el lied no tiene presencia?
S.K.
No creo. Tampoco lo tienen los cuartetos de cuerda o el piano, y estos siguen en los ciclos musicales. Ningún tipo de música clásica está en los medios de comunicación, así que no creo que la causa sea esa. Yo, más bien, pienso que el problema son los idiomas. También faltan eventos educativos. Sea lo que sea, el lied está en un momento bajo.

B.C. ¿Hace falta incrementar la calidad, quizás?
S.K.
Hay mucha calidad, pero calidad no es lo mismo que fama. En el festival de Oxford tenemos grandes artistas. Pero no siempre una “celebrity” famosa por, por ejemplo, cantar ópera puede hacer también una excelente interpretación de “lied”.

B.C. ¿No hay peligro también de que el repertorio se agote, si seguimos manteniendo como grandes referentes a los autores del siglo XIX?
S.K.
Cada año, encargamos una nueva obra para su estreno en el festival, pero es cierto que el público asistiendo prioritariamente a los conciertos de repertorio tradicional. Es bastante deprimente.  La música clásica es el único arte al que el público le exige que sea agradable, y es injusto. Piensa en el arte contemporáneo: la Tate Modern es el museo más grande del Reino Unido, y no todo lo que hay allí se ha elegido por ser bonito. O en el cine: uno no va a ver una película solo porque le haga sentir bien. Y, en cambio, hay quien rechaza la música de Shostákovich porque, en lugar de entretenerle, le transmite la angustia del sitio de Leningrado.

B.C.  ¿Cuál es el principal consejo que das a los estudiantes que quieran desarrollar una carrera en el género del lied?
S.K
. Para los cantantes, insisto en la idea del texto. Es tan ridículo cantar sin saberse el texto como sin saberse la melodía. Lo ideal es profundizar en el texto al máximo. Les aconsejo, por ejemplo, que estudien la literatura de la época, la poesía e incluso la historia. No es lo mismo decir “La primavera ha llegado”, sin más, que hacerlo sabiendo lo que suponía para alguien del siglo XVIII que llegara la primavera, tras meses encerrados en casa en las condiciones de la época. A los pianistas les aconsejo también que se interesen en el texto, pero, sobre todo, que sean muy buenos pianistas.

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