Piano

Ignasi Cambra: "Lo que los grandes músicos tienen en común es la capacidad de trabajo"

Jueves 12 Abril 2018

Uno de los conciertos de la temporada en Barcelona será el que Maria Joao Pires y el pianista barcelonés Ignasi Cambra protagonizan este fin de semana en el Auditori, junto a la OBC. La portuguesa ya ha anunciado su próximo despedida de los escenarios y ha elegido decir adiós al público de Barcelona junto a uno de sus alumnos predilectos. Hablamos con él no sólo de este concierto, sino también de su trayectoria artística de su relación con Maria Joao Pires y otras grandes estrellas de la música clásica, como Valéry Gergiev.
 

B.C. ¿Cuáles son tus primeros recuerdos al piano?
Ignasi Cmbra:
Diría que ver tocar el piano a mi hermano mayor. Mi madre tenía un piano en casa y mi hermano tocaba, a menudo después de cenar.

B.C. ¿Y cuando decidiste -o decidieron por ti- empezar a estudiar piano?
I.C.
Tendría 6 o 7 años. Pero nunca he tenido un momento en que se me revelara que la música debía ser mi vida. Ni con eso ni con nada. Yo hago lo que me apetece en cada momento.

B.C. ¿Cómo evolucionaste hacia una carrera de músico profesional?
I.C.
Yo iba al Liceo Francés y allí se hacía piano. Yo me lo tomaba muy en serio, aunque no me lo planteaba como que era aquello a lo que me quería dedicar. Cuando terminé el bachillerato, hice las pruebas para entrar en ESADE y estudiar Ingeniería Informática. Pero, a la vez, como que había estado haciendo un curso de verano en Indiana, en Estados Unidos, hice las pruebas para estudiar el grado de piano allí. Pensaba que no me darían, pero sí lo hicieron y además me dieron una beca. En ESADE me dijeron que me reservaban la plaza para el curso siguiente, así que pensé que no perdería nada si lo intentaba. Y me fui a América.

B.C. ¿Qué has aprendido de los diversos lugares donde has estado estudiando?
I.C.
He estado en centros muy diferentes. La Universidad de Indiana siempre sale a rankings entre las mejores escuelas de música de EE.UU., por delante de la Juilliard. Además, ofrece la típica experiencia de campus americano, que la Juilliard no tiene, porque está en el centro de Nueva York. En Indiana, sea lo que sea lo que te interese, no necesariamente de música, lo puedes estudiar. Yo hice prácticamente toda la carrera de Empresariales, y también aprendí matemáticas, filosofía ... Mientras mantengas los contenidos básicos que te pide tu carrera principal, cada curso puedes hacer muchas asignaturas diferentes. Y eso, con 17 años, cuando tienes tanto para aprender, es fantástico.

B.C.¿Y en el ámbito musical?
I.C.
También. Era mi primera experiencia de enseñanza universitaria, la primera vez que trabajaba según qué obras del repertorio, y fue fundamental para tener un primer concepto de cómo interpretarlas.

B.C. ¿Cómo te influyeron el resto de centros donde estudiaste?
I.C.
Dentro del mismo campus de la Universidad de Indiana había un estudio de música que dirigía el pianista georgiano Alexander Toradze, con muy pocos alumnos, para trabajar de manera muy personalizada. Prácticamente me convenció él, porque yo no tenía claro cómo seguir: "Ven, que nos lo pasaremos bien", me dijo. Y representó una diferencia. Aprendí mucho y conocí a personalidades como Valéry Gergiev. Llegó un momento que estaba tocando en sitios de un nivel que nunca hubiera imaginado.

B.C. ¿Y la experiencia en la famosa Escuela Juilliard?
I.C.
Conseguí una beca de "la Caixa" y Alexander Toradze me aconsejó utilizarla para hacer un máster en este centro. Me aceptaron. Se que se habla mucho de que es un ambiente muy competitivo, pero yo no lo viví así, ni mucho menos. También es verdad que en aquella época viajaba mucho y prácticamente no estaba un mes entero en el centro.

B.C. ¿Dónde ha estado más centrada tu carrera: en España o en salas internacionales?
I.C.
Mientras estudiaba en EEUU, iba y venía bastante. Alguna vez venía de Nueva York solo para hacer un recital. Yo diría que ha sido bastante repartido, pero tampoco me lo planteo. Las cosas han ido viniendo y yo he ido trabajando.

B.C. Has trabajado estrechamente con personalidades musicales como Valéry Gergiev o Maria Joao Pires. ¿Dirías que estos grandes músicos tienen características comunes?
I.C. 
Yo creo que todos los músicos comparten una gran capacidad de trabajo. ¡Gergiev no para! Es como si el día, por él, tuviera 27 horas en vez de 24. Toca cada día y, si no, prepara alguna pieza. Es capaz de tocar algo con la orquesta prácticamente sin ensayar, porque confía muchísimo en sus músicos. Maria Joao Pires también es una persona con gran capacidad de trabajo, sobre todo porque tiene una gran dificultad para el piano: ¡sus manos son pequeñísimas! Y es increíble como toca como toca y hace el repertorio que hace con esta carencia. Pero, en la manera de entender la vida y la música, Valéry Gergiev y Maria Joao Pires son personalidades totalmente diferentes. A Maria Joao, como ella ha reconocido muchas veces, no le gusta hacer conciertos. Le estresa, lo pasa mal cada vez que sale al escenario; es como una relación de amor-odio. Ella, si pudiera, sería transparente. En cambio, Gergiev entiende su rol en la música como director y quiere que las cosas se vean y salgan en los medios.

B.C. Quien de los dos ha sido más importante en tu trayectoria?
I.C.
Con Gergiev nos vemos a menudo, siempre que podemos, pero diría que la relación personal la tengo con Maria Joao. Pero ella no da clases; te enseña mediante la convivencia. Te escucha, te da opiniones. Aprendes, no sólo de la música, sino también de la vida.

B.C. ¿Qué expectativas tienes del concierto en L'Auditori?
I.C.
Actúo en Barcelona, ​​en mi casa, con un concierto de Mozart que conozco muy bien. Diría que lo máximo a lo que aspiro es a pasármelo bien, y es una aspiración alta. Me gusta mucho tocar Mozart: es increíble cómo pudo hacer lo que hizo con el poco tiempo que vivió y los pocos recursos musicales que había en su época. Quiero decir, músicos posteriores como Chopin, Prokófiev o Rachmaninov han hecho cosas fabulosas, pero tenían muchos más recursos musicales a su alcance. Personalmente, Mozart y el primer Beethoven son mi música favorita. Si, por ejemplo, escuchas la Sonata Opus II número 2 de Beethoven y luego oyes las últimas sonatas de Schubert, ves que todo lo que dijo Schubert en aquellas obras Beethoven ya lo sabía ... ¡mucho tiempo antes y cuando era todavía muy joven!

B.C. ¿En qué futuros proyectos estás trabajando?
I.C. T
engo un disco grabado, pero no me gusta decir que la estoy editando para que, cuando escucho lo que grabo, si por mí fuera, ¡volvería al estudio! Está dedicado a los Impromptus de Schubert y Chopin. Son un tipo de obras que, dentro de la complejidad de estos compositores, buscan la simplicidad. Y también estoy con un proyecto de los poemas de las estaciones de Tchaikovsky. Quiero trabajar bien. Haremos un concierto con Ibercamera en Girona y después, ya veremos cómo acaba.

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