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La favorite: los tríos amorosos terminan en tragedia

Lunes 2 Julio 2018

A partir del 8 y hasta el 24 de julio, la producción de La favorite de Donizetti firmada por Ariel García Valdés se podrá ver en el Gran Teatre del Liceu. Una ópera ambientada en la Castilla del siglo XIV, que habla del triángulo amoroso del rey Alfonso XI, su amante Leonor (Clémentine Margaine) y el estimado de ésta, Fernando (Michael Spyres y Stephen Castello), acabará en tragedia.


El Liceu presenta la versión original en francés de la famosa obra de Donizetti La Favorite, compuesta por el público parisino al estilo de la grand opéra francesa y que más tarde se haría la versión italiana con notables cambios. El libreto en francés es de Alphonse Royer, Gustave Váez y Eugène Scribe, y la composición fue intrincada, hasta el punto de que Donizetti utilizó material de hasta cuatro obras anteriores.
 
En el Liceu, la heroína estará encarnada por la francesa Clémentine Margaine, Daniela Barcellona, ​​de Trieste, y la franco-suiza Ève-Maud Hubeaux, que requiere una rica y profunda Mezzo con gran encanto, entonación clara y dicción perfecta. Es un papel de mezzo con cierto riesgo, por la intermitencia de sus intervenciones y por el reto que supone el registro ancho que le otorgó Donizetti. Es importante que el color tenga homogeneidad y fácil lucimiento en el agudo y en la zona media-baja.
 
Por su parte, Fernando estará interpretado por Michael Spyres, un cantante muy versátil, que se mueve desde el Barroco hasta el siglo XXI, pero que es aclamado por el bel canto de Rossini y la grand opéra francesa, ideal para el rol. Un músico brillante, con mucha musicalidad en el fraseo y una exquisita proyección, con una perfecta condición lírica. El norteamericano Stephen Costello alternará con Spyres.
 
El Alfonso XI de los barítonos Markus Werber (Austria) y Mattia Olivieri (Italia) necesita proyección, agilidad, gusto, solidez y capacidad interpretativa, así como el Baltasar del bajo Ante Jerkunica (Croacia) requiere una imponente presencia y una voz potente y profunda para hacer unas intervenciones equilibradas. La soprano española Miren Urbieta-Vega encarnará el rol de Ines, la doncella de Leonor, y el tenor catalán Roger Padullés será Gaspar.
 
La producción del Gran Teatre del Liceu y el Teatro Real de Madrid viene firmada por el director y actor franco Ariel García Valdés, y se estrenó en el teatro barcelonés en 2002, primera vez que se hizo La favorite en versión francesa en el Liceo. La dirección de escena corre a cargo de Derek Gimpel, y el norteamericano Patrick Summers, que se mueve tan bien en el ámbito dramático como en el sinfónico, asume la dirección musical.
 
La originalidad de la obra radica en el hecho de que la protagonista, Leonor, es una mezzosoprano y se da gran peso al tenor, que hasta entonces era más bien un secundario, mientras aquí abre y cierra la función con arias bellas y exigentes. Y, finalmente, Donizetti, como admirador de Beethoven, le rinde homenaje con los timbales y los vientos-metales ya desde la espléndida apertura.
 
La historia transcurre en la España de 1340, cuando Castilla y Portugal se unieron para luchar contra los musulmanes en la Batalla de Salado, momento en que la Iglesia y el Estado están en peligro de caer en manos de los enemigos. La apertura es grandilocuente y nos denota que la obra que escucharemos remite a una estirpe real.
 
El primer acto se sitúa en Santiago de Compostela, y se inicia con la oración de los monjes, una melodía ascendente hacia Dios, para indicar que "aquella capilla es un santuario". Baltasar, el padre de Leonor, entra en escena junto con Fernando, que está absorto en sus pensamientos. Se debate entre el dolor y la felicidad con sus recuerdos del amor a una desconocida e invoca los ángeles radiantes en "Un ange, une femme inconue", que comienza con un arioso despojado de parafernalia orquestal e implora Dios que "es ella [Leonor] con quien quiere estar ". La elegancia reina durante toda la aria, como lo hace a lo largo de la obra. Fernando decide abandonar el monasterio para ir a la búsqueda de su amada y Baltasar, a pesar, se lo permite aunque le advierte de los peligros. Después predice que Fernando volverá al monasterio, quizá decepcionado, pero seguramente más sabio.
 
Fernando llega a las regiones donde se encuentra Leonor y pronto se profesan amor, apasionados, aunque saben que no podrán consumar en la Tierra, sino en el Cielo, pero Leonor concluye que no se pueden ver más, porque es la favorita del rey Alfonso XI, pero ayuda Fernando a prosperar fuera del convento, al ejército.
 
En el acto segundo nos encontramos en León en el momento en que el rey ha vencido los moriscos. Fernando, gracias a Leonor, ha prosperado y el rey se muestra muy satisfecho con él. En el aria " Oui, tous ces courtisans dévorés par l’envie ", Alfonso XI canta el amor por Leonor y está dispuesto a dejar su trono para hacerla reina.
Pero se da cuenta que el padre de su mujer, Baltasar, es un protegido del Papa. En un dúo de amor, Leonor manifiesta a Alfonso su disgusto al ser sólo su amante en un dúo que comienza con cierta harmoniositat. La situación se precipita cuando Don Gaspar aparece con una carta que certifica que Leonor tiene otro amante, la música se vuelve más incisiva y las voces atacan con más violencia, siempre dentro de los cánones del bel canto. En todo caso, Leonor lo niega, y todo ello se mezcla con la llegada de Baltasar, que fuerza el rey a olvidar sus planes de divorcio. Al final, toda la corte se ve involucrada y cantan un concertante donde las voces principales son las de Baltasar, Leonor, Alfonso XI y Don Gaspar, con la orquesta acompañante triunfalmente la escena, que cuenta con cierta grandilocuencia sonora.
 
Sevilla es el emplazamiento donde ocurren los hechos del tercer acto, momento en que el trío amoroso se reunirá. Inicialmente, Alfonso XI quiere premiar Fernando por sus éxitos en la guerra y, al preguntarle qué es lo que más desea, se da cuenta que es Leonor. Sorprendentemente, el rey ve con buenos ojos la relación, con la estupefacción de los enamorados. Tan es así que anima a su rival y su propia amante a casarse pronto, y ella lo recibe con una confusión de sentimientos, ya que estima los dos hombres. Un arpa y los vientos dan entrada al aria " O mon Fernand, tous les biens de la terre”, ", llena de dulzura y encanto. La orquestación presenta originalidad, con la cuerda percutida, y la voz de mezzosoprano luce un fraseo ancho y toques de sutileza que enriquecen la página, de ritmo calmado hasta que arranca el genio del personaje. La orquesta se muestra vigorosa y acompaña la melodía interválica de la mezzo, que, con un color oscuro en el centro y brillante en la zona aguda, suelta su carácter.
 
Aparece Ines con la misión de confesar, de parte de Leonor, su pasado a Fernando. Pero esta es arrestada sin poder hablar con él. El corazón da la entrada a Fernando, el rey, Don Gaspar y Leonor, que discuten la situación, con lo cual se forman unos números musicales vistosos y atractivos. La pareja se casa, y Fernando se entera de la historia de Leonor después de la boda. Considerándose deshonrado por el rey, rompe su espada, abandona su amada y se confía a Baltasar.
 
La música que inicia el cuarto acto es maravillosa. Un órgano nos sitúa de nuevo en Santiago de Compostela, y el violonchelo nos evoca un pasado donde la ingenuidad les hacía a todos más felices. Una nota sostenida nos aporta calidez e intimidad, para luego aparecer los vientos y la percusión con solemnidad en una melodía ascendente, que nos vuelve a situar cerca de Dios. Un coro de monjes cantan en tono fúnebre porque la hija de Baltasar, la reina, ha muerto de celos y dolor, y sus restos han ido a parar al monasterio. Baltasar ruega en tono tenebroso por el espíritu de su hija.
 
Fernando canta "Ange si pur, que dans un Songe", un aria llena de belleza, con frases legato, giros melódicos interesantes y un acompañamiento orquestal ingenioso. El ritmo es tranquilo, y todo ello nos sitúa en una calidez que retoma Leonor, en la soledad de su alma. El corazón de monjas y frailes se añade y nos sitúan en un mundo celestial donde la vela por el cuerpo muerto es omnipresente. Lo que resta de ópera es básicamente un dúo entre los enamorados. La música se vuelve más agitada cuando Leonor aparece en estado de agotamiento y cae ante la cruz. " Viens! Je cède èperdu”, le dice Fernando, y ella le contesta" C'est mon rêve perdu ", indicando que su amor es un sueño perdido y que ya no hay nada que hacer.
 
La música adopta un vuelo generoso y la orquesta lo acompaña con pizzicati amables y elegantes. En el dúo, Fernando inicialmente la rechaza, pero luego, prendado por el amor y la sinceridad de la amada, se quiere unir nuevamente. Pero es demasiado tarde, Leonor vuelve a desfallecer y finalmente muere en brazos de Fernando.

Foto: La favorite en el Liceu.

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