Conciertos

BCN Clàssics: grandes nombres, grandes títulos

Miércoles 7 Noviembre 2018

El Palau de la Música Catalana acogerá, entre el jueves 22 de noviembre de 2018 y el 6 de junio de 2019 a las 20:00h el ciclo de conciertos BCN Clàssics, con la Orquestra de Cadaqués e invitadas de honor como la London Philharmonic, Oslo Filarmonía, Europa Galante o la Gewandhaus, con nombres como Fabio Biondi, Vasily Petrenko, Javier Perianes, Andris Nelsons o Gianandrea Noseda para interpretar obras que van desde Vivaldi hasta Montsalvatge, pasando por Mozart Beethoven, Tchaikovsky, Shostakovich o Rodrigo.

"Cada país debería tener una orquesta viva y apasionada como la de Cadaqués. El hecho de ser una formación de origen mediterráneo y tener un claro sentido cosmopolita la convierten en una orquesta única". Con estas palabras de Sir Neville Marriner, Director honorífico de la Orquesta de Cadaqués (1992-2016), entendemos por qué esta Orquesta es la piedra angular del Ciclo BCN Clàssics, que desarrolla con éxito una temporada propia en el Palau de la Música Catalana. Nacida en 1988 en el marco del Festival de Cadaqués con la ilusión y la voluntad de jóvenes músicos de perseverar en el ámbito de la música sinfónica para crear un espacio de plena ilusión, de compromiso y de pasión por la música, de la Orquesta cabe destacar la recuperación de autores del pasado y el compromiso con los de hoy gracias al sello editorial y discográfico Tritó Edicions. Además, es relevante recordar la creación del Concurso Internacional de Dirección de la Orquesta de Cadaqués.


La temporada de BCN Clàssics se inicia el jueves 22 de noviembre con el concierto "La Novena de Beethoven" con la Orquesta de Cadaqués y Antoni Wit como director, figura imprescindible en el panorama polaco, discípulo de Nadia Boulanger y director titular de la Warsaw Philharmonic Orchestra, además de haber colaborado estrechamente con varias formaciones de España. El concierto comenzará con Eduard Toldrà y su Suite en mi mayor (1919), triunfal, optimista, muy colorista y de sonido exuberante. A continuación, la sinfonía de las sinfonías con con Christiane Libor, soprano, Olesya Petrova, mezzo, Timothy Richards, tenor y Stephan Klemm, bajo.
Terminada a principios de 1824, la Sinfonía núm. 9 en re menor, op. 125 es, sin duda, una de las obras más trascendentales de Ludwig van Beethoven y, por extensión, de la historia de la música occidental, además de ser la más popular con un último movimiento conmovedor e icónico, Ode an die Freude, que será interpretado por el Cor Lieder Camera y el Cor Anton Bruckner. El sonido cálido y expresivo, propio y característico de Lieder Cámara, fue una de las prioridades del trabajo de su fundador, Josep Vila i Casañas, en 1990 y ha continuado siendo así con sus sucesores: Xavier Pastrana i Bitria, Elisenda Carrasco i Ribot y también con Eduard Vila i Perarnau, actual director titular. Es un coro versátil, con una extraordinaria flexibilidad interpretativa y una especial capacidad de comunicación con el público. Por otra parte, el Cor Anton Bruckner, fundado en noviembre de 2003 por el director Sergi Moreno Lasalle, estuvo centrado inicialmente en música del Barroco para luego abordar el siglo XX con Josep Miquel Mindan y Julia Sesé. Destacan las colaboraciones con directores como Manuel Valdivieso, Pere Lluís Biosca y Pablo Larraz.


El martes 11 de diciembre, cita ineludible con "Una voce in off, de Xavier Montsalvatge", con el ensemble de la Orquesta de Cadaqués, el prestigioso Cor de Cambra del Palau de la Música y solistas que han emergido en los últimos años como las voces del futuro. Por un lado, la soprano de Tenerife Raquel Lojendio, que se está forjando una sólida carrera con su versatilidad y timbre aterciopelado, gran dominio de los reguladores y capacidad expresiva; el tenor barcelonés Marc Sala, con un timbre delicioso, efusividad en el canto, veracidad en la interpretación y líneas impecables, y el tercer premio en el Concurso Internacional de Canto Francesc Viñas en 2017, el barítono catalán Carlos Pachón, cantante de gran personalidad artística. En Una voce in off. Ópera romántica en un acto y tres escenas para dos personajes y medio (1961), Xavier Montsalvatge parte de su admiración por la ópera italiana -Puccini y Menotti, especialmente-, que le llevaron a utilizar esta lengua que consideraba la más armoniosa para la canción y la ópera, y adopta un lenguaje musical asequible y directo, que sigue en cierto modo la tradición, aunque introduce elementos de modernidad, pero con recursos frecuentes en la disonancia y el expresionismo. Sonará bajo la batuta del barcelonés Miquel Ortega, director de trazos muy orgánicos y sólida trayectoria al frente de una producción casi cien por cien catalana con la que disfrutaremos mucho.


La siguiente cita es el lunes 17 de diciembre, con "Las cuatro estaciones de Vivaldi" interpretadas por Europa Galante y el director y violín solista Fabio Biondi. Una conjunción energética pero a la vez refinada que busca especialmente la belleza. Biondi reivindica la honestidad de la práctica musical afirmando que "hoy, veo constantemente músicos usando la música al servicio de su talento. Esto es completamente erróneo, no debemos olvidar que primero la música, después el compositor y nosotros seguimos su estela". El concierto estará prácticamente dedicado de forma integral a Antonio Vivaldi, cuyo oiremos las sinfonías (oberturas) de Griselda y de Ercole sul Termodonte, así como las celebradas Las cuatro estaciones, op. 8, probablemente, el más claro ejemplo de la historia de la música occidental de música programática, aquella que evoca sentimientos, emociones y situaciones de la naturaleza, que se manifiestan sonoramente con diversas técnicas descriptivas que relatan el sonido del viento, la lluvia, una tormenta, la brisa, los pájaros o paisajes helados. Pero también habrá una selección de arias de Domènec Terradellas (1713-1751), considerado como uno de los representantes más significativos de la Escuela de Nápoles y como una de las figuras clave en la evolución de la ópera hacia el clasicismo, junto con autores como Niccolò Jommelli, David Pérez o Johann Adolf Hasse. Las arias de este catalán italianizado serán interpretadas por el contratenor vasco Carlos Mena, que entiende la voz como un cambio permanente.


Entrando de lleno ya en el 2019 nos congregaremos, el martes 29 de enero, en el Palau de la Música Catalana para escuchar "Shéhérezade de Rimsky-Korsakov", un concierto liderado por el agente galvanizador de orquestas Vasily Petrenko al frente de la Oslo Philharmonia, formación de gran renombre fundada en 1919. Interpretarán el Concierto para piano núm. 2 en Si bemol mayor, op. 83 de Brahms, con Simon Trpceski, pianista de articulación ardiente, ritmos descarados, y una habilidad para navegar por los márgenes con fuerza y ​​agilidad. La segunda parte del concierto estará consagrada a Nicolai Rimsky-Korsakov y su Sherezade, op. 35, suite sinfónica de 1888 basada en Las mil y una noches, tiene un carácter inequívocamente ruso, un deslumbrante color orquestal y un interés por Oriente, muy destacado en la Rusia Imperial. Formalmente, se encuentra entre la Sinfonía fantástica de Berlioz y el poema sinfónico de Franz Liszt de 1854, evitando siempre que se hiciera una lectura meramente programática.


A continuación, el sábado 16 de febrero 2019, podremos escuchar "London Philharmonic y Javier Perianes", que interpretarán conjuntamente el Concierto para piano y orquesta núm. 3 de Beethoven. Javier Perianes, artista de los International Classical Music Awards, inició su carrera ganando el primer premio de El Primer Palau, el templo modernista. Su actitud impecable y su técnica irradian calma, pero la precisión y la velocidad de sus manos pueden ser bastante rompedoras. Rara vez se puede encontrar a un artista que aúne tan bien modestia y brillo. Además, la larga trayectoria de la London Philharmonic Orchestra, residente en la Glyndebourne Opera, avala no sólo un pasado brillante, sino una mirada hacia el futuro ilusionante y prometedora por su versatilidad, que abarca desde grabaciones de bandas sonoras de videojuegos actividades por cientos de personas con un componente social remarcable. Con la perfecta mezcla de fuerza y ​​finesse, el maestro Juanjo Mena estará al frente, también, de la Sinfonía núm. 39 en Mi bemol mayor, K. 543 de Wolfgang A. Mozart. De inicio majestuoso, es una de las últimas sinfonías del compositor salzburgués, de estilo galante, que incluye un Ländler, danza folclórica austríaca con un maravilloso solo de clarinete. Finalmente sonará la apertura de Alphonse et Léonore ou l’amant peintre, de Fernando Sor, una página de un estilo clásico de manual, con un carácter enérgico y vigoroso.


El jueves 21 de marzo disfrutaremos con el "Concierto para piano de Tchaikovsky", con la siempre fiable Orquesta de Cadaqués y Dmitry Masleev, gran promesa del piano, merecedor del Premio Internacional Tchaikovsky, de una precisión en el ataque muy loable, a la vez que es capaz de transmitir todo un torrente de emociones con el instrumento. El americano David Robertson, máximo responsable musical de la Sydney Symphony Orchestra, dirigirá esta obra maestra de Chaikovski, el célebre Concierto para piano núm. 1 en Si bemol menor, Op. 23, compuesto entre 1874 y 1875, que fue la niña de los ojos del compositor y virtuoso del piano Nikolai Rubsinstein y el director de orquesta Hans von Bülow, célebre por la tensión dramática entre solista y orquesta, con un tono marcadamente sinfónico. El popular tema de la sección introductoria del primer movimiento está basado en una melodía que Tchaikovsky escuchó a unos músicos ambulantes ciegos en un mercado de Kamenka, cerca de Kiev (Ucrania). Remarcable por su carácter casi independiente del resto del movimiento, sólo se escucha dos veces. Tchaikovsky, compositor con una extraordinaria invención melódica, se permite aquí el lujo de usar esta exuberante melodía de manera casi circunstancial, sin desarrollo ni reexposición posterior. En esta velada también escucharemos la Sinfonía núm. 7 en Re menor, op. 70 de Antonín Dvořák, una composición de sabor eslavo, muy personal, pero manifestado a través de formas que recuerdan a Beethoven y Brahms. Una composición llena de vitalidad, alegría y dolor, emociones contrastadas que nos dan prueba de la minuciosidad compositiva y la espontaneidad de la expresión del compositor. Pero el concierto se iniciará con el estreno de una obra de encargo de Nuria Giménez-Comas, compositora catalana muy interesada en la música mixta que ha trabajado con el IRCAM de París, ha recibido numerosos premios y becas y tiene obras estrenadas por Quartour Diotima.


El jueves 11 de abril, cambio de registro con el "Concierto de Aranjuez", de Joaquín Rodrigo, que construyó una orquestación única: rara vez el sonido de la guitarra se confronta a toda una formación de tal envergadura. Sin embargo, la guitarra nunca queda diluida, sino que el solo del instrumento destaca en todo momento. Según Rodrigo, el concierto es como la captura de «la fragancia de magnolias, el canto de los pájaros y el chorro de las fuentes» de los jardines de Aranjuez. Será interpretado por el guitarrista Juan Manuel Cañizares, influyente figura del flamenco, que también se siente cómodo con el repertorio clásico combinado con sus propias composiciones. Ha sido el primero y el único guitarrista de flamenco en tocar con la Berliner Philharmoniker, justamente, con la obra de Rodrigo, bajo la batuta de Sir Simon Rattle. Irá acompañado de la Orquesta de Cadaqués, con Gianandrea Noseda, principal director de esta formación sinfónica y discípulo de Valery Gergiev. Noseda es deslumbrante y de una gestualidad hipnótica que consigue ejercer un control absoluto en las formaciones bajo su cargo. También se interpretará la apertura para Il barbiere di Siviglia del director del Teatre de La Santa Creu de Barcelona, ​​Ramon Carnicer (1789-1855), escrito como alternativa a la apertura de Rossini y con una estructura muy clásica heredera de los grandes compositores italianos contemporáneos. Finalmente, se interpretará la Sinfonía núm. 2 en Re mayor, op. 36 de Ludwig van Beethoven, compuesta en Viena entre 1801 y 1802, una de las últimas obras del "estilo temprano" de Beethoven. En esta sinfonía se aprecia una madurez incipiente en el estilo romántico del compositor alemán que preconiza sus éxitos posteriores, con la tercera sinfonía Heroica en el punto de mira.


En el siguiente concierto, el lunes 6 de mayo de 2019, justamente, podremos disfrutar de la solidez de la Sinfonía núm. 4 en Si bemol mayor, op. 60 del genio de Bonn. Se asevera que las sinfonías de número impar de Beethoven son majestuosas, mientras que las parejas son tranquilas. Es el caso especial de la Cuarta, que contrasta con la inmensidad de la Tercera y la trágica Quinta. Schumann dijo que esta obra era «una esbelta doncella griega entre dos diosas del norte». La escucharemos en la velada dedicada al "Concierto para violín de Tchaikovsky", con la jovencísima violinista Ellinor D’Melon, merecedora de numerosos premios internacionales y con una extrema sensibilidad en la interpretación, expresividad, dominio técnico y un toque virtuoso que la convierten en una promesa indiscutible. Lo hará junto a la Orquesta de Cadaqués, que mantiene una estrecha relación con quien dirigirá el concierto, Jaime Martín. El músico inició su carrera como flautista pero, desde 2008, se dedica también a la dirección y, con Tritón, ha grabado la Tercera Sinfonía de Beethoven y la Simfonietta de Ernesto Halffter, así como dos discos con la OBC. D’Melon se enfrentará a una de las páginas de mayor complejidad para su instrumento, el Concierto para violín en Re mayor, op. 35 de Piotr I. Tchaikovsky, que no se limitó a una sola raíz estilística, tratándose de un cosmopolita políglota que había viajado por Europa y Estados Unidos. Es el elemento que lo diferencia del resto de compositores rusos de la época. Este cosmopolitismo es una de las claves también de su lenguaje musical, donde podemos reconocer, aunque en diversos grados de elaboración, los mundos de Schumann, Mozart o Bizet. Esta prometedora velada se abrirá con la poco conocida Paisajes ibéricos, de Isaac Albéniz, con arreglo de Albert Guinovart.


Acercándonos hacia la conclusión de la temporada, el viernes 24 de mayo, disfrutaremos de "Gewandhausorchester y Andris Nelsons", con Tchaikovsky y Shostakovich. Sin duda una de las mejores orquestas del mundo, la Gewandhaus de Leipzig llega al Palau de la Música con su director titular, Andris Nelsons, que coge la batuta con seguridad y vigor, ensalzando la belleza tonal y marcando la diferencia con la música contemporánea por la precisión técnica indiscutible y la manera de animar la orquesta entera. Cuando Dmitri Shostakóvich empezó a componer el Concierto para violín núm. 1 en La menor, op. 77 salió a la luz el Decreto Zhdanov, que dificultó su creación, pero cuando se estrenó en 1955 tuvo buena acogida, según quien lo estrenó y a quien estaba dedicado, David Oistrakh, por la "profundidad de su contenido artístico” y una parte del violín que es como un "conciso papel shakespeariano". La violinista Baiba Skride será la encargada de ejecutar la obra, con un estilo refrescante y una interpretación vivaz, llena de sensibilidad y delicadeza. También se interpretará la Sinfonía núm. 5 en Mi menor, op. 64, de Piotr I. Tchaikovsky que, como la cuarta, es de carácter cíclico debido a la aparición de un mismo tema en más de un movimiento, que es extraído de Una vida por el zar de Glinka, un tema fúnebre que se va transformando en una marcha triunfal al último movimiento y que hace alusión a la providencia.


El ciclo se cierra jueves 6 de junio 2019, con el pianista vasco Joaquín Achúcarro, sobre el que Zubin Mehta dijo que "sólo he escuchado este sonido en Rubinstein", porque hay algo especial en el músico, por su sonoridad magnificente que desprende calidez y revela un alma generosa, fruto de una experiencia vital extraordinaria. Interpretará Chopin, Debussy y Ravel.


Fotos: Orquestra de Cadaqués (Joan Tomàs RL), Fabio Biondi, Javier Perianes, Vasily Petrenko, Andris Nelsons

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