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Crossinglines inaugura las Sampler Series con música de Rodríguez Valenzuela

Domingo 21 Octubre 2018

El compositor Manuel Rodríguez Valenzuela ha presentado la versión definitiva de 29, una obra que inició su recorrido en L'Auditori, donde ahora vuelve después de dos ampliaciones en el marco del ciclo Sampler Series de la mano de CrossingLines.
 

La nueva temporada de las Sampler Series, fiel a su compromiso con la nueva creación, ha comenzado con el estreno de un encargo a su compositor residente, Manuel Rodríguez Valenzuela. El ensemble Crossinglines, habitual de las Sampler, estrenó la primera parte de 29 en 2014 y el pasado 4 de octubre nos ofrecieron, en la sala 3 del Auditorio, la versión ampliada y definitiva bajo la dirección de Lorenzo Ferrándiz.
 
29, escrita para piano acústico controlado por ordenador (Disklavier), ensemble amplificado y electrónica, es una obra intensa y absorbente que, a pesar de su gestación en tres estadios, sorprende por su gran coherencia interna. Luis Codera Puzo habla a las notas de programa de una "narrativa casi mecánica" por la forma en que Rodríguez Valenzuela organiza los motivos musicales que construye. El carácter mecánico, sin embargo, lo encontramos presente en la mayoría de aspectos de la obra, empezando por los mismos instrumentos -el piano controlado por ordenador se convierte doblemente mecánico-, los timbres -que sugieren movimiento, roce e incluso rotura-, los motivos -generados a partir de la repetición de notas o gestos, como el trino o el frullato- y, también, en la precisa interpretación de los miembros de Crossinglines. En la sección central -la novedad de esta versión- la fragmentación inicial deja paso a una sensación de continuidad prácticamente orgánica, con una masa sonora que evoluciona lentamente. El tiempo se detiene y el sonido se convierte casi material, como un objeto que pudiéramos mover y observar desde diferentes perspectivas. La tercera sección devuelve bruscamente a la sonoridad inicial: el engranaje vuelve a funcionar a tiempo real. Pero, a diferencia de una caja de música, que se limita a reproducir una secuencia de sonidos, los engranajes de 29 parece que se inventen la música que producen, que suena a la vez espontánea y consecuente.
 
El programa se completó con la interpretación, previa a 29, de dos obras barrocas arregladas por Rodríguez Valenzuela. En Le chaos, de Jean-Féry Rebel, el arreglo recupera el efecto que debía producir el original, con una fuerza renovada para la caóticamente atractiva instrumentación, en la que destacaba el adecuado protagonismo de la percusión (a cargo de Miquel Vich). La sonoridad del aria Ächzen un erbärmlich Weiner, de la cantata Meine Seufzer de Johann Sebastian Bach, fue más cercana a la original, con un actualizado bajo continuo a base de órgano (Mireia Vendrell) y clarinete bajo (Víctor de la Rosa). La principal innovación fue el cambio del bajo solista por un trombón con sordina (Adrià Albadalejo) que, pese a representar incluso mejor que la voz humana los gemidos y los lamentos del texto, no suponía una aportación significativa respecto del original.

Fotos: Rodríguez Valenzuela, CrossingLines

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