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“No falta más silencio, la música debe ser un hecho excepcional”

Domingo 28 Octubre 2018

Nuestra manera de escuchar musica han cambiado, tal vez definitivamente. El pasado 24 de octubre, en el Club Wagner, el primer Foro Barcelona Clásica permitió abrir un espacio de intercambio de ideas sobre la educación, las instituciones y el lugar de la música en la sociedad. Aina Vega, musicóloga y editora de Barcelona Clásica, moderó un debate con la presencia de Oriol Pérez Treviño, musicólogo y ex director general del Auditori, y Jaume Radigales, crítico musical y profesor de la Universidad de Barcelona.

Décadas atrás, comprábamos CDs o vinilos y teníamos unos cuantos en casa. Ahora, podemos tener miles y miles de álbums de manera totalmente gratuita en un dispositivo que cabe en la palma de la mano. Podemos escuchar música en todas partes y cuando queramos. Pero esto, generalmente, no nos ha llevado a conocer más variedad de estilos o a saber apreciarla mejor. Topamos con la música casi en todas partes, desde el dentista hasta el cine. Jaume Radigales cree que ante todo el entorno ruidoso se debe partir del silencio si se quiere una escucha auténtica. "En nombre de la música debemos reivindicar el silencio, porque la música debe ser un hecho excepcional".

Cicerón acuñó el término cultura anime, que entonces significaba "cultivar el alma". La cultura era algo que cambiaba profundamente a las personas. Wagner hacía composiciones con el convencimiento de que ayudarían a unir a la gente bajo una misma sensibilidad, un espíritu, y de esta manera la unificación alemana sería posible. Oriol Pérez Treviño afirma que a día de hoy nos encontramos en las antípodas de eso. "Vivimos en una dictadura del mercado, donde ha surgido la expresión:«Esto te lo compro». Todo lo hemos convertido en producto, olvidándonos de la parte esencial de las cosas".Treviño cree que hoy la música se ha convertido en un simple bálsamo para relajarnos, un acompañamiento superficial que no debe suponer ningún tipo de esfuerzo, y que por tanto, no nos hace mejores.

Vamos a uno de las raíces de la cuestión: la enseñanza y la música. Educar en un entorno musical es necesario, según Radigales, porque "forma parte de la educación espiritual de una persona". Con la separación del conocimiento en secciones se pierde una enseñanza filosófica del contenido, no se explica de dónde vienen las normas, no se desarrolla una sensibilidad. De este modo, la música "se convierte en un cajón olvidado", explica Radigales.

La crítica a cómo la actualidad trata la música tampoco se olvida de las instituciones musicales. "Los programadores de los grandes escenarios sólo buscan el rédito inmediato, venden ópera con la misma actitud de quien vende detergentes", dice Treviño. Las programaciones no suelen tener una buena idea de fondo, sino que se tiende a programar siempre las mismas piezas de los compositores más famosos. Que el público apueste por gente nueva se hace aún más difícil cuando las entradas para ver música clásica en Barcelona son las más caras de toda Europa.

Puntos básicos, por tanto, del panorama actual: en la espiral de consumismo y aceleración, la música, entre muchos otros campos de la cultura, sale muy mal parada. Ya no nos conmociona, sino que se convierte en un pasatiempo neutro. Y el actual lugar de la música en la educación y en las instituciones no cambia esta situación. En la lucha por la cultura como parte de la formación integral de las personas hay mucho que perder. Como dice Radigales, "en el siglo XXI no sólo nos jugamos la existencia de la música sino de toda la especie humana tal como la entendíamos".

El Fórum Barcelona Clásica continuará el pròximo 14 de noviembre a las 19h para hablar de la vigencia de los estereotipos en las óperas y cómo se deben tratar en la actualidad, con Mar Medinyà, Elio Ronco y Albert Ferrer Flamarich, en el Club Wagner (Calle Valencia, 209).

Foto: Los ponentes (de izquierda a derecha) Oriol Pérez Treviño, Aina Vega y Jaume Radigales

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