Conciertos

Hannes Minaar en L'Auditori o como no recuperar personajes musicales

Miércoles 7 Noviembre 2018

El día 2 de noviembre L'Auditori de Barcelona nos ofreció un concierto protagonizado por el piano de Hannes Minna y la OBC dirigida por Jan Willem de Vriend, que nos ofrecieron obras de Clara Schumann, Mozart y Mendelssohn.

El concierto que L'Auditori de Barcelona acogió la pasada semana fue ciertamente agridulce para aquellas personas que esperábamos con cierta alegría el hecho de escuchar una pieza de Clara Wieck Schumann en directo e interpretada por una orquesta de nivel.

Quizás algunos lectores se sorprenderán al leer que hay personas que realmente esperan escuchar a personajes musicales como Clara Wieck Schumann; pues si, los hay que deseamos escuchar la música de autoras y autores apartados de la historiografía musical tradicional, de las clases magistrales de historia de la música de los conservatorios y las universidades. La lástima es que, dejando de lado que el nombre de la autora no era visible en ningún cartel, anuncio o red social donde se anunciara brevemente el concierto, a excepción evidentemente del programa, el solista que debería interpretar la obra de la autora lo hizo de una manera que no animó a nadie a escucharla otra vez en casa.

El intérprete en cuestión fue el pianista holandés Hannes Minna, que se colocó delante del piano para interpretar la inacabada Konzertsatz in Fa menor, escrita en 1847 por Clara Wieck Schumann y orquestada en 1994 por el musicólogo Jozef de Beenhouweer. La pieza fue interpretada vagamente, sin la intensidad propia del Romanticismo, dejando demasiado espacio para la imaginación y haciendo entender que esa pieza era tan sólo el calentamiento rápido y mal ensayado para el concierto de Mozart que debería seguir.

Una vez terminada, los aplausos no se hicieron esperar, a pesar de la falta evidente de calidad interpretativa, y empezaron a sonar las primeras notas del Concierto para piano y orquesta núm. 21 en Do mayor, KV 467, de Wolfgang Amadeus Mozart. Se hizo más que evidente que las horas de ensayo compartido con la orquesta fueron íntegramente dedicadas a la pieza que debía protagonizar la primera parte del programa. El concierto de Mozart fue espléndido, sobre todo en cuanto a la orquesta, que fue dirigida magistralmente por el director, también holandés, Jan Willem de Vriend; el solista en cambio, a pesar de haber recuperado el espíritu y la concentración, pareció no tenerlas todas y quedó muy alienado de la orquesta, con la que no terminó de encontrarse del todo. Una vez terminado el famosísimo concierto de Mozart, Minna nos complació con una propina musical fantástica, el Liebeslied de Schumann, que pareció hacer las paces con la sala.

La segunda parte del concierto fue protagonizada por Felix Mendelssohn y su Sinfonía nº 3 en La menor, op. 56, 'Escocesa'. La orquesta, ampliada por esta segunda parte, emprendió la marcha con potencia y con energía renovada, haciendo sonar la partitura de Mendelssohn con un gran trabajo de dinámicas que parecía emanar de las gesticulaciones histriónicas De Vriend, que hizo un gran trabajo con el timbre tan especial y, porque no decirlo, poco agradable de L'Auditori.

Fue de esta manera que la velada en L'Auditori quedó marcada por una primera parte muy floja en el ámbito cualitativo y una segunda parte que hizo recuperar la ilusión a todas aquellas que habíamos quedado decepcionadas por las carencias del inicio.

Fotos: De Vriend i Minaar; Clara Wieck Schumann.

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