I Puritani
Conciertos

Las 'Variaciones Goldberg' y los impromptus

Miércoles 14 Noviembre 2018

El próximo miércoles 21 de noviembre, el Ciclo de Cámara de L’Auditori acoge dos obras icónicas para la literatura de clave y piano, las Variaciones Goldberg de Bach y los Impromptus de Schubert bajo la maestría de Lars Vogt.


En 1741 aparecía en Nuremberg una de las obras míticas de Johann Sebastian Bach, el Aria con variaciones diversas, más conocida como las Variaciones Godberg. Si hemos de dar crédito a la leyenda que rodea esta obra maestra, más bien debería denominarse Variaciones Keyserling, porque sería un encargo que el conde Hermann Carl von Keyserling, el embajador ruso en Dresde, habría hecho a Bach, que también residía en Sajonia, como Kantor de la iglesia de Santo Tomás de Leipzig. Johann Nikolaus Forkel, el biógrafo del compositor, explicaba en 1802 que el diplomático era inmensamente rico, amante de las artes y protector de artistas y músicos, entre los que Bach, pero tenía un problema que lo hacía malvivir: su persistente insomnio. Como remedio, habría encargado a su protegido esta obra para ser interpretada por su clavicembalista Johann Gottlieb Goldberg mientras pasaba las tediosas noches en busca del sueño reparador. Esta es la razón por la que la pieza debía rehuir las estridencias, para poder ser interpretada de noche y distraer a la aristócrata hasta que se durmiera. La opinión generalizada entre los críticos de las últimas décadas es que todo se trata de una fabulación de Forkel y que las Variaciones serían una iniciativa personal del compositor.

La obra, probablemente la más importante que nunca se haya escrito para el clave, arranca con un aria introductoria que sirve de base para las treinta variaciones que se van desplegando, hasta que al final se cierra el círculo con el retorno a la aria inicial, una zarabanda en compás de 3/4 con dos secciones de dieciséis compases cada una que, en general, se va manteniendo a lo largo de toda la obra. Las variaciones nacen a partir del tema inicial que se va alterando de forma consistente en el tiempo, en la altura de las notas, en su disposición y orden y con el añadido de contrapuntos y cánones que, a pesar de mantener su vínculo con el tema original, dan una sensación de diversidad en el oído no entrenada, porque el vínculo que articula la pieza no es la melodía del aria, sino su base armónica.

Hasta que el pianista Glenn Gould las grabó en 1955, la inmensa mayoría de los músicos creían que las Goldberg eran imposibles de interpretar, debido a su dificultad técnica y su complejidad estructural, como si se trataran de unos intrincados ejercicios académicos más bien que de una pieza de concierto, y como si en su escritura Bach hubiera obviado la presencia del público en la ejecución de la pieza. Si recordamos su título original, Aria con variaciones diversas para clave con dos teclados, nos daremos cuenta de la dificultad añadida que implica su transcripción para el teclado del piano, que exige el cruce de las manos y otros ejercicios de acrobacia pianística.

Las Variaciones Goldberg han acabado formando parte de la cultura popular y de masas desde hace más de cincuenta años. Curiosamente, aparecen en tres películas importantes que aluden al silencio. En 1963, Ingmar Bergman las emplearía como tema musical de El silencio y en 1991 reaparecería en El silencio de los corderos como pieza favorita de Hannibal Lecter, concretamente en la secuencia en que se encuentra en la jaula con los dos policías que no volverán a ver el sol. Finalmente, en 2007 Pere Portabella estrenaba El silencio antes de Bach, con una escena sobre las Variaciones.

En el concierto de L’Auditori del 21 de noviembre, las Goldberg serán interpretadas por el pianista alemán Lars Vogt. Nacido en Düren en 1970, es uno de los músicos estelares de su generación, con una gran proyección internacional. En 2015 grabó las Variaciones Goldberg para el sello Ondine, con una exhibición de técnica y sensibilidad que sin duda impresionarán al público con todo el compendio de emociones y sentimientos que contiene la obra de Bach.

La segunda parte del concierto presenta los exquisitos Cuatro impromptus, op. 90, de Franz Schubert. A pesar de que el título puede inducir a la idea de la improvisación y la espontaneidad románticas, son obras dotadas de una sólida arquitectura, muy elaborada. Su composición se producía coincidiendo con una de las pocas ocasiones en que el músico abandonó Viena, durante la estancia que en las postrimerías de su corta vida hizo en Graz, en septiembre de 1827, donde fue acogido por Karl y Maria Pachler, una excelente pianista que había sido elogiada públicamente por Beethoven.

Los Impromptus forman un ciclo que alterna la meditación del primero y el tercero (Impromptus núm. 1 en do menor, allegro molto moderato e Impromptus núm. 3 en sol bemol mayor, andante) con la sensación de ensueño del segundo y el cuarto (Impromptus núm. 2 en mi bemol mayor, alegro y el Impromptu núm. 4 en la bemol mayor, allegretto). El título de estos poemas pianísticos es debido al editor vienés Tobias Haslinger y refleja la frescura y la audacia de las ideas musicales que llenaban la mente de Schubert en sus últimos años.

En 2016, Lars Vogt registraba los Impromptus para el sello Naxos, de forma que el público de la Sala Oriol Martorell de L’Auditori tendrá garantizada un experiencia estética memorable.




Fotos: Lars Vogt

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