Conciertos

Elías García: "El Ballet de Catalunya quiere ser un embajador del país a todas partes"

Lunes 14 Enero 2019

Hablamos con Elías García, director artístico del Ballet de Catalunya, que nos adentra en el actual espectáculo de la compañía, el emblemático Don Quijote adaptado y con un toque especial. La producción tuvo un gran éxito el pasado mes de noviembre en Terrassa y volverá a subir al escenario del Casino Aliança del Poblenou de Barcelona el próximo 26 y 27 de enero. Garcia también nos cuenta las inquietudes y motivaciones de la compañía, que se propone llegar a todo el público y adentrarse a todos en el mundo de la danza, a pesar de las dificultades.

¿Por qué Don Quijote?
Don Quijote es una obra que se presta mucho a varias interpretaciones. Además, nos lleva a la tierra, a lo que yo quiero dar como imagen de la Compañía, una compañía que se aprovecha del carácter español. Aunque la mayoría de bailarines son de fuera, yo quiero que proyecte una identidad y que tenga sus raíces en España y, teniendo en cuenta que nos encontramos en Cataluña, también en Cataluña. La obra de Don Quijote es divertida, ligera y de fácil comprensión para el público y he creído que es una buena obra para empezar a dar esta identidad al Ballet de Catalunya.
 
¿Qué tiene de especial el Don Quijote del Ballet de Catalunya?
He hecho una adaptación según el número de bailarines que tenemos. He reducido los cuatro actos en dos, aunque quedan los cuatro representados. Simplemente, en vez de tener tres pausas lo he reducido a una y he unido el primer y el segundo acto y el tercero y el cuarto; por tanto, he acortado la duración del espectáculo. He conservado las cosas importantes de la obra, pero he intentado reducir aquellos puntos que quizás no son tanto emocionantes para el espectador. He abreviado del espectáculo siguiendo la tendencia norte-europea: hacer un espectáculo de unas dos horas para ayudar al espectador a seguir mejor la obra. Además, en estos momentos el Ballet de Cataluña no tiene la posibilidad de hacer una gran producción escénica. He intentado que la historia sea tan fiel como sea posible a la original, pero evitando factores que en este momento no nos podemos permitir.
 
Los fragmentos reducidos corresponden a los de Don Quijote y Sancho Panza. ¿Cómo ha introducido la figura de Joel Minguet en medio del espectáculo? ¿Cómo ha llegado a concebir esta creación?
Como decía, se trata de una adaptación teniendo en cuenta el número de elementos con los que cuenta el compañía. No podía sacrificar a tres bailarines para dar vida a personajes como Don Quijote, Sancho Panza, el padre, un sacerdote, etc. Así pues, lo que se me ocurrió fue que podíamos escoger los textos que Minkus utilizó para hacer su versión, los cuales en la coreografía original ejecutan con pantomima, y ​​utilizar un actor que introdujera las escenas pantomímicas como narrador del texto. Creo que esto ha funcionado muy bien y se ha podido entender la historia, tanto por el público que ya conoce la obra como por el que no.

¿A qué tipo de público desea llegar?
Bueno, a mí me encantaría llegar a todo tipo de público. A un público ya introducido en la danza y seguidor del ballet, pero sobre todo lo que quiero es que el teatro esté lleno y que haya un nuevo público. Si consigo que este último entendiendo la historia aficiona a la cultura de la danza, esta sería una gran satisfacción para mí. Es decir, introducir un nuevo público y satisfacer a aquel que ya tiene una cultura balletística.
 
¿La recepción en Terrassa este noviembre fue espectacular. A qué atribuyes este éxito, a la dramaturgia o al cuerpo de baile?
Bueno, tal vez porque es un buen producto. Yo creo que un espectáculo no es un solo elemento y su éxito tampoco depende de algo concreto. Sino que es una unión de varios elementos. La gente salía muy contenta; se ha divertido y se ha emocionado. Nosotros hemos ofrecido el máximo que la compañía puede dar en este momento, hemos intentado mantener las piezas coreográficas del Don Quijote que hoy nos han llegado como originales y también hemos introducido danzas populares fieles a sus raíces (la jota, el fandango). Y bueno, yo creo que esto ha satisfecho al espectador.
 
Don Quijote va más allá de la esencia del baile. ¿Se han mantenido las coreografías originales de Petipa? ¿Ha habido fragmentos de creación o adaptados para la compañía?
El ballet de Don Quijote tiene, por un lado, toda la parte de danza clásica, con movimientos, brazos y ritmos estilizados que hemos respetado al cien por cien. Pero, por otra parte, está compuesto de muchas danzas populares. Estas pero, originariamente fueron interpretadas en Rusia, por lo que están casi más basadas en su folklore que en el español. Yo he intentado, gracias a Xavier Bagà, gran conocedor de todo este folclore, que todas las danzas populares sean reales: jotas, seguidillas, fandangos... verdaderos y no la interpretación y estilización que se ha hecho en Rusia por el francés Petipa, quien tenía cultura de la danza española pero no trabajó con bailarines españoles. Por lo tanto, junto con Bagà hemos intentado introducir las raíces de nuestra cultura y nuestra danza a todos los bailarines de la compañía que provienen de todas partes. Esto ha sido un triunfo para ellos.
 
¿Qué tipo de selección se ha hecho por repartos de los bailarines?
Hay una plantilla de bailarines, un elenco que ha sido elegido para audición y forma la compañía del Ballet de Catalunya. Para la producción de Don Quijote, según las características que reúnen los bailarines se le ha atribuido un papel, un personaje. Esto se hace con todas las producciones que realizamos.
 
¿Existe algún tipo de jerarquía dentro de la compañía?
En estos momentos, Rebecca Storani es nuestra principal solista, después tenemos el cuerpo de baile y, finalmente, un grupo de trainee que nos ayuda a completar los números de la producción. Los trainee son jóvenes que ya han terminado su formación y que, por inexperiència, todavía no han conseguido entrar en compañías. Aquí les damos la oportunidad de terminar la formación gracias a una experiencia profesional que les ayudará a completar su currículum. Más tarde, si pasan la audición podrán formar parte del Ballet de Catalunya, otros marcharán a otras compañías.
 
¿Cómo se ha estructurado el periodo de ensayos para Don Quijote?
Larissa Lezhnina nos ha ayudado con toda la parte del repertorio original, ella ha sido una de las mejores bailarinas de la Escuela Vaganova y ha trabajado en grandes compañías como el English National, San Francisco, etc. Yo quería contar con su ayuda y dependía un poco de su libertad para que montara estas partes. Por otra parte, también dependía de Xavier Bagà, quien nos ha ayudado con la parte folclórica. Así pues, como he dependido de diferentes personas para la producción, el periodo de ensayos ha sido escalonado.
 
¿Cuál es el horario diario de los bailarines?
El Ballet de Catalunya trabaja como cualquier compañía profesional. Por lo tanto, empezamos a las 10 de la mañana con una hora y cuarto de clase y, tras una pausa, se empiezan los ensayos hasta el mediodía. Hacemos una parada para comer y, después volvemos a retomar los ensayos hasta las 5:30 o las 6 de la tarde.
 
¿Qué opinas de la visión que da Minkus de la música española?
Bueno, yo no soy músico. Pero algo importante a tener en cuenta es que Minkus trabaja junto a Petipa, por tanto, la composición musical depende de lo que Petipa necesita en ese momento para la coreografía. Creo que Minkus ha acertado mucho la ambientación y el carácter español. A nivel musical es muy interesante, ya que utiliza muchos ritmos que, normalmente en otras composiciones no están. Por ejemplo, el síncope que le da vida y que caracteriza la danza española.
 
¿Cómo consigue Petipa complementar esta música y este característico color?
Bueno, creo que la cultura de Petipa era muy completa. El movimiento y el estilo que reproduce ha hecho que la coreografía consiga verdaderamente la raíz del sitio. Petipa ya utilizaba pasos que se utilizan hoy dentro del folklore y la danza española. Seguramente, también tiene que ver que él había vivido en Barcelona.
 
La producción es muy colorista. En alguna crítica hemos leído que había demasiada información en el escenario que podía ensuciar la esencia del baile. ¿Qué opinas?
Bueno, cada uno es libre de tener su visión. La producción que he hecho, en algún público le ha gustado mucho, a algún otro tal vez no tanto y quizás le ha molestado que haya tantos elementos en el escenario. Pero yo he escenificado y reproducido lo caso a la obra, que en este caso es muy colorista. Si nos encontramos en una plaza española, no puedo escenificar una plaza vacía. Si se tratara de otro tipo de obra reproduciría lo que procede a su carácter. Además, con esta producción quería identificar cada acto y que cada escena se caracterizara con algún elemento especial. En una de ellas había un abanico gigante, a mí y a mucha gente nos ha gustado, otros han dicho que parecía un parque temático; pero bien, también un poco esa es la idea. Una crítica siempre puede ser constructiva y por la próxima vez que suba la producción en el escenario lo miraré, pero tampoco puedo cambiar una producción para que a un crítico no le ha gustado, porque después a otro sí le gusta. Creo que lo importante es que haya una justificación, yo la tengo.
 
¿Con qué objetivo nace el Ballet de Catalunya?
El Ballet de Catalunya nace para llenar un vacío que existía en Cataluña. Fue un proyecto que nació a través del proyecto IBStage que llevamos seis años haciendo, un curso de verano de danza que se realiza en el Instituto del Teatro y que termina con una gala en el Liceo. Hablando con las diferentes entidades, surgió la idea de alargar el proyecto IBStage y crear la compañía Ballet de Catalunya y su propia academia. Esto era lo fundamental, pero, por ahora, no lo estamos consiguiendo, ya que a nosotros nos gustaría llevar la danza a los 360º, es decir: difusión, creación y formación con la compañía. El proyecto y la fundación está intentando llegar a eso: a un nuevo público, crear nuevos bailarines y crear nueva coreografía vez que se utiliza el repertorio. Esta es la finalidad.
Ahora llega Remi Wortmeyer, que ya trabajó con nosotros, él hará una nueva creación para el Ballet de Cataluña Picasso y la bailarina. Siempre llamando al territorio, ahora representaremos una historia con Picasso.
 
¿El Ballet de Catalunya toca otras especialidades? ¿O siempre se sumerge en la danza clásica?
Hoy, la danza clásica es un lenguaje. La danza ha hecho una gran evolución y la compañía tiene que caminar con el tiempo y debe saber adaptar el lenguaje clásico con las nuevas tendencias. No sé si podremos llegar al mundo contemporáneo, ya que este es otro lenguaje y ya hay otras compañías específicas de esta área. Yo quiero afrontar trabajos contemporáneos, pero con bailarines clásicos. El Ballet de Catalunya, pues, es una compañía de base clásica, pero abierta a todo el trabajo contemporáneo y actual. Por ejemplo, Wortmeyer ha trabajado con grandes coreógrafos actuales y ha introducido a su lenguaje lo que estos le han aportado. Ahora pues, el Ballet Nacional tendrá la oportunidad de poder trabajar con él este lenguaje.
 
¿El Ballet de Catalunya funciona como una compañía estable o funciona para producciones?
Es una compañía estable con muchas dificultades para mantener esta estabilidad, económicamente hablando. Estamos autoproducido casi al 100%, tenemos algunas pequeñas ayudas y subvenciones, pero nos estamos autososteniendo y esto es una gran dificultad, sobre todo para el futuro. Si no encontramos un medio para poder mantener los bailarines, posiblemente la compañía se disolverá poco a poco.
 
Por lo tanto la mayor dificultad es la económica. ¿Cuál cree pues que es el mayor problema en que se encuentra la danza en España? Hay poca inversión?
Digamos que la danza es el gran olvidado dentro del mundo del arte. Mi reflexión es, sin embargo, que siempre que se programa algo de danza el teatro está lleno; entonces, ¿por qué no invertir hacia esto? ¿Por qué no intentar que sea algo habitual en el teatro? Por ejemplo, el Cascanueces al Mariinski o al Bolshói es una cita casi obligatoria cada año para la gente, ir al teatro y ver un espectáculo de danza. Pero aquí, no sé que pasa con la danza. Tal como aquí es algo muy popular, que se hace en la calle, tradicional y que encontramos en las fiestas, no se le da la importancia y el respeto que debería tener un arte escénico como la danza. No lo entiendo. Además, los bailarines españoles son muy apreciados en todo porque son muy especiales y cuando los ves en el escenario tienen algo más. Pero bueno, en España a parte de las compañías nacionales, el centro coreográfico de Valencia y el de Andalucía, no hay nada más. En cambio, países como Alemania o Francia tienen compañía en cada ciudad y numerosos centros coreográficos. En Francia se educa una sensibilización por la danza, nosotros ahora lo hemos empezado a hecho con el Cascanueces. 1400 niños de entre 8 y 12 años han podido ver el espectáculo y salían emocionados, puede que no todos querrán bailar, pero los despierta un interés que creo que es fundamental que todo el mundo tenga la oportunidad de, al menos, experimentar.
 
Finalmente, ¿cuáles son los deseos del Ballet de Catalunya para este 2019?
Seguir y, yo, como director artístico, poder ofrecer a mis bailarines una vida digna, una vida tranquila, sin problemas económicos y problemas de continuidad. También que el público del Ballet de Catalunya salga satisfecho del teatro después de haber visto nuestro trabajo y que Cataluña se sienta identificado con nuestro trabajo que, de alguna manera, seamos su embajador del sector fuera, ya que para mí es un gran honor representar Cataluña a todas partes. Estaría bien tener el reconocimiento de las instituciones. Estos son mis deseos.


Fotos: Elias Garcia (portada, El Periórico), Ballet de Catalunya.

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