Conciertos

"Nosotros nos dedicamos a fomentar el matrimonio entre el artista y el público"

Jueves 21 Febrero 2019

Entre el 4 y el 17 de marzo tiene lugar el Barcelona Obertura Spring Festival, organizado por Barcelona Obertura. Para presentar este nuevo evento que hermana las tres grandes instituciones musicales nos encontramos con Christina Scheppelmann, directora artística del Gran Teatre del Liceu, Joan Oller, director general del Palau de la Música Catalana, Robert Brufau, director general de L’Auditori y Ramon Agenjo, director de Barcelona Opertura. Aina Vega, coordinadora de Castafiore de Núvol y editora de Barcelona Clásica, conversación con ellos.

Aina Vega: ¿Cómo surge la idea de crear un festival que sitúe Barcelona como capital mundial de la música clásica durante el mes de marzo?
Joan Oller: Pensamos que es interesante plantear en Barcelona Obertura la idea de promocionarnos como ciudad de forma conjunta y, como plataforma de apoyo, esta nos acoge.
 
Aina Vega: Por lo tanto, el entendimiento entre los directores artísticos es muy favorable.
Christina Scheppelmann: Siempre digo que en Barcelona el diálogo entre las instituciones es excepcional. Es fundamental para tener calidad en la ciudad porque nos debemos complementar y no hacernos la competencia. Y el festival surgió de conversaciones entre nosotros en que decíamos "hay que sacar pecho", aquí hay mucha música de altísimo nivel, no sólo en nuestras instituciones, sino también en espacios más pequeños. Puedes salir cada noche e ir a algún lugar a escuchar clásica. Hay mucha actividad musical y la gente no es consciente de ello.
 
AV: Por lo tanto el problema es la comunicación.
JO: También es un tema de tradición, hay grandes ciudades de la clásica -Berlín, Viena, Londres, París-, pero por qué no este turista que viaja en función de los conciertos no puede encontrar atractiva la oferta de Barcelona? Nosotros lo visualizamos en forma de festival. Habíamos hecho el diagnóstico conjunto de: hay un festival de música electrónica, de jazz, el Primavera Sound, pero ninguno de clásica. Puede ser el momento en que se pueda visualizar que Barcelona es también una ciudad activa.
 
AV: Hay un enfoque de Barcelona hacia fuera pero también de Barcelona hacia dentro. El trabajo de Barcelona hacia fuera parece que está muy bien hecho por parte de Barcelona Obertura y las instituciones, pero falta quizá un poco más que nos lo creamos nosotros?
Robert Brufau: Si sumamos públicos es evidente que nos lo estamos creyendo. Medio millón de personas en el Auditori no es poca gente, a pesar de no ser una institución tan histórica como el Palau o el Liceu. Decir que el público no lo visualiza creo que no es ajustado para que hagamos conciertos sinfónicos tanto a L’Auditori como el Palau y se llenan, tenemos un teatro que tiene gente ...
JO: Es verdad que tal vez ha habido gente de Barcelona, ​​no tanto el público habitual que te sigue sino otras personas, que por el hecho de juntarnos ha cogido más conciencia de la tipología de la programación y de la calidad de los intérpretes que pasan y, curiosamente, esto ha tenido también una lectura interior por los miembros de Barcelona Global, da cobertura a Barcelona Obertura. Han sido conscientes de que es interesante que nos juntamos. Y lo cierto es que la iniciativa está siendo vista con mucho interés por parte de otras ciudades que llevan en algunos temas clara delantera.
RB: Porque sin duda el entendimiento institucional es excepcional, como decía la Christina.
CS: Ciertamente, he estado en otras ciudades y países y no es siempre así, este es un diálogo muy constructivo y fluido. Estamos a un nivel muy alto y somos muy atractivos como instituciones para el artista internacional, que viene no por el sol, sino por su visión de Barcelona como ciudad de música clásica con instituciones de nivel. Y esto se sabe más quizá fuera que aquí. Hay que promocionar esta actitud para que la gente se lo crea.
JO: Con la humildad de reconocer que las grandes capitales tienen unas tradiciones de estabilidad que aquí no tenemos. La mirada debe ser a largo plazo. Ramon Agenjo siempre dice aquello...
Ramon Agenjo: "Si quieres ir rápido ve solo, pero si quieres ir lejos, ve con compañía". Debemos entender que Barcelona tiene tres grandes instituciones musicales y es cierto que hay ciudades por encima nuestro pero tenemos dos salas de conciertos impresionantes, L’Auditori, una sala nueva con equipamientos del siglo XXI, con una acústica fantástica, y el Palau de la Música, que tiene una historia maravillosa y que no es propiedad del Ajuntament o la Generalitat sino de los cantores del Orfeó Català, es maravilloso que los propios cantantes hicieran un santuario tan maravilloso, y encima tenemos un teatro de ópera que nace en 1847 de un conservatorio de música, por eso se dice Liceu, que viene de educación o Bildung, y son los propios músicos y la sociedad civil que empujan el teatro. Y además te encuentras con una climatología maravillosa, después del concierto puedes detenerte a una terraza y tomar algo. Nosotros como mecenas de los tres nos fue muy fácil que se juntaran y compartieran programación manteniendo su identidad. Esto es una verdadera maravilla y haber tenido a Kaufmann, Muti, Metha, Barenboim...
 
AV: Estamos hablando de grandes nombres y hay grandes obras programadas. ¿Es esto lo que da la calidad? ¿Cómo analizamos la calidad musical?
CS: La calidad se expresa de muchas maneras. Si no tienes calidad en tus cuerpos estables y la plantilla no puedes atraer grandes artistas y conseguir que hagan el trabajo de manera excelente. Y también tienes que tener un público de calidad que reacciona muy bien, a su tiempo, a la calidad. El público no sólo se entusiasma con los grandes nombres, sino que cuando un cantante poco conocido viene al Liceu y lo hace muy bien el público reacciona positivamente. Para un artista es muy importante no sólo el caché o la sala sino el ambiente y la profesionalidad que le ofreces.
 
AV: Una vez me decías Christina que no es tanto el caché como la reputación lo que hace venir los artistas.
CS: Exacto.
JO: Y lo mismo con directores y solistas. A partir de un cierto nivel ellos eligen donde van.
RB: En referencia a la calidad, creo que es una característica intrínseca de las tres casas de forma constante. Lo que hemos conseguido en este festival es que la foto reúna unos grandes nombres que buscan ser un faro en el sur de Europa, más allá de París o Viena.
CS: Sí, pero en estas ciudades las subvenciones son enormes. Si ponemos en proporción el apoyo del estado con el esfuerzo que tenemos que hacer nosotros nuestro es extraordinario. Debemos hacer un esfuerzo ingente para hacer pleno cada noche.
 
AV: ¿Se sienten solos en el camino en relación a instituciones públicas?
CS: Solos no, el apoyo que tenemos es fantástico dentro del contexto en el que nos encontramos.
 
AV: En el programa oficial de contemporáneo sólo hay Vivancos y del siglo XX Stravinski. ¿La música contemporánea no vende? ¿Esto evolucionará?
JO: En esta primera edición lo que pretendíamos era buscar aquellos nombres que sabemos que pueden llevar público internacional. En el caso del Palau nos hemos atrevido a hacer un proyecto como los tres ciclos de lied de Schubert con Goerne con cuatro días de diferencia, y sin el marco del festival seguramente no lo habríamos hecho, y el día que descansa hay Sokolov. Por lo tanto, te quedan cuatro días muy golosos para los turistas. La música contemporánea creo que se debe hacer y es un compromiso que todos compartimos pero tenemos que ver cuándo y cómo lo articulamos. Estamos en una primera fase de decir: "Eh, estamos aquí!".
CS: Los conciertos del Obertura City + hay un buen acento en la música contemporánea y en el Liceu acabamos L’enigma di Lea justo antes del festival. Tenemos interés en promocionar la contemporánea pero es cierto que no vende como otros estilos.
JO: El aficionado que viaja para escuchar música se mueve por los nombres. Evidentemente que el sueño de todo festival es aquel que la gente compra sin mirar la programación. Pero eso ya vendrá.
CS: Hay que tener el sueño, es muy importante.
RA: En el escaparate hay que poner, como en las tiendas, lo que vendes habitualmente y esporádicamente otros productos más de experimentación y ver qué pasa. Pero no podemos olvidar que no estamos hablando sólo de la calidad artística sino que los propios equipamientos son muy golosos.
 
AV: En el Palau queda muy claro que quiere ser "La casa de los cantos".
JO: Es un rasgo de identidad del Palau, así como otras grandes casas europeas tienen orquestas residentes, como L’Auditori, pero el cuerpo que hizo nacer el Palau es el Orfeó Català y por lo tanto queremos hacer notar esta personalidad. Nos hace mucha ilusión que nuestros coros canten con orquestas internacionales y directores como Valery Gergiev y siempre fomentamos que compositores residentes escriban obra coral.
 
AV: En L’Auditori hay un Sampler fantástico con el Ensemble Mosaik y no está programado.
RB: Pero en cambio somos los únicos que aportamos contemporánea. Esta primera edición debe ser una presentación de las personalidades artísticas de cada casa. Debemos potenciar quienes somos. En nuestro caso hemos querido dar una visión poliédrica. No habría acabado de entender que incluyéramos el Ensemble Mosaik. El diálogo, en cambio, entre Vivancos y Victoria es una gran oportunidad con el Rias Kammerchor que la hace en gira europea.
CH: El Liceu hace Rodelinda, un Händel que nunca se había hecho, Hamlet de Ambroise Thomas, que es romántico y un recital de Irene Theorin. La variedad demuestra la flexibilidad musical de las instituciones.
 
AV: ¿De dónde nace el Obertura City +?
JO: Queremos que toda la ciudad respire clásica y que sea una plataforma de apoyo a jóvenes. Es cierto también que nuestros cuerpos estables participan. Sobre todo esto lo han llevado Víctor Medem y Martina Ribalta desde Barcelona Obertura.
RA: Es llevar música a los centros cívicos, equipamientos de barrio, museos, cárceles, iglesias... un total de 33 conciertos repartidos por todos los barrios.
RB: Además hemos potenciado una convocatoria abierta que ha funcionado muy bien con 32 candidaturas, 7 seleccionados, gente que acaba estudios, postgrados...
CS: Con muy buena calidad.
RA: Y algo que a los catalanes nos encanta: gratis!
 
AV: ¿La cultura es un motor de transformación social?
Todos: absolutamente sí.
JO: Clavé, cuando dirigía sus coros, que es el origen del Palau, lo hace no sólo porque sea músico, sino porque quiere ayudar a los obreros. La música es un elemento lúdico, por lo tanto es también de disfrute, pero tiene una potencialidad transformadora innegable.
CS: Sí, la música tiene una clara incidencia sobre la sociedad, estimula la creatividad, afecta en la manera de pensar ya seas cirujano o taxista. Pero la gente tiene que tener la capacidad de percibir lo que la música aporta. Lo que me interesa más es estimular la sensibilidad, la curiosidad, el descubrimiento de cosas nuevas.
 
AV: Esto, señor Asenjo, lo tiene muy claro usted.
RA: Estamos en un país donde en eso somos campeones del mundo. En la Renaixença estaban los Juegos Florales, se hacían concursos de corales... estamos hablando del siglo XIX. Evidentemente que la cultura es un vehículo de transformación, de acogida. Nosotros somos mecenas esencialmente culturales y esto repercute en nuestros trabajadores.
RB: En el último informe del CONCA se dice que el 90% de los catalanes escucha música, lo que no nos sorprende, pero casi el 40% de los catalanes asiste a conciertos. Eso sí que para mí fue una sorpresa.
YO: No me atrevo a decir que la cultura hace mejor la sociedad, pero sí que la cultura hace mejor la vida de las personas que participan en sus procesos.
 
AV: Hay una voluntad por tanto en este Obertura City + de proyectar los jóvenes talentos avalados por las casas. ¿Cabría la posibilidad de proyectarlos al exterior a través del paraguas de Barcelona Apertura?
RB: De alguna manera ya los estamos abriendo una ventana desde el momento que son nombres y apellidos que forman parte de una programación que tiene la voluntad de que las miradas exteriores hacia Barcelona se fijen.
 
AV: ¿Podríais recomendar cada uno de vosotros un concierto que no sea de vuestra institución?
JO: A mí me lo pones fácil. Soy fan del Bernat Vivancos y Tomas Luis de Victoria. El recital de Théorin se vende solo, no hay que promocionarlo.
RB: A mí uno de los intérpretes que más me ha impresionado de los que he sentido ha sido Matthias Goerne. Hay conciertos en los que no te acabas de creer lo que está pasando por su extraordinaria calidad. Este ciclo de Schubert es una maravilla. Es un reto incluso para él. Es una de los hitos históricos como cuando el Cuarteto Casals hizo la integral de Beethoven, de aquellas que dejan una huella. Y Trifonov estará presente en dos conciertos, y a día de hoy es uno de los pianistas de la nueva generación que más cuesta tener.
CS: Trifonov y Goerne son maravillosos... pero a mí me gusta ir a L’Auditori el domingo por la mañana, programe el que programe, y ponerme a última fila arriba de todo y tener toda la sala a la vista, con el sonido que llega tan bien. En este sentido soy muy alemana.
YO: Así empiezas el domingo limpio mentalmente.
 
AV: Un handicap para los equipamientos musicales, precisamente, es que los conciertos son de noche y la gente viene de un día de trabajo, cansada, con mil cosas en la cabeza... ya veces es un esfuerzo prepararte para la experiencia estética.
JO: Por eso nosotros recomendamos el domingo!
RB: Son los que más cuestan de llenar, sin embargo.
CS: Pero es lo que debería ser más fácil. La tranquilidad es una maravilla.
RB: Yo creo que respecto a los horarios todos estamos intentando repensar como presentamos la música pero es evidente que va ligado a unas dinámicas vitales de la sociedad en este caso catalana. Sin embargo, el esfuerzo está ahí. Para nosotros como gestores es un drama porque la jornada laboral se alarga mucho ... (ríe)
RA: Ahora los horarios son más razonables, pero antes era un Late Night Show!
 
AV: Fórmulas mágicas de la programación.
CS: No existen. Lo primero que tienes que hacer es analizar quién es tu público y encontrar una mezcla que la atraiga pero que a la vez le ofrezca retos que escuche cosas diferentes. Si sólo haces lo que les gusta creo que nosotros fallamos como programadores porque la música debe evolucionar y encontrar el justo equilibrio.
JO: Totalmente de acuerdo. Hay que tener en cuenta que el placer de reencuentro es muy importante en música pero también hay que fomentar el placer del descubrimiento.
 
AV: En L'Auditori esta carta del descubrimiento lo ha jugado muy bien con Sampler Series, Escenas, Amplificats...
RB: Hace poco, en un Escenes, un par de personas salieron indignadas de la sala y pensé que esto debería ser la normalización de un equipamiento cultural y musical. Si esto no ocurre nunca es que no estoy encontrando los límites de las cosas. Y es normal, la música requiere un compromiso con el tiempo que la hace especialmente retadora. El museo se puede arriesgar porque puedes pasar por delante de la obra y obviarla. Nosotros ofrecemos un producto que obliga a la gente a sentarse y esperar. Al final el valor no son estas dos personas que han marchado sino todas las que se han quedado y pensar que se llevan una reflexión sobre lo que les estamos ofreciendo.
CS: Haciendo un símil con el fútbol, ​​cuando vas a un partido compras la entrada y no sabes si tu equipo ganará o perderá, pero sabes que hará un buen partido. ¿Por qué no se puede tener la misma confianza en instituciones musicales de avalada trayectoria?
RA: En mi casa cuando vamos a L'Auditori, el Palau o el Liceu no miramos que tocan, sólo quien toca. La calidad ya se supone. Es interesante que, además, cuando vas a un concierto te encuentras muchas veces con una primera parte con una obra contemporáneo y es satisfactorio. Esto en la ópera no lo puedes hacer.
CS: Justamente por eso creé el OFF Liceu que se hace en el Foyer, para estimular la escucha de la variedad de la música contemporánea, porque mucha gente piensa que contemporáneo significa que te perforará el tímpano, y hay muchas estéticas.
RB: Y lo que sabemos seguro es que si no inviertes en nueva creación u obras desconocidas por el público la rueda se va frenando. Este es el gran problema de la música grabada, que como siempre tenemos una referencia nunca salimos satisfechos del concierto. Bueno, Joan, que es un apasionado de la Misa en Si menor de Bach lo sabe muy bien.
YO: Ninguna de las 30 versiones que tengo es igual! La novedad no viene sólo por el repertorio, sino por la propuesta estética del director o intérprete, el recreador.
RA: Lo maravilloso de la música es que te obliga a estar callado y escuchando y entonces tienes espacio para pensar y resolver problemas.
 
AV: ¿Cuál ha sido la experiencia estética más impactante que habéis tenido?
JO: Cuando era joven escuché la Segunda de Mahler en directo dirigida por Franz Paul Decker en el Palau. Fui viernes y compré entrada para volver domingo por la mañana. En este sentido los estrenos tienen un elemento añadido. Pude estar en el estreno de A Flowering Tree de John Adams en Viena en el festival de Peter Sellars y fue muy especial.
CS: Hay tantas! La primera vez que vi una ópera fue en Hamburgo, era un Don Carlo con un cast increíble. Yo estaba en quinta fila de platea con un ticket de estudiante y quedé muy impresionada. Pero también he cantado en coros, y hacer la Octava de Mahler en Hamburgo con Hans Zender, así como el Réquiem de Brahms, que lo hacíamos cada año en la iglesia de San Miguel y ves como formas parte de crear este sonido magnífico. Pero también el estreno de Dead Man Walking de Jake Heggie en San Francisco, donde trabajaba. Ver toda la trayectoria desde el encargo el éxito que fue.
RB: A mí me generó un impacto muy fuerte de pequeño varios cuartetos de Shostakovich por Brotsky Quartet en Lleida. Además, yo era cellista y me impresionó mucho el austríaco Heinrich Schiff, así como Miklós Perenya, que en Hungría decían que levitaba... Y ya más cercano, la Misa en Si menor, la Misa en Do de Gardiner.
CS: Y el Parsifal de Stefan Herheim en Bayreuth. La producción representa una catarsis para los alemanes, porque recoge la historia desde finales del siglo XIX hasta la fundación de Alemania después de la guerra.
RA: Para mí, el más reciente sería Andrea Chénier con Jonas Kaufmann, o las nueve sinfonías con Dudamel. Pero también he tenido grandes momentos con el metal, el rock...
CS: Leonard Bernstein decía que hay dos tipos de música: buena y mala, sea del estilo que sea. Hay que tener amplitud de miras.
RA: Y todo lo que se hace en estos tres equipamientos es fantástico.
 
AV: Sí, pero también se debe tener una mirada crítica.
CS: Pero no puedes ser un aguafiestas por ser demasiado crítico.
RA: Hay que ser crítico pero ir a conciertos. No se puede ser muy crítico una vez en la vida y no volver. Es como la Tónica Schweppes, que si la vas probando, al final, te gusta. (Risas)
YO: Es interesante un dato: hay un tanto por ciento bastante elevado del público del Palau que sólo viene una vez al año.
CS: Esto es bueno porque incide en su entorno.
YO: En todo caso yo disfruto más cuando en L’Auditori o el Liceu que el Palau, que estoy sufriendo, porque soy mucho más exigente.
RA: Nosotros en la Damm invitamos una vez al año personas que vayan al Liceu, el Palau y L'Auditori, y todas me dicen que les ha encantado, aunque quizás no lo acaban de entender...
CS: Pero da igual si no lo entienden, el tema es disfrutar.
 
AV: ¿Pero no hay un placer en el reconocimiento gracias a la educación previa?
CS: Cuando escuchas varias veces una obra siempre te gusta más, pero el no saber no te impide disfrutar de una música que no has escuchado nunca en la vida.
 
AV: Hay dos maneras de acercarse a la música de un concierto, una ir muy preparado y la otra ir virgen.
RB: Yo soy de no escuchar nunca antes, me gusta la sorpresa y pienso que en el mundo de la nueva creación podemos aprovechar mucho esta gente que comentábamos que no están educados en la escucha tonal y por tanto no tienen tantas expectativas. Es gente que no tiene prejuicios. Evidentemente no vivimos de este target pero es muy interesante como reflexión. Debemos reconocer que los prejuicios los tenemos los que hemos tenido la suerte de estar educados.
RA: Es interesante también poder leer el programa de mano mientras estás sentado oyendo el concierto. Esto en el Liceu no puede ser, pero siempre aprendes.
 
AV: Joan Oller decía que es más crítico en el Palau que el Liceu o en L’Auditori, ¿pero no hay una especie de benevolencia con uno mismo cuando llevas tiempo preparando una producción y finalmente sale?
CS, YO, RB: Al revés!
YO: Me produce más sufrimiento y decepción, aunque lo llevaré en la intimidad. Y cuando algo no sale bien o no ha habido un concierto redondo, que pasa, porque la música tiene un punto de misterio, es duro.
RB: Es muy importante la experiencia que has tenido de la gestación de este proyecto. Yo personalmente no puedo ser suficientemente objetivo. Está el caso de que te encuentras con un artista que es un déspota y al concierto piensas: "Pues tampoco tocas tan bien!" (Risas)
CS: Sí, pasa a veces. Es una reacción muy humana.
JO: Y al revés, que es un déspota y piensas: "Ostras, cabrón, qué bien tocas!" (Risas)
CS: Y están las grandes estrellas que luego cuando las conoces son las personas más cercanas. Volviendo al tema, cuando estás ensayando tres semanas una ópera es cierto que quieres que sea todo un éxito, a pesar de que ves las imperfecciones partes pero, al final dices: "Ha salido todo bien porque el esfuerzo es inmenso". Yo sólo me siento en la última función, porque quiero estar junto a los artistas.
RB: Yo recuerdo mucho cuando algo no funciona realmente, porque afortunadamente pasa pocas veces.
YO: Te puedes equivocar como programador, lo que no puedes es equivocarte sabiendo que te estás equivocando ya veces confieso que he programado algo sabiendo que tenía éxito con serias dudas de si saldría bien. Y cuando después ha tenido éxito de público pero no ha ido como tenía que ir me he sentido estafador. Mi función como programador es evitar esto.
 
AV: Los programadores sois muy importantes porque marcáis la línea musical de la ciudad de Barcelona. ¿Sois suficientemente conscientes de vuestra responsabilidad?
JO: Sí, pero son más importantes los artistas y el público. Nosotros nos dedicamos a fomentar su matrimonio.
CS: Totalmente de acuerdo, tenemos una responsabilidad, pero el artista y el público tienen más papel.
RB: Yo creo que hay un actor más, que es la administración, los mecenas, y ellos definirán tu capacidad de riesgo según las expectativas económicas. Las políticas culturales afectan mucho a los programadores. Podemos arriesgar mucho más con Sampler Series que con la OBC. Las orquestas alemanas son públicas. Esto es una política cultural activa que marca el perfil artístico.
CS: En Alemania el mandato es el Bildungsauftrag, el encargo de educar, por ello reciben tantas subvenciones.
 
AV: ¿Qué más podemos hacer para educar. A través de potenciar la música en la escuela?
CS: Nosotros no podemos cambiar el sistema educativo.
YO: Cada uno con su responsabilidad... y hay que remarcar que hay mucha programación educativa a las tres instituciones, para ayudar a que los niños tengan un primer contacto con la música.
CS: Pero nunca sustituiremos las carencias del sistema educativo.
RB: Y un hecho relevante es que los que menos vienen a conciertos son los estudiantes de música.
 
AV: Y además, muchos compositores no van a escuchar otros compositores ...
RB: Ciertamente, es anecdótico que unos se vayan a ver a los demás. Y si a todas las escuelas de música de Cataluña creciera la proporción de alumnos que vienen a los equipamientos nacionales no daríamos al alcance.
JO: Me gustaría saber si puedo ser optimista y pensar que esto ha cambiado un poco desde que yo estudiaba.
RA: Las empresas debemos intervenir. Tiene que haber muchos más mecenas y nosotros tenemos que invitar empresas más pequeñas a ir a conciertos y animarlos. Barcelona Global invita a estos acontecimientos gente extranjera que está haciendo un stage a empresas. La música es un lenguaje universal, es una manera muy bonita de educar la persona. Evidentemente que hay que educar a los niños, pero los grandes también.
RB: La danza, también es un lenguaje universal... pero muy ligado a la música.

Fotos: Christina Scheppelmann, Joan Oller, Robert Brufau, Ramon Ajenjo. Ester Roig

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