opera

Rodelinda

Viernes 22 Febrero 2019

Por suerte, las óperas de Georg Friedrich Händel (1685-1759) ya no son una rareza en el panorama operístico internacional. Actualmente, los teatros líricos de todo programan Rinaldo, Alcina, Giulio Cesare o Ariodante con cierta normalidad. Son títulos extraordinarios, que contribuyeron a cimentar las potentísimas bases de un belcanto que se perpetuaría hasta bien entrado el siglo XIX. Compra d'entrades

Ciertamente, la filología y los criterios interpretativos "de época" se han impuesto a las pesadas (pero esforzadas y no siempre suficientemente reconocidas) lecturas que durante los años 50 y 60 -y parte de los 70'- realizaron algunos directores de orquesta que se pueden considerar los verdaderos "ressucitadors" de la producción teatral del músico de Halle instalado en Londres. Hoy día, pues, no es extraño escuchar las maravillosas arias "da capo" de Händel a cargo de contratenores, acompañados por orquestas afinadas 422'5Hz. y con instrumentos de cuerda de tripa, trompas sin pistones, sonidos con poca vibración y dinámicas y tempi con fuertes contrastes. Por el contrario, este rigor filológico parece encajar bien con puestas en escena con anacronismos que acercan las pasiones de César, Cleopatra, Xerxes, Ginebra, Armida o Almirena a las de nuestros días. Y es que las historias o las epopeyas del pasado, donde debemos incluir crónicas y anales de Tácito, Plutarco o las inmensas creaciones poéticas de Tasso y Ariosto no son más que reflexiones sobre qué y quiénes somos en base a quién y cómo hemos sido.

No es extraño, en este sentido, que uno de los mejores directores de escena del momento, Claus Guth, se enfrente a Rodelinda como si la ópera de Händel fuera un drama familiar actual, visto con los ojos de Grimoaldo, el usurpador del trono milanés. El montaje que ahora llega al Liceu es un espectáculo coproducido entre el teatro barcelonés, el Real de Madrid y las óperas de Frankfurt y de Lyon y viene precedido de la unanimidad de público y crítica, que han aplaudido la modernidad del espectáculo y la su fidelidad al espíritu original. En el caso de Barcelona, la calidad musical está asegurada por el equipo vocal que forman entre otros Bejun Mehta, Joel Prieto y Lisette Oropesa (entre otros) y por la dirección de Josep Pons.

Rodelinda es una ópera que Händel estrenó en Kings Theatre de Londres el 13 de febrero de 1725 y que ya entonces gozó de cierto éxito. El libreto de Nicola Francesco Haym inspiraba en el drama de Pierre Corneille Pertharite, roi diciembre Lombards. La pieza narra el deseo de Grimoaldo de casarse con con Rodelinda, viuda del rey Bertarido, ignorando que el monarca en realidad está vivo y que volverá para vengar los afanes usurpadores de su enemigo. Un drama de capa y espada, embellecido por el característico estilo del autor de El Mesías en su punto álgido de su trayectoria como compositor operístico.

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Foto: Rodelinda al Liceu

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