Conciertos

Shakespeare con perfume francés

Jueves 28 Febrero 2019

Todo lo demás no es silencio. Con permiso de Shakespeare, la última réplica del príncipe de Dinamarca debe ser reformulada si queremos entender la adaptación operística de una de sus tragedias más célebres. No en vano, Ambroise Thomas (1811-1896) convirtió Hamlet en un gran espectáculo pensado para el público del París del Segundo Imperio: las pertinentes piezas de lucimiento para los protagonistas, imponentes escenas de conjunto, el toque fantástico que aporta el espectro del rey difunto y, por supuesto, el preceptivo ballet tanto del gusto francés. Compra d'entrades


El resultado fue un éxito notable para este título estrenado en 1868, un éxito que no garantizó la pervivencia de Hamlet en el repertorio durante el siglo XX. No ayudó mucho un aspecto a menudo criticado, la fidelidad relativa del libreto al original shakespeariano: aquí, Hamlet no muere. Está claro que con la cantidad de muertes que tiene a su alrededor es difícil hablar de final feliz. Un buen termómetro del progresivo desinterés por la obra lo encontramos en el mismo Gran Teatre del Liceu: representado con cierta asiduidad entre el 1882 y el 1931, Hamlet no volvería al escenario de las Ramblas hasta el 2003 en unas memorables representaciones protagonizadas por Simon Keenlyside y Natalie Dessay, por suerte preservadas en DVD.

La mención de estos dos nombres no es casual, ya que justamente ha sido el interés de algunos grandes intérpretes lo que ha permitido el retorno de Hamlet en las programaciones. Más allá de la adulteración mayor o menor del original, el papel protagonista presenta un amplio abanico de estados de ánimo que el barítono que lo encarna debe traducir con ductilidad expresiva y brillo vocal. No puede faltar a la cita el monólogo más famoso de la historia del teatro, convertido en un ensimismado "Être ou ne pas être". La parte de Ophélie, además de un precioso dúo con Hamlet en el acto primero, tiene a su cargo una dilatada escena de la locura, espectacular y conmovedora a partes iguales.

Hamlet vuelve al Liceu en versión de concierto con dos protagonistas de excepción. Carlos Álvarez, un cantante muy querido por el público de Barcelona, será el atribulado Hamlet, mientras que Diana Damrau, una de las más estimulantes sopranos lírico-ligeras de la actualidad, encarnará Ophélie. La obra de Thomas mantiene la tipología vocal característica del drama romántico, y así el rey Claudius es un bajo (Nicolas testeo), la reina Gertrude una mezzosoprano (Eve-Maud Hubeaux) y Laërte, el hermano de Ophélie, un tenor (Celso Albelo). Un gran equipo para una ópera, a pesar de todo, shakespeariana.

Compra d'entrades Foto: Diana Damrau

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