Conciertos

Danzando en la Casa Batlló

Lunes 11 Marzo 2019

El Festival Obertura City + ha inundado Barcelona de música. La agenda de conciertos está sobrepasando, este mes de marzo, las agendas de todo aquel que quiera estar al día de la actividad concertística. Entre las grandes propuestas del Liceu, el Palau y L'Auditori encontramos algunas perlas en formato pequeño y en espacios alternativos de Barcelona. Este fue el caso el pasado viernes en la Casa Batlló del Paseo de Gracia barcelonés. Un puñado de espectadores nos reunimos, en la intimidad de un espacio reducidísimo, para escuchar en Pau Codina, el violonchelista catalán que ya ha dejado de ser un joven prometedor para convertirse en una realidad.

Y así lo demostró en un programa corto pero exigente que se vio favorecido por la intimidad de la sala. Codina ofreció, en poco menos de una hora, dos obras de épocas y estéticas muy diferentes pero que tienen como nexo de unión su inspiración en la danza. Comenzó con la Suite núm. 2 de Bach para violonchelo, una de las metas de este repertorio. Se puede considerar que las suites para violonchelo de Bach suponen el paso a la mayoría de edad de este instrumento y un símbolo de la posterior hegemonía del violonchelo sobre el entonces más popular viola de gamba.

Concretamente la segunda suite, aunque el orden original no está claro, es una de las más dramáticas de la serie. Escrita en tonalidad menor, destila una tristeza y melancolía peculiar que Codina tradujo de manera excelencia. Con una solvencia técnica indiscutible, su interpretación fue in crescendo, con un buen tratamiento de las cuerdas dobles del Allemande, evidente virtuosismo en la Courante para llegar a los minuetos y la Gigue final en plenitud, culminando así una interpretación remarcable.
 
Si las Suites para violonchelo son hoy una obra muy popular es gracias a Pau Casals, quien fue el mayor difusor de la obra, hasta entonces menos conocida, e indiscutiblemente su intérprete más mítico. Una generación después de la de Casals nacía en Barcelona Gaspar Cassadó, violonchelista ilustre que quedó un poco a la sombra de la figura de Casals, de manera injusta, pero que es considerado, también, uno de los más grandes violonchelistas del siglo XX. Paralelamente a su carrera como intérprete y como Casals, Cassadó desarrolló una interesante carrera como compositor.
 
Su Suite para violonchelo, escrita en 1920, en un momento de especial creatividad, está estructurada en tres movimientos inspirados, como en el caso de Bach, en tres danzas populares. Una Sarabanda, una Sardana y una Jota. Obra que permite un gran lucimiento al intérprete, mostró las mejores virtudes de Pau Codina. Un fraseo intenso, un color lleno, compacto y brillante, un sentido del ritmo impecable y una identificación con la obra que culminaron con una Sardana y, sobre todo, una Jota irresistible que culminó un recital que, cerrando el círculo, terminó con una propina bachiana.
 

Foto: Pau Codina

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