Conciertos

Los conciertos para pianos de Bach con la OCM

Domingo 5 Mayo 2019

El próximo domingo 12 de mayo, a las 17.30h, la Orquestra Simfònica Camera Musicae (OCM) presenta, en el Palau de la Música Catalana, un concierto extraordinario dedicado a Bach con un Concierto de Brandenburgo y los conciertos para 1, 2, 3 y 4 pianos y orquesta del cantor de Leipzig con pianistas como Sebastian Knauer, Alba Ventura, Albert Guinovart, Marc Heredia, Katia Michel y Marta Puig, todo, bajo la dirección de Jordi Mora.

Johann Sebastian Bach (1685-1750) se sentía un humilde servidor de tres amos: Dios, el Sacro Imperio Romanogermánico y el Arte. Aunque en el Renacimiento hubo el primer paso hacia el artista moderno, con el antropocentrismo, no sería hasta el Romanticismo que el creador se emanciparía y, a partir de Kant, se teorizaría sobre la categoría de Genio. Pero, seguramente, nadie discutiría la genialidad de Bach que, a la vez era un orfebre paciente que se erigió como la expresión musical del Protestantismo. En la medida en que Lutero prohíbe las imágenes en favor de la lectura directa y en lengua vernácula de La Biblia, la música se erige como el arte más supremo, por ello la calidad de la música del Sacro Imperio Romanogermánico y su profundidad intelectual, su perfección técnica y su belleza artística son indiscutibles. La obra de Bach es una de las más prolíficas de la historia, con un ritmo de composición trepidante, especialmente con el cultivo de la música instrumental y sacra. Probablemente ha sido el compositor más decisivo de la historia, por el impacto en artistas como Mozart, Beethoven, Brahms o Schönberg.
 
Los Conciertos de Brandenburgo, que datan de 1721, fueron dedicados con devoción -Bach no recurrió a ninguna copista- al macgravio Ludwig de Brandenburg, que era Príncipe de Prusia y procedente de la familia de los Hohenzollern, en una época en que Bach se dedicó fundamentalmente a la música instrumental mientras era Kappellmeister en Köthen -y probablemente también antes, en Weimar. Son un conjunto de concerti grossi que resultan ser precedentes del inminente Clasicismo con elementos experimentales. El tercero, sin ir más lejos, suprime el contraste entre el pequeño grupo de solistas y favorece un mayor cuerpo de cuerdas acompañante. Los Conciertos de Brandenburgo están llenos de vigorosidad, refinado contrapunto y enlaces armónicos inteligentes y depurados.
 
La estructura del tercer concierto, en Sol mayor, BWV 1048, es Allegro (o Allegro moderato, dado que no hay indicación de tempo), Andante y Allegro, pero a menudo se coge con un tempo bastante ágil. La melodía principal del primer movimiento haría referencia a la cantata Ich liebe den Höchst von Ganz Gemüte, BWV 174, mientras el segundo movimiento consiste exclusivamente en una semi cadencia frigia, que aporta una sonoridad arcaica, y cabe destacar que tanto el primer como el tercer movimientos recurren al ritornello.
 
Debemos recordar que tanto los conciertos de Brandenburgo como los conciertos para piano que presenta la OCM son, en realidad, tal y como se corresponde a la época, para clave, pero la opción que se plantea en el Palau responde el pianismo del siglo XXI, mejorando técnicamente la opción bachiana. Hay siete conciertos completos para clave solo (BWV 1052 a 1058), tres conciertos para 2 clavecines (BWV 1060 a 1062), dos conciertos para 3 clavecines (BWV 1063/64), y un concierto para 4 clavecines, (BWV 1065). Además, hay un único fragmento de 9 compases de un concierto para un clave (BWV 1.059), que añade un oboe al conjunto de cuerdas y continuo. La OCM interpretará una selección.
 
Sobre el Concierto para piano y orquesta en Re menor, BWV 1052, que resulta ser el primero de la serie de seis conciertos originalmente para clave, algunas voces como Wilhelm Rust y Philipp Spitta, entre otros, sugieren que la melodía original era para violín por las inflexiones violinísticas de la parte solista, como cruces de cuerdas y técnicas de apertura de cuerdas, todo muy virtuosístico, aunque otras fuentes más cercanas constatan que el original, en realidad, era para órgano. Se inicia con incisibilidad para continuar con un fructífero diálogo entre el piano y la orquesta, que a veces se mimetizan. La articulación, como en toda la obra de Bach, es fundamental en esta pieza tan técnica, especialmente en el primer y tercer movimientos, y que tiene un segundo movimiento muy elegíaco. En cuanto al Concierto para piano y orquesta en Fa menor, BWV 1056, se especula que procede, por una parte, de un concierto para violín y, por otro, de un concierto para oboe, así como hay reminiscencias de la cantata Ich steh mit einem Fuß im Grabe, BWV 156, entre múltiples otras referencias, por ejemplo, de Telemann.
 
La forma sutil y magistral en que los instrumentos se funden con la orquesta es uno de los rasgos distintivos del Concierto para 2 pianos y orquesta en Do menor, BWV 1060, escrito en los años de Bach en Köthen y que, sin embargo, inicialmente estaba escrito para otro instrumento que actualmente desconocemos. En esta composición, Bach mostró su capacidad expresiva, profundo conocimiento de los instrumentos y giros melódicos inteligentes que también encontramos en el Concierto para 3 pianos y orquesta en Re menor, BWV 1063, que se inicia con unos violines muy líricos para después vivir momentos de jovialidad que se convirtieron en las delicias de Felix Mendelssohn y su círculo. Finalmente podremos escuchar el Concierto para 4 pianos y orquesta en La menor, BWV 1065, basado en el Concierto para cuatro violines op. 3 de Antonio Vivaldi y que Bach reescribió con una fuerza majestuosa, manteniendo la semilla italiana sin concesiones al virtuosismo y la belleza del conjunto, especialmente en el segundo movimiento que, interpretado con el pedal del piano puede tener momentos de gran romanticismo y expansión sonora, para cerrarse con vitalidad.
 
Estas piezas fundamentales de la literatura para teclado serán interpretadas por seis pianistas de lujo como el hamburgués Sebastian Knauer, de quien ARTE TV Kulturjournal dijo: "Es un gusto para todos nosotros! Kanuer convence como pocos pianistas, con precisión y recreación sin sentimentalismos". Por su parte, la barcelonesa Alba Ventura, que la temporada 2009/10 fue seleccionada ECHO Rising Star, ha consolidado una carrera llena de éxitos, y también participará el pianista y compositor tan querido por el público Albert Guinovart, todo un ejemplo de músico integral. Además, el pianista Marc Heredia, de un "lirismo apasionado, virtuosismo, seguridad y solvencia técnica garantizada", además de "talentoso que se expresa con libertad en una búsqueda sensible del sonido", también presentará las obras de Bach al lado de la catalanosuiza Katia Michel, que destaca por su "alta musicalidad y elegancia poética", su "interpretación sumamente comunicativa", así como su brillante técnica, y la joven promesa consolidada Marta Puig, que ha sido toda una revelación esta temporada en Cataluña.
 
El barcelonés Jordi Mora será el encargado de dirigir este intenso concierto con una orquesta que conoce palmo a palmo, ya que, entre 2014 y 2017, fue principal director invitado. Una Orquestra Simfònica Camera Musicae que nos ha vuelto a estimular con esta propuesta tan clásica como innovadora, tan sorprendente como necesaria y que nos llega tan fresca y radiante como la primavera para recordarnos que Barcelona es una ciudad pianística.
 

Fotos: Orquestra Camera Musicae
 
 

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