Conciertos

Viaje de órgano por el barroco europeo

Jueves 9 Mayo 2019

El ciclo Clàssica Les Corts, que habitualmente programa los conciertos en el Centre Cívic Trias i Peitx, también opta de vez en cuando para salir de su marco. Es el caso de los conciertos de órgano, como el del domingo pasado, que se hizo en la Parroquia del Remei, del mismo distrito de Les Corts. El organista invitada fue Mercè Sanchís, intérprete de larga trayectoria que actualmente es organista de la Escolania de Montserrat.

El título del concierto era ‘Viaje de órgano por el barroco europeo’. Ciertamente, Mercè Sanchís nos hizo viajar por la Europa de los siglos XVII y XVIII, desde la Corona de Aragón hasta la Alemania de Bach, pasando por la Italia de Domenico Scarlatti.
 
Los conciertos de órgano son curiosos por poco convencionales, por dos motivos. El primero, porque el escenario no es ninguna sala de conciertos, sino una iglesia. Pero esto no sería algo totalmente atípica, ya que algunos conciertos de música sacra ya se hacen en templos. El rasgo distintivo del órgano es que el teclado se sitúa en un lugar escondido, en la parte posterior de la iglesia, fuera de la vista de los bancos de los feligreses. Es por ello que se puso una pantalla en el altar en el que se proyectaba la imagen de la cámara situada en el cubículo donde está el teclado, donde Mercè Sanchís tocaba.
 
El órgano es un instrumento indudablemente vinculado a la iglesia. Es por eso que tres de los compositores que integraban el programa, los de la Corona de Aragón, eran religiosos. Estamos hablando de dos monjes de la Abadía de Montserrat, el Padre Joan Cererols, del siglo XVII y el Padre Narcís Casanoves, del XVIII, y del músico valenciano Juan Bautista Cabanilles. Cererols es el padre de la música moderna montserratina, con una producción notable de música polifónica religiosa. Desgraciadamente, buena parte de su obra se perdió en el incendio de 1811 durante la Guerra del Francés.
 
Mercè Sanchís interpretó tres piezas sacras, una de Cererols y dos de Casanoves, una sonata de Scarlatti, tres danzas de Cabanilles y una pieza anónima perteneciente al manuscrito holandés de Camphuysen, que data del siglo XVII. La pieza final, bien diferente de todas las anteriores, era la Fantasía en Sol mayor BWV 572 de Bach. Se trata de una obra contrapuntística escrita en 1712, durante el periodo de Weimar, que explora todos los recursos del órgano. El sonido de esta obra está lleno, complejo y envolvente, a diferencia de la simplicidad formal de las obras anteriores del programa. Sin duda, sólo una intérprete experta y con la pericia de Mercè Sanchís habría podido abordar con éxito un programa tan rico y completo como el que nos ofreció en la Parroquia del Remei.


Fotos: Mercè Sanchís

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