Conciertos

El Barroco de Bach y Glass

Lunes 13 Mayo 2019

El recital de Iveta Apkalna del día 11 de mayo en el Palau de la Música ha tenido como objetivo fundamental el diálogo entre obras de Johann Sebastian Bach y de Philip Glass. A pesar de que el programa anunciado y publicado para el concierto estaba integrado por siete piezas, debido a una indisposición de la intérprete a última hora, ha sido de cuatro de las piezas programadas, con un orden totalmente diferente al previsto, y una pieza final, de agradecimiento a un público del Palau que ha valorado el esfuerzo del organista en estas circunstancias adversas, del compositor y organista francés Jehan Alain.

El concierto -en una sola parte y con una duración de una hora- ha comenzado con Conclusion de Philip Glass (1980), seguida de Tocata, adagio y fuga en Do M de Johann Sebastian Bach (1716), la Danza núm. 4 de Glass (1979) y, por último, la Passacaglia en Do menor de Bach (1713). Esta elección final ha puesto de manifiesto la voluntad de diálogo por parte del organista Iveta Apkalna, especialista de renombre de música contemporánea, que ha querido mostrar con su cuidada interpretación las diferencias y semejanzas entre ambos compositores, con una lectura barroca con mirada contemporánea.
 
El relieve y la intención puesta en la forma es lo que más han tenido en común ambos compositores. Los sujetos y contrasubjectes de las fugas de Bach y las células motívicas de Glass hacen crecer la estructura de manera racional, un postulado clarísimamente barroco. Mientras Bach consigue un gran atención por parte del público, con los cambios repentinos de sus obras, Glass nos conduce paulatinamente a un estado de hipnosis que se rompe en un determinado momento, incluso de manera abrupta. En Glass, el flujo rápido y constante de las notas contrasta con la sensación de inmovilidad que produce la repetición a partir de los recursos de adicción y sustracción tanto característicos de la música minimalista, mientras que Bach es un gran aliado de la movilidad constante.
 
Conclusion (Satyagraha, acto III arr. M. Riesmann) es la segunda obra de la trilogía de los hombres que han cambiado el mundo. Satyagraha, dedicada a Gandhi -en sánscrito significa "fuerza verdadera"- tiene que ver con la doctrina de la resistencia no violenta desarrollada por Gandhi durante los años que ejerció como abogado en Sudáfrica. El acto III está dedicado a la figura de Martin Luther King. Las ocho corcheas que inician el primer compás de la obra se repiten quince veces más, en un total de dieciséis, hasta que interviene el pedal sosteniendo la armonía. Apkalna ha conseguido una de las finalidades de la obra que es la de dar la sensación de que estamos ante un flujo melódico que se repite ad infinitum, como buena muestra del minimalismo más puro.
 
La Tocata, adagio y fuga en Do mayor es conocida por ser una de las obras más relevantes del repertorio de órgano y una de las piezas más ambiciosas en este ámbito. La obra se compone de tres partes: la toccata es fruto de la invención y de temática muy libre, improvisada y virtuosa, donde el pedal participa mucho y hace destacadas entradas a solo, mostrando el stylus fantasticus tan utilizado por el maestro de la Thomas Kirche de Leipzig; el adagio es más sosegado y sereno y contiene una notable influencia italiana; y la fuga, una de las primeras grandes fugas del compositor, muestra características del primer Bach, como el hecho de que requiere el teclado completo y todo el pedalier del órgano.
 
La Danza núm. 4 -era imposible no imaginarse Lucinda Childs bailando algunas de las danzas que ha compuesto Glass en dance- es una monumental toccata, imparable en su allegro en perpetuo movimiento. En ella se alternan dos ideas principales: la primera crece, se modifica y sorprende a cada reaparición, la segunda permanece en el mismo. Durante todos los minutos de su ejecución esta relación se mantiene estable. Luego, sin previo aviso, la segunda idea surge de repente en una secuencia sólida de acuerdos del círculo de quintas con una solemnidad que recuerda Bach en su más estilo grandilocuente. Hemos podido apreciar por parte de Iveta Apkalna que es una pieza muy compleja, ya que las capas melódicas son complicadas y se combinan con diferentes ritmos entre manos y pies.
 
La última pieza del programa ha sido la Passacaglia y fuga en Do menor, BWV 582 de Bach que es una de las obras más conocidas, ya que tuvo una fuerte influencia en los siglos XIX y XX. El ostinato de la obra está inspirado en dos fuentes: en una obra de André Raison titulada Christe: Trío en Passacaille, de la Messe du deuxième ton del Primer libro de órgano y en los ostinati de Buxtehude y re mayor.
 
Lo más sorprendente de la Passacaglia, y así lo ha puesto de manifiesto el organista, ha sido la precisión interpretativa del largo solo de pedal. Hay otras piezas que también empiezan así, como por ejemplo, el Preludio y fuga en Do mayor, BWV 531 o el Preludio y fuga en Do menor, BWV 549.
 
Algunos investigadores de la obra de Bach creen que en la Passacaglia hay un fuerte componente simbólico que muestra cómo está compuesta en la forma de la cruz. Por otra parte, la organista Marie-Claire Alain argumenta que las veintidós una variaciones se dividen en siete grupos de tres variaciones y que cada comienzo abre con una alusión a un coral luterano, de manera muy parecida a como se hace en los Orgelbüchlein.

Fotos: Iveta Apkalna, Philip Glass.
 

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