Cámara

Un Palau íntimo

Viernes 26 Julio 2019

El viernes 19 de julio, en el marco del Festival Bachcelona, ​​se realizó el segundo de los conciertos titulados Gaudint Bach que propone esta programación. El concierto estuvo a cargo de la soprano Irene Mas, el trompetista Sergi Marquillas y el organista Marco Díaz, que interpretaron obras de Bach y Händel.

Conocer el espacio en el que se interpreta la música es, cuando menos, relevante: es un factor que condiciona necesariamente la percepción que tenemos de la obra en cuestión. Entender la acústica de la sala nos permitirá escuchar (y sentir) de una manera determinada, como también lo hacemos si conocemos el motivo por el que se compuso, el momento histórico en que se interpretó por primera vez o la manera en como la tradición la ha preservado o transformado.
 
Es por ello que la visita previa - guiada y fugaz - el Palau Güell sirvió a la setenta asistentes para hacer una degustación de la historia del edificio y prepararse mejor para el concierto. La exclusividad del evento permitió un trato familiar con el público, pero precisamente por este hecho resultó algo extraña la presencia mediática de Mercedes Milà y todo su equipo. Después de que todo el mundo se fuera colocando a las sillas repartidas en el salón central, los jóvenes intérpretes presentaron un programa dividido en tres partes pensadas para encajar con la idea protagonista del festival de este año: el diálogo entre Bach y Händel.
 
Así, pudimos escuchar una primera parte con obras de Händel, una segunda parte con obras de Bach y, finalmente un bloque con una selección del Markus Passion de Bach a partir de música de Händel. Va tratarse de un concierto en el que prácticamente no pudimos visualizar los intérpretes y, por tanto, tuvimos que afinar más el oído que la vista. Al mismo tiempo, la sensación causada por esta distribución fue la de recibir una música caída del cielo.
 
En cualquier caso, los tres músicos hicieron patente una gran capacidad de comunicación y escucha. Irene Mas defendió todas sus intervenciones con una voz delicada pero profunda, cubierta y vibrada, con unos medios con mucho cuerpo y unos agudos que parecían fáciles. De todas sus intervenciones, cabe destacar un precioso «Sei Lob und Preis mit Ehren» de Bach o los dibujos de «O Jesu du, mein Hülf und Ruh» también del mismo compositor.
 
Por otro lado, Sergi Marquillas se dejó sentir en diferentes sonoridades con tres trompetas diferentes - dos barrocas y una moderna - que enseñó y presentar al principio del concierto. La dificultad en la afinación a la hora de tocar los instrumentos históricos no hizo que se dejara de apreciar un color más aterciopelado, menos frontal. A destacar el juego de pregunta y respuesta que se estableció en la Suite en Re Mayor de Händel por la coordinación en las dos partes.
 
Hay que decir, finalmente, que el órgano fue el protagonista de la velada. Marc Díaz, diez metros por encima de donde se encontraba su público, fue tejiendo el sonido ocupando cada rincón, escuchando cada acuerdo y dirigiéndolo hacia un final redondo. Además de las obras que interpretó el órgano solo, hay que subrayar la dificultad añadida en las que también intervenían la trompeta o la soprano: ellos cantar y tocar desde diferentes espacios de la sala (explorando así la sonoridad del edificio) pero la distancia no fue un impedimento para entenderse en el fraseo y las respiraciones.
 
Precisamente, uno de los atractivos del concierto era la libre circulación del público. La gente fue cambiando de lugar, - en teoría al espacio de silencio entre piezas, en la práctica también mientras se interpretaba a Bach y Händel - hecho que molestó a más de uno. En cualquier caso, la voluntad de que el público sea partícipe de manera activa durante los conciertos es también uno de los objetivos del Bachcelona, ​​por lo que esta licencia permitió acercar un poco más un Palau íntimo con una banda sonora de lujo.

Foto: Irene Mas

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