opera

Dime qué escuchas y te diré cómo te revueltas

Lunes 7 Octubre 2019

Hasta el 26 de enero en el CaixaForum de Barcelona podremos encontrar la exposición "Ópera: pasión, poder y política", un recorrido inmersivo de 400 años y 8 ciudades europeas que nos permite entender la ópera como un espejo de su sociedad. Kate Bailey, conservadora del Departamento de Artes Escénicas del Victoria and Albert Museum de Londres y comisaria de la exposición, la presentó el pasado 19 de septiembre.

Este otoño, el CaixaForum se viste de ópera: desde el pasado 19 de septiembre y hasta el 26 de enero podremos visitar la primera exposición de esta temporada, Ópera: pasión, poder y política, que arrancó con una conferencia inaugural a cargo de Kate Bailey, conservadora del Departamento de Artes Escénicas del Victoria and Albert Museum de Londres (V & A) y comisaria de la exposición. El tema en cuestión es una novedad para este centro cultural, más acostumbrado a tratar campos como la arquitectura, cine o el arte moderno.

Esta exposición, que ya fue todo un éxito en su museo de origen, es concebida como una celebración de una de las obras de arte escénico más intensa, espectacular y emocionante que existe. El V & A puede presumir de un largo recorrido en el hecho de dar acceso al conocimiento y la popularización de la cultura. El objetivo de esta exposición es, precisamente, la de dar acceso a un género que puede parecer poco accesible e invitar al espectador a conocerla mejor. Es un proyecto que se empezó a desarrollar en 2012 y se fue trabajando y perfilando en colaboración con la Ópera House.

Así, la música acompaña al visitante de una manera personalizada a lo largo de un viaje de 400 años de historia (desde el Renacimiento hasta la actualidad) y 8 ciudades europeas condensadas en una sola sala: a medida que avanzamos por el espacio, la audioguía adapta a nuestros pasos por radiofrecuencia de forma que la visita se convierte en una experiencia acústica inmersiva y multisensorial. De hecho, la exhibición está pensada como una ópera en sí misma y además de ser un viaje en el tiempo y el espacio, es también un viaje a través del proceso creativo.

Esta obra de arte total no sólo nos permite tratar sobre las diferentes disciplinas artísticas, sino que también podemos hacerlo sin fronteras gracias al lenguaje universal que es la música. La ópera es también una ventana a la cultura de la época, siendo conscientes del vínculo que tienen las óperas con el entorno social, político y cultural de las ciudades en las que nacen. El proyecto comenzó con la idea de una noche de estreno, que es también un momento en que la ciudad se reúne y comparte. La estrategia de investigación que se ha utilizado, es decir, las preguntas a partir de las cuales se construye la colección, están relacionadas con el «cómo» podemos recrear este momento: a través de los objetos. La idea que se esconde detrás de todos ellos es la que «no puedes enseñar nada a la gente, puedes alentarla a descubrir».

L'incoronazione di Poppea nos permitirá revivir la que se consideró la república del placer y el amor. El género operístico nació a finales del siglo XVI pero a mediados del XVII y gracias a Monteverdi este arte, hasta entonces restringido a una aristocracia, llega fina en la ciudad. Las familias emprendedoras de Venecia abrieron las representaciones al público y pusieron entradas a la venta durante la temporada de carnaval. Esta ópera que habría sido prohibida fuera de Venecia en ese momento relata una historia en torno a un criminal: es la primera vez que una ópera evoca un hecho histórico y no un tema religioso o mitológico. De carácter político y provocador, nos permite adentrarnos en el contexto decadente de una ciudad que la abrazó de lleno.

Continuamos en el Londres del siglo XVII, una ciudad comercial donde la ópera se entendía como símbolo de la magnificencia y la suntuosidad burguesa. Se trata de un período de crecimiento y estabilidad después de un tiempo de belicismo entre protestantes y católicos. Es una ciudad que se está situando en el mapa, que asimila influencias internacionales y atrae visitantes extranjeros. En este contexto, la figura de Händel y su Rinaldo fue decisiva. Los vestidos de la época y el papel que jugaron los castrati nos permitirán adentrarnos en este mundo.

Viajamos hasta el corazón imperial de Viena de finales del XVIII, foco de la música y ópera europeas, centro ilustrado y momento en que se promueve la libertad de expresión y la movilidad social. Estamos hablando de Mozart y, concretamente, de Las Bodas de Figaro y el retrato crítico respecto de la corte, del cuestionamiento de una comunidad arcaica que convive con una nobleza de gran poder económico e intelectual. Todo ello, queda materializado en el piano original que el genio tocó durante su estancia en Praga, unas grafías originales y unos vestidos de la época.

Seguimos con el Risorgimento italiano: las voces exaltadas de Nabucco nos transportan hasta un Milán rebelde y agitado que tiene ansias de libertad de un pueblo bajo dominio austríaco. A medida que la agitación política aumentaba en la ciudad italiana, Verdi se fue implicando en la unificación italiana hasta llegar al punto en que algunos activistas servirse de su música para abanderar la causa. Esta obra es una muestra más del poder que puede llegar a tener la música para crear un sentimiento de pertenencia y cambiar el estado de las cosas.

Llegamos hasta el drama y la belleza de Tannhäuser, sumergidos en los años dorados de París, capital artística y política del siglo XIX. El estreno radical de la obra que Wagner había adaptado para la ciudad dividió el público entre los que mantenían una visión más tradicional y los artistas que se sintieron inspirados por esta nueva manera de entender la ópera. Para muchos es conocida la ambición del compositor al crear una obra de arte total: la exposición hará énfasis en este aspecto.

Hacemos una parada en nuestra casa con Pepita Juménez de Isaac Albéniz. Esta sección es fruto de la cooperación con el Gran Teatro del Liceo y coincide con el 20 aniversario de la reconstrucción del Teatro. La Barcelona modernista de finales del XIX que acogió esta obra se encuentra en un contexto de pujanza y dignificación de su urbanismo, así como de apertura a nuevas formas de entender el arte. El personaje protagonista de la obra en cuestión desafía las convenciones sociales de la época por amor: Albéniz compone desde una corriente progresista que bebe, también, del wagnerismo.

Nos encontramos ahora en Dresde de principios del siglo pasado, donde Salomé representó una nueva sensibilidad artística. Esta ópera de Strauss, psicosexual y profundamente vinculada con los movimientos de vanguardia, provocó gran escándalo para situarse en un terreno de locura e indecencia. Rechazada en Berlín y censurada en Viena, se pudo representar finalmente en una ciudad con más visión de futuro, foco artístico y centro de desarrollo de nuevas corrientes, como el expresionismo alemán.

Nuestro viaje termina en Leningrado de Shostakovich con Lady Macbeth, obra que representa la fusión entre la ópera y el poder en un nuevo régimen surgido de la revolución soviética. El antiguo San Petersburgo fue sede de un proceso de industrialización y también el escenario de artistas y músicos que intentaron reflejar la nueva ideología política de la Rusia soviética. A pesar de ser una obra pensada para un público urbano en plena transformación, el joven compositor fue igualmente censurado. La heroína asesina que protagoniza la ópera no encajaba con el ideal estalinista.

De manera complementaria, el CaixaForum también propone un ciclo de ópera filmada de algunas de las óperas protagonistas de la exposición - a partir del 6 de octubre contando nuevo fines de semana alternos - y un ciclo divulgativo a cargo de Jaume Radigales que ha titulado Ópera y mito (30 de septiembre), El amor y la muerte (9 de octubre), Ópera y política (21 de octubre) y Ópera y cine (28 de octubre).


Foto: Exposició Òpera: passió poder política del Caixaforum

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