Cámara

El viaje (biográfico) de Caldara

Sábado 12 Octubre 2019

El Conjunt Atria presentó su primer disco el 5 de octubre en la Capilla de Santa María del Pi. La grabación, editado por Columna Música, lleva como título "El viatge de Caldara" y propone un recorrido musical a través de las obras y compositores que influenciaron Antonio Caldara a lo largo de su vida. El álbum incluye una grabación inédita de una obra anónima recuperada del archivo de Santa María del Pi (Barcelona) que evidencia la influencia que dejó el paso de Caldara por la ciudad.

Este ensemble de música antigua formado en Barcelona en 2012 y especializado en el repertorio del siglo XVII y XVIII nos presentó, el pasado sábado, una figura clave para entender la composición europea de este periodo. El viatge de Caldara recoge obras que rodean la figura de Antonio Caldara y que, al mismo tiempo, recorren el transcurso, la evolución de la música barroca italiana en Europa. Aunque en el CD el orden de las piezas comienza y termina con el autor que da título al volumen, en la presentación, el conjunto optó por seguir su biografía.

Así pues, el concierto se inició con el maestro de Caldara, Gioanni Legrenzi. De estilo conservador y con un uso de los contrapuntos y formas claras, el conjunto barcelonés quiso reivindicar su calidad compositiva y interpretaron la Sonata Terza en Si menor op.10 (1673) que consta de cuatro movimientos entrelazados: Adagio - Allegro - Adagio - Allegro - Adagio - Allegro. El Conjunt Atria interpretó los movimientos lentos con unos arcos largos y sentidos y unos movimientos rápidos que sorprendían al oyente con energía y momentos de virtuosismo.

Arcangelo Corelli fue compañero de Caldara y el segundo compositor que escuchamos durante la velada. Más moderno, de carácter más fresco y joven, se sirve de un estilo más exagerado y teatral. De su Trío Sonata en Do Mayor op.3 n.8 (1693) cabe que destacar algunos momentos realmente inspiradores de los dos violines, Isabel Soteras y Guillem Cabré, y la coordinación y escucha entre todos los intérpretes en general.

Procedente de una familia de músicos, Caldara era violonchelista y, de hecho, a partir de 1693 ejerció de primer violonchelo en la basílica de San Marcos de Venecia. El mismo año, compuso una obra donde su instrumento juega un papel importante y que consta de unos movimientos lentos muy expresivos y unos de rápidos muy efectistas. Así, pudimos escuchar el Trío Sonata en Sol Mayor op.1 n.2 (1693) de Antonio Caldara, con un sonido cálido, redondo, profundo, aterciopelado de Carla Rovirosa al violonchelo.

Como tantos otros compositores en su época, Caldara viajó por toda Europa. El año 1708, concretamente, fue contratado por el Archiduque Carlos y se trasladó a Barcelona: en este contexto, y a pesar de estar allí menos de un año, no sólo compuso varias obras, sino que también hizo representar las primeras óperas italianas en la península Ibérica.

Justo después enviará hasta dos veces una solicitud para ser maestro de capilla en Viena, pero aunque el lugar fue concedido a otro músico, desde el 1716 él tendrá el cargo de segundo maestro de capilla. El otro músico, y por tanto su maestro, fue justamente Johann Joseph Fux, autor que supuso una influencia contrastada con la italiana para Caldara. Pudimos escuchar esta contraposición de estilos en la obra del vienés Nürenberg Partita (1701). Los movimientos van intercalando el estilo francés y el italiano hasta confluir en un quinto, Les ennemis congus, que los engloba ambos y donde pudimos escuchar el clave con el estilo italiano y el bajo continuo y el violín con el francés . A destacar la interpretación de Julia Santos al traverso, donde hacía llegar al público la diferencia entre movimientos, sintiendo la resonancia del espacio, aprovechando las florituras de la melodía y acentuando los momentos de más carácter.

Franz Xaver Richter fue un estudiante que coincidió con Caldara en Viena, por eso el Conjunto Atria decidió interpretar su Trío para clavicémbalo, flauta y violonchelo en Sol Mayor n.3 (1759). Si bien hasta entonces el rol del clavicémbalo era el de acompañante, en esta obra de Richter toma la voz protagonista y quien juega el rol de bajo continuo son el violonchelo y el traverso. Con una obra de camino hacia un estilo galante, Eva del Campo al clave nos dejó disfrutar de un sonido refinado y elegante aunque a menudo quedó escondido por un cello y un traverso demasiado presentes.

Finalmente, el concierto se clausuró con la Ciaccona op.2 n.12 (1699) de Caldara. Con una obra que se estructura a partir de un bajo obstinado que va repitiendo acuerdos, hay que hablar sobre la dificultad de mantener el interés del espectador: la respuesta del conjunto se encontró con un juego en las dinámicas y en la complicidad de los dos violines. Tras los aplausos de un público agradecido, los músicos nos despidieron con un fragmento de Surge, Surge !: Antífona A Solo Con Violines: la obra anónima recuperada del archivo de Santa María del Pi que mencionábamos al principio. Se clausuraba así la presentación de un trabajo cuidadoso y consciente, elaborado por intérpretes jóvenes con la voluntad de hacer llegar su entusiasmo por la música antigua a todas aquellas personas que quieran escuchar.

Foto: Conjunt Atria

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