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Aprender y desaprender con Ketevan Kemoklidze

Domingo 27 Octubre 2019

El próximo martes 29 de octubre en el Gran Teatro del Liceo nos espera un concierto muy especial. En el marco del LIFE Victòria, la mezzosoprano Ketevan Kemoklidze abrazará plenamente la temática de este año, la mujer en la música. El concierto será un homenaje a Giulia Novelli, una mezzosoprano brillante que fue eclipsada por los éxitos de su marido Viñas. Por eso, con el acompañamiento de Ricardo Estrada al piano, disfrutaremos de un repertorio formado por una selección de piezas dedicada a la maternidad y algunos papeles estrella de Kemoklidze.

Poco antes de participar en La Gioconda en el Gran Teatre del Liceo el abril pasado, Ketevan Kemoklidze explicó en una entrevista a OperaClasica que su hijo a menudo afirma que “la madre estudia y el padre trabaja”. Al decirlo, la mezzosoprano aclaró el niño describía, con sus ojos, como ella aborda cada antigua y nueva partitura con los ojos ávidos de un estudiante atento. La mezzo pero, ya hace años que es una cantante absolutamente consolidada, admirada y aclamada en el panorama operístico internacional. Disfruta de una carrera desplegada como una gota de tinta al agua, que colorea periódicamente teatros y eventos musicales en todo el mundo. Es una profesional, madre y mujer: tres identidades que se pondrán sobre la mesa en el concierto que ofrecerá al Salón de los Espejos.

Este es un espacio muy especial. Pleno de reflejos, se han sentido mil pisadas y el bullicio de los músicos, aficionados y también de las llamas. Saludos, comentarios y críticas conviven con el fru-fru de los trajes de gala y los brindis agudos de las copas. También es el lugar donde se vio duplicada la voz de Giulia Novali, una mezzosoprano romana de principios del siglo XX que viajó desde Roma hasta Janeiro haciendo su trabajo: cantar. La parada que hizo al Liceo fue fructífera pero, en cierto modo, también trágica. En Barcelona se fundió su carrera musical raíz de un embarazo, un talentoso marido y la sociedad del cambio de siglo.

El LIFE Victòria de este año, como es muy sabido, se dedica a la mujer y su desarrollo en todas sus facetas dentro del mundo musical. La mezzosoprano rumana con su participación propone un homenaje a la ya introducida mujer del tenor Viñas. Este personaje es un ejemplo de como la identidad de mujer ha impedido el desarrollo profesional de estas durante mucho de tiempo. En el caso de Giulia, la maternidad incipiente fue la que va la llevar a abandonar la esfera pública y devolver al hogar. Esta etapa de la vida de algunas mujeres, la maternidad, es la que Kemoklidze ha escogido como eje temático de la primera parte del concierto, para rendirle homenaje. Es una etapa que ocupa un espacio más bien oscuro y turbio en el mundo operístico. El deix dulce y azucarado que adquirió la maternidad sobre todo desde el albedrío del sistema socioeconómico capitalista, no es el protagonista de las óperas. Contra sus hijos fabula Norma, quien no solo quiere esconder su maternidad sino que contempla el infanticidio; Madama Butterfly canta uno de las despedidas más emotivas de la ópera cuando se brinda a la muerte y al niño una vida a occidente; “Senza mamma” es como crece el hijo de Sudor Angelica...

No serán pero estas madres soprano las que servirán para abordar esta primera parte del concierto. La selección de Kemoklidze va desde algunas aries de Verdi hasta canciones de Mussorsky, pasando por Puccini, Ponchielli o Montsalvatge. Será un concierto muy completo porque combinará ópera con música de cámara. Esta segunda es muy valorada por la mezzo, que en el contexto de su última participación en el festival el 2017 manifestó la relevancia que tenía para “refinar el gusto, la musicalidad y las habilidades vocales”. Hará falta, pues, esperar a miércoles que ella misma disipe el misterio del programa, aunque podemos augurar que personajes como Carmen (de la homónima de Bizet) o Laura (de La Gioconda de Ponchielli) harán acto de presencia.

Así pues, el próximo miércoles a las 20h esperamos el concierto con bastantes expectativas tanto por el interés musical que despierta Kemoklidze como por el significado profundo del acontecimiento. Su carácter de homenaje a Giulia Novelli y la elección del repertorio son el ejemplo vivo de la actitud crítica que tiene que acompañar la actividad musical. Del mismo modo que la mezzosoprano es una estudiante a los ojos de su hijo, los oyentes, historiadores e instituciones, tenemos que serlo a la hora de revisar y analizar críticamente la historia que nos ha llegado de los protagonistas de la música.

Fotos: Retrato de Giulia Novelli del 1886; Ketevan como Carmen, (Photo & Style Irma Sharikadze)

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