Cámara

Bach Collegium Barcelona, los ríos de la creatividad

Viernes 29 Noviembre 2019

El pasado 16 de noviembre se presentó en el MUHBA la agrupación Bach Collegium Barcelona. Lo hizo por la puerta grande: con la presentación de su primer disco “Bach is meine Freude!”, dedicado a motetes de la reconocida familia Bach y con un concierto donde las voces del coro embalsamaron los oídos de los asistentes. Pau Jorquera, su director, nos dio todos los detalles de este grupo coral que nos invita, en esencia, a disfrutar de la experiencia musical bachiana sin complejos.

La emoción de las nuevas adquisiciones hace que, una vez tenemos entre las manos aquel objeto deseado, queramos llegar muy rápido a casa para disfrutarlo. Este nuevo álbum permite sin embargo, introducirnos en el proyecto musical del Bach Collegium Barcelona antes, con su cuidada estética. Mientras nuestras pisadas todavía resuenan sobre los panots grises, en la portada del álbum, una de estas insignias barcelonesas se colorea para marcar BCB, las iniciales de la agrupación dirigida por Pau Jorquera. La primera impresión del disco es doble: evoca la cotidianidad del día a día y remite al lugar donde se  han acogido acontecimientos como el Festival Bachcelona o iniciativas como Beca Bach-Fundació Salvat, que amparados en la fundación Bach Zum Mitsingen, han sido partícipes en la construcción del BCB, que hoy se les suma con un nombre propio.
 
El origen del BCB pues se remonta al 2011, cuando se hizo un llamamiento a cantantes de todo tips para llevar a cabo el ciclo de las cantatas de Bach. Desde entonces, ha evolucionado a fuego lento, tomando como punto de partida la clave participativa del proyecto que tenía el objetivo claro de hacer “Perder el miedo a Bach”. El éxito de la reunión entre cantantes amateurs y jefes de cuerda profesionales estaba basado en el amor compartido por compositor y su música. Así, el ensemble cogió cuerpo mientras colaboraba con iniciativas como la Beca Bach Fundació-Salvat (que desde el 2014 abastece el coro de cantantes). Este es el recorrido del grupo hoy ya consolidado que se presenta con su primer álbum, mucha energía y una consigna clara: “Bach is meine Freude!”. No todos hablamos el alemán, pero la exclamación y la tipografía alegre del título nos hace entender el mensaje: Bach nos entusiasma, Bach es nuestra alegría.
 
Cuando llegados a casa desenvolvemos el disco, esta primera invitación enérgica y urbana se convierte en algo diferente. El macizo de Montserrat emerge en un campo dorado, transportándonos así a otro plano; indicándonos el carácter intrínseco de su contenido. Este álbum se dedica a los motetes creados por el linaje de la familia musical Bach. Jorquera, que además de director coral es profesor, demuestra aquí su vertiente más pedagógica aclarando como “En aquella época, decir Bach era como decir hoy bambas o nutella. El talento compartido entre el linaje Bach es así de sencillo y claro. Por esta razón las grabaciones son de obras que repasan los compositores desde el postrenacimiento hasta el preromanticismo, con nombres como Johann Christoph, Johann Michael, Johann Ludwig y Carl Philipp Emmauel. Johann Sebastian, el más reconocido de la lista, llevó el motete alemán a su punto culminante con el famoso Jesu meine freude. Este, con el Dast is meine Freude de su primo segundo Ludwig parecen la fuente de inspiración del título del disco, pero resultan también un ejemplo vívido del carácter sacro de esta música.
 
El motete es una forma característica de la música religiosa. No creado ex novo, sino a partir de unas líneas melódicas ya conocidas, tienen además un especial vínculo con el texto que, tomado de La Biblia, a menudo invita a la plegaria y al recogimiento. Este contexto religioso presente en el estilo, el texto y a menudo el lugar donde se interpretan los motetes no tiene que ser, aun así, un impedimento para conectar con las obras. Esta idea es cardinal el proyecto de conjunto según, Jorquera que expresa como la “potencialidad transformadora” de la música es una característica universal de este arte y es aquello que aspira demostrar el BCB. Lejos de citar las escrituras, lo hace del grupo pop U2, quién va en una ocasión constató que “la música puede cambiar el mundo porque puede cambiar a las personas”. El valor universal de la música transciende su contenido religioso del mismo modo que ante la imagen de Montserrat algunos verán un simbólico templo y otros, un magnífico paisaje. Lo importante es el espacio común y el impacto personal que el lugar crea.
 
La escucha de los motetes, pues, debe ser libre de prejuicios y con una total atención, exigida por la complejidad de las obras. En el concierto que se brindó a la capilla de Santa Ágata, aquellos que pudimos escuchar una compilación del disco pudimos igualmente confirmar la madurez de la técnica de los cantantes y la prometedora potencialidad del proyecto. En directo, la formación demostró una afinación muy exacta, con voces muy nítidas y ponderadas, enérgicamente encaminadas por Jorquera. El director, que a cada pieza las cambiaba de posición, se mostró fiel a su afirmación en que lo BCB como conjunto busca un sonido “honesto”, exigencia que implica un gran perfeccionismo en la técnica y nulidad de errores. Desde el serio Unsere Trübsal hasta la explosión del Dast is meine Freude la actuación fue, en este sentido muy honesta. Ahora, ya en casa y con el disco a punto para ser escuchado, es necesario que cada uno lo abrace atentamente. Más allá de los diferentes vínculos y emociones que nos pueda despertar, lo seguro es que ya tenemos disponible un panot de gran calidad; esperamos que sea solo la primera piedra del camino que ha inaugurado el Bach Collegium Barcelona.
 
 
Fotos: Portada e interior del álbum "Bach is meine Freude"

Últimas noticias