Sinfónica

El lado oscuro de la fuerza

Miércoles 1 Enero 2020

Como ya es costumbre los últimos años coincidiendo con el estreno de una nueva película de la saga Star Wars, la Orquestra Simfònica Camera Musicae ha ofrecido un concierto con música de cine de John Williams. La banda sonora protagonista, obviamente, fue la de Star Wars, pero como en los conciertos anteriores, pudimos oír a otros, en este caso las de Harry Potter, Superman y E.T. Por la platea del Palau de la Música volvimos a ver desfilar los personajes de Star Wars, esta vez de una manera más discreta que en alguna ocasión anterior.

El concierto, sin descanso, comenzó y terminó con Star Wars. La Orquestra Simfònica Camera Musicae ha convertido casi en una tradición navideña el concierto de Star Wars, que comenzó en 2015, con el estreno del séptimo capítulo de la saga. Este año es el tercer concierto, coincidiendo exactamente con la fecha del estreno mundial de El ascenso de Skywalker. Si bien el primer concierto fue de lo más espectacular, con un programa que iba bastante más allá de la música de estas películas e incluía muchas más bandas sonoras de Williams, los dos últimos conciertos han sido más discretos. No sólo por un programa más reducido, sino también por la ausencia de coro y la actuación también bastante más reducida de los actores en la platea del Palau.

Como no podía ser de otra manera, el concierto se abría con el tema principal de Star Wars, que servía para ponernos en órbita y hacernos entrar en el imaginario de los personajes de Lucas. Después llegaban las piezas Across the Stars y Duel of the Fates. Esta última, perteneciente al primer capítulo, La amenaza fantasma, tiene un coro espectacular que le da un aire absolutamente épico. En este caso no había coro y su papel lo hicieron los trombones, pero el efecto no fue ni de lejos el mismo. Las bandas sonoras, como el Bolero de Ravel, no son especialmente imaginativas cuanto a temas, sino que juegan con la instrumentación para hacer aumentar la tensión dramática. La música épica de John Williams hace de por sí un uso extraordinario del viento metal; si el papel del coro lo asumen los trombones, el equilibrio se rompe y el efecto épico pierde fuerza. Hay que decir, sin embargo, que el metal de la Orquesta Sinfónica Camera Musicae fue soberbio, espléndido, perfecto. Tocó todas las piezas con una seguridad impresionante y con un sonido sólido y sin fisuras.

Las películas que complementaban Star Wars eran sólo tres: Harry Potter, Superman y E.T. A Harry Potter echamos de menos el sonido del xilófono que da el toque de magia al tema de Hedvig. Le sustituyó un piano, que no quedaba mal, pero que no tenía ese tintineo mágico del xilófono. Más allá de eso, hay que volver a remarcar la presencia del metal, imponente y majestuosa, que nos hacía soñar y parecía que estábamos presentes en las películas.

La presencia de los actores fue decepcionante, pasó casi de reojo. Los habíamos visto aparecer justo al principio del concierto, de manera discreta, y cuando se esperaba que salieran, al inicio de la Suite Star Wars, no hicieron acto de presencia en ninguna de las cinco piezas. Terminado el programa, la Orquestra Simfònica Camera Musicae llegó el turno de propinas, que comenzó con Indiana Jones, y luego, con el anuncio del director, volvió a sonar la Marcha Imperial de Darth Vader, el lado oscuro de la fuerza. Exactamente aquí, justo al final de todo, fue cuando reaparecieron los actores, pero de manera discreta y estática, Darth Vader por el pasillo central y la princesa Leia por el lateral, con la espada láser. Habiendo visto cuatro años atrás la magnífica actuación y compenetración de los actores con la música, esta vez echamos de menos una mayor entrega.

John Williams, uno de los grandes nombres de la música clásica de nuestros días, no es sólo un compositor de bandas sonoras. Su música trasciende el cine y se puede escuchar al margen de las películas porque tiene personalidad propia.


Foto: OCM arxiu

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