Cámara

Los cuartetos Gerhard y Lassus homenajean a Mozart

Miércoles 8 Enero 2020

El Cicle Intèrprets Catalans en el Palau de la Música Catalana presenta tres conciertos con un denominador común: la Primera Escuela de Viena, con cuartetos de Mozart dedicados a Haydn y uno de Beethoven. Los podremos escuchar el 15 de enero y el 17 de junio con el Cuarteto Gerhard, y el 3 de marzo con Lassus Quartett.

 

En los últimos años se está dando un fenómeno interesante y estimulante en Cataluña: el auge de los cuartetos de cuerda. Dos de estas formaciones emergentes que han seguido la estela de lo que podemos llamar "Ur-Quartett", el Cuarteto Casals, son el Cuarteto Gerhard y el Lassus Quartett. Un elemento que los une en el marco del ciclo Intèrprets Catalans es la programación del Erste Wiener Schule, formada por Haydn, Mozart y Beethoven, que inspiraría la Zweite, de Schönberg, Berg y Webern. En realidad, la relación entre el Erste y la Zweite Wiener Schule radica en que son dos momentos de libertad artística y búsqueda de una utopía cultural y social que, al mismo tiempo, conviven con la emergencia de un nuevo Yo que conduce el artista al individualismo.
 
El Cuarteto Gerhard plantea el origen de su formación en tres elementos: la admiración por el compositor Robert Gerhard, la amistad que une estos miembros y la profundización en el misterio del arte. Su lema es que "aquellos que mantienen la tradición viva no son los que se conforman, sino que son los que transforman". Formado por Lluís Castán, violín I, Judit Bardolet, violín II, Miquel Jordà, viola y Jesús Miralles, violonchelo, nació en 2010 en Barcelona, ​​para luego establecerse en Basel, Berlin, Hannover, y han trabajado con personalidades como György Kurtág, Andreas Schiff o Ferenc Rados.
 
El día 15 de enero de 2020 a las 20.00h interpretarán un programa con Magrané, Mozart y Beethoven. En este concierto se interpretará el Cuarteto núm. 14, en Sol mayor, KV 387, "Primavera", uno de la serie de seis cuartetos de Mozart dedicados al compositor y amigo Joseph Haydn, a quien se considera el padre del cuarteto de cuerda. Consta de cuatro movimientos; el primero, Allegro vivace assai, en Sol mayor, presenta un contraste entre los pasajes diatónicos y fragmentos cromáticos, una brisa suave pero inquieta que acaricia el alma a veces ligeramente turbada. A diferencia del orden establecido en la composición, que sitúa el Minueto en tercera posición, en este caso se sitúa en el segundo movimiento. Un ejemplo más del Wiener Spieltrieb (pulsión de juego vienesa) que se desarrolla en un tiempo largo con cuartas cromáticas y cambios dinámicos en cada nota. El movimiento está seguido por otro de lento en la tonalidad de subdominante (Do mayor), en el que se exploran áreas tonales más alejadas, al tiempo que nuevas emociones, a menudo más escondidas, como la intriga o la timidez. Del último movimiento destaca el tema fugado de cuatro notas blancas que posteriormente será usado en la Sinfonía 41, Júpiter y que despierta alegría y entusiasmo.
 
Además, el Cuarteto Gerhard tocará, en el mismo concierto, el Cuarteto núm. 16, en Fa mayor, op. 135, de Ludwig van Beethoven. Es el último de los 16 cuartetos del compositor, escrito en 1826. El apodo de la obra es "Der schwer gefaßte Entschluß" ( "La difícil decisión") y le debe el título al último movimiento. Empieza con unos acordes introductorios lentos y sombríos que llevan la anotación “Muß es sein?” (Debe ser?), a los que responde, con el más veloz y alegre tema principal, “Es muß sein!” (Debe ser!)". El resto del cuarteto goza de más luminosidad y de cierta apertura hacia regiones de un psicologismo más profundo que prefiguran el Romanticismo.
 
Posteriormente, el 17 de junio 2020 a las 20.00h en el Petit Palau, la formación interpretará a Guinjoan, Debussy y Mozart, de éste, concretamente, el Cuarteto núm. 16, en Mi b mayor, KV 428, el tercero de los cuartetos de Haydn. Aquí, Mozart también usa el cromatismo y las disonancias y, en ste sentido, precede la música de Johannes Brahms, que explora las progresiones armónicas no normativas y el desarrollo de temas a través de la Entwicklde Variation. A lo largo del tercer movimiento, Mozart hace un uso del pedal en el bajo, confiriendo a la música un efecto rústico fascinante, antes de un rondó en forma abreviada. A menudo se asocia la música de Mozart a dos conceptos que posiblemente relacionados en la estética clásica: la serenidad y la belleza. Orden, medida, simetría, equilibrio y, para emocionarnos aún más, aquellos momentos de maravillosa irregularidad que nos recuerdan que el genio de Mozart es tan humano.
 
Por otra parte, el Lassus Quartett, formado por Joel Bardolet, violín I, Antonio Viñuales, violín II, Adam Newman, viola y David Eggert, violonchelo, se estableció como cuarteto en 2015, liderado por Bardolet. Integra voces porosas, corales y de una personalidad que articulan una programación original que mezcla repertorio nuevo y antiguo para cámara. Interpretarán, el 3 de marzo de 2020 a las 20.00 en el Petit Palau, el famoso Cuarteto núm. 17, en Si bemol mayor, KV 458, "la Caza", de Mozart, también dedicado a Haydn. El apodo no proviene de Mozart ni de su editor, sino que John Irving considera que "para los contemporáneos de Mozart, el primer movimiento del K.458 evocaba evidentemente el tópico de la chasse, los principales componentes son el compás de 6/8 (a veces, caracterizado por un tiempo débil acentuado) y las melodías con elegidas fundamentadas en los acordes de tónica y dominante (sin duda conteniendo desde las limitaciones físicas propias de las trompas de caza actuales hasta las notas de las series armónicas)". Una muestra más del poder no sólo evocador de la música, sino también semántico, que crea nuevas realidades y nos hace vivir con más intensidad y clarividencia nuestras propias.


Quartet Gerhard, Lassus Quartett

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