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Sopars Lírics: una noche para recordar

Domingo 19 Enero 2020

La primera cita de la octava temporada de los Sopars Lírics, un proyecto de Roger Alier, Jordi Maddaleno y el Restaurant 7 Puertas de Barcelona, contó con el tenor Samuel Peláez y el barítono Jan Antem. Gastronomía y música se conjugaron en una ocasión especial, enmarcada en la noche de Santa Cecília. Así se acercó la ópera y los jóvenes talentos a los asistentes de una cena excepcional en una noche de cuento.

Había una vez, y otra, filas de lucecitas que reseguían las ventanas de un comedor. Eran las que iluminaban el espacio lleno de parejas, amigos y olores de la cocina que nunca duerme del clásico de Barcelona. En el Restaurant 7 portes, durante la noche de Santa Cecília, tuvo lugar el primer Sopar Líric de su 8.ª temporada. Fue una velada que tendrá en la memoria de los asistentes un regusto especial, casi de cuento, como aquellos que proporcionan argumentos y espacios a las óperas, el elemento diferencial de la noche. Cómo destacaron sus artífices Roger Alier y Jordi Maddaleno, la captación de interés por la ópera es la meta final de todo Sopar Líric. Por esta razón, a pesar de que el cantante invitado tiene libertad de elección, se acuerdan repertorios atractivos en que la variedad de obras tiene que permitir reconocer algunas y descubrir otras. Después de la experiencia y al hojear el recuerdo, el oyente se reconducirá a la atmósfera del Sopar y quizás hasta las puertas de una sala de conciertos. Este sería el bis, exitoso apéndice, de la iniciativa.

Bacalao con muselina de ajos, crema caliente de langosta. Castaña, chocolate; pasteles y trufas. Vino blanco, vino tinto; cava y café. El primer acto fue una cena de “fiesta mayor”, epíteto que en la carta y programa de la velada describía tanto los canelones trufados como el ambiente durante la comida. El sonar de las copas y la órbita metálica de las cucharillas se apagaron con el inicio del segundo. Habían llegado los protagonistas, por primera vez en plural, de la parte musical: Samuel Peláez y Jan Antem. Cada uno, como los buenos personajes de toda narración, tenía su propia historia. Peláez era uno de aquellos héroes que siguen las pasas de un maestro, instructor y mentor en su aventura: forma parte del círculo de estudiantes del tenor Jaume Aragall. Desde Venezuela hasta Sabadell, ha participado en numerosas producciones interpretando papeles como Rodrigo en Otello a la Ópera de Sabadell y ganando premios como el de esta institución en el XI Curso Internacional de Canto Camerata Sant Cugat. Fue presentado como heredero de uno de los grandes con voz joven pero ya sedimentada.

El perfil de Jan Antem era diferente. Con tan solo 21 años -con una voz de barítono que todavía puede variar-, disfruta de una carrera incipiente  iniciada hace tan solo cinco años. El cantante ya ha participado en el prestigioso Rossini Opera Festival de Pesaro en el rol de Don Alvaro a Il Viaggio a Reims y como Dandini a La Cenerentola en el contexto de la escuela de Ópera de Sabadell. Antem es la clara apuesta joven de la temporada, uno de aquellos protagonistas emergentes; en este caso, también desde el público más fiel de las Sopars Lírics. De entre las mesas que construían las Cenas  había una con nombre propio. La de los “*heorins” pertenece a un grupo de amantes de la ópera (y de una voz en concreto) que cuenta como miembro regular quién entonces se había colocado junto al piano.

El periple dels cantants va passar per àries molt conegudes però també per altres mars més insòlits per l’oient. Previ a cada actuació, el musicòleg Roger Alier -un d’aquells personatges icònics, llegendaris- va actuar com a narrador. Unes notes musicològiques prèvies, riques en detalls i peculiaritats de cada òpera, van ser assenyalades abans de cada ària. El baríton amb “Non più andrai” de Le nozze di Figaro de Mozart, va obrir el concert amb lleugeresa i to picaresc. A aquest Querubino de veu desimbolta el va seguir l’ària de Vainement, ma bien-aimée de Le roi d’Ys. L’òpera del francès Lalo, molt poc programada, va pensar-se com una de les troballes pel públic, que com els súbdits del rei de l’illa inundable, van descobrir-se arrossegats pel potent flux de veu del tenor. Peláez va completar un repertori de to més greu i seriós que el d’Antem amb “È la solita storia del pastore” de L’Arlesiana de Cilèa. Va ser un cant melancòlic bellament interpretat, encara que amb algun desajust a la part final. I és que sense el conflicte, és difícil que una narració es desenvolupi.

El periplo de los cantantes pasó por arias muy conocidas pero también por otros mares más insólitos para el oyente. Previo a cada actuación, el musicólogo Roger Alier -uno de aquellos personajes icónicos, legendarios- actuó como narrador. Unas notas musicológicas previas, ricas en detalles y peculiaridades de cada ópera, fueron señaladas antes de cada aria. El barítono con “Non più andrai” de Le nozze di Figaro de Mozart, abrió el concierto con ligereza y tono picaresco. A este Querubino de voz desenvuelta lo siguió la aria de Vainement, mi bien-aimée de Le roi de Ys. La ópera del francés Lalo, muy poco programada, se pensó cómo una de los hallazgos por el público, que como los súbditos del rey de la isla inundable, se descubrieron arrastrados por el potente flujo de voz del tenor. Peláez completó un repertorio de tono más grave y serio que el de Antem con “È la solita storia del pastore” de L'Arlesiana de Cilèa. Fue un canto melancólico bellamente interpretado, aunque con algun desajuste en la parte final. Y es que sin el conflicto, es difícil que una narración se desarrolle.

Las actuaciones fueron en general buenas, sobre todo teniendo en cuenta el grande antagonista de la velada; la acústica de un nido de ventanas, mesas y materia dispersa, un espacio poco conveniente para la interpretación. La voz de Peláez sonó sobredimensionada en contraste con Antem, que visiblemente incómodo, hizo una actuación aceptable y decidió no ofrecer el bis de rigor. Sin embargo lo que da valor a los héroes de los relatos no es la perfección de sus acciones sino su desarrollo y la reacción ante estas adversidades. Además de las actuaciones individuales, codo con codo ofrecieron dos dúos, especialmente el segundo, “In un coupe?” de La bohème, con los que demostraron que pese a las dificultades contextuales, son dos cantantes plenamente válidos.Seguidamente tuvo lugar un de aquellos finales redondos que gustan en todas las orejas. Ya de por si especial por la doble participación de los cantantes y el inicio de temporada, el cumpleaños -en fecha idónea- del pianista acompañando Josep *Buforn, creó un colofón coral con un cumpleaños feliz que agrupó las voces e hizo levantar las copas de todos.

Y así, mientras corría el cava celbrativo en la noche de la patrona de la música, los organizadores nos recordaron que este es solo el inicio de esta nueva edición de los Sopars Lírics. La próxima cita será el próximo jueves 23 de enero. El 7 puertas se convertirá de nuevo y por una noche, en un espacio de música y relato, esta vez protagonizada por una heroína femenina, la mezzosoprano Anna Gomà. La temporada de las noches de historias, gastronomía y ópera, solo ha empezado.




 

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