opera

Javier Camarena: valiente, vencedor i verdadero

Jueves 23 Enero 2020

El tenor mexicano vuelve en el 20º aniversario del Gran Teatro del Liceo con su primer recital operístico de obras de Charles Gounod, Gaetano Donizetti, Édouard Lalo, Vincenzo Bellini, Friedrich von Flotow y Giuseppe Verdi, junto al pianista Ángel Rodríguez.
 

El Liceo estaba a rebosar, como lo estan sólo aquellas noches que hacen historia con la presencia de una estrella lírica. Incluso los laterales del escenario estaban alineados con filas de sillas extra para acomodar el aforo de una velada excepcional. Javier Camarena (Xalapa, Veracruz, México, 1976) se abrió paso en medio de la exaltación creciente. La indisposición por un resfriado hubiera llevado a la cancelación de cualquier otro cantante; el tenor mexicano dirigió unas palabras al público y anunció que a pesar de ese impedimento estaba dispuesto a cumplir con el programa. Y como si se tratara de una tarea fácil, sin ir más lejos, con dos partes que conformaban nueve de las arias más exigentes de la historia belcantista y del repertorio francés del s. XIX. Hay una gran diferencia entre aquellos cantantes que a pesar de poseer un buen instrumento son incapaces de explicar nada, de aquellos que con un simple brizna de voz pueden llenar los ojos de lágrimas a miles de espectadores, o erizar su piel . Ambas condiciones que se suman al caso de Javier Camarena, uno de los mejores tenores lírico-ligeros del s.XXI; no es sólo poseedor de un sublime instrumento, sino que sabe cómo transmitir todo lo que describe la partitura acompañado de una expresividad única que lo convierte en un artista excepcional.

Un registro agudo brillante y timbrado, excelente proyección, medias voces de ensueño, resonancia in maschera impecable y un temperamento gradual y medido en el punto para cada pasaje. La variedad de programa permitía poder apreciar todos los matices, empezando por "L'amour, l'amour! ... Ah! Levante-toi soleil ... "del Roméo et Juliette de Charles Gounod, que ya desde el principio se puso al público del Liceu en el bolsillo. Lo siguieron "Un ange, une femme inconnue ..." de La favorite de Gaetano Donizetti y "Vainement, ma bien-aimée" de Le roi de Ys ​​de Édourard Lalo, destacando en esta última por su delicadeza en la línea de media voz y en general por la brillante calidad en la dicción y el color de las arias francesas de un repertorio que Camarena cada vez aborda con más comodidad. Concluía el primer bloque con "Seúl sur la terre ..." de Dom Sébastien, roi de Portugal de Gaetano Donizetti y el aria de los nueve do de pecho, "Ah! Mes amis, quel jour de fête ... " que en 2014 visó en plena representación de La fille du regiment de Donizetti, en el Teatro Real de Madrid. El Liceo se rendía ya a los pies de Camarena antes de la segunda parte. Todo el mundo se hacía cruces que un cantante que se había presentado sin exhibir el máximo de su potencial pudiera hacer tocar el cielo como lo estaba haciendo. La magia no se vio en ningún momento eclipsada, tampoco en el segundo bloque.

Aunque en algunos puntos de la segunda parte se dejó entrever las razones de salud anunciadas por el cantante, la técnica y el magnetismo del tenor fueron tan inmensamente superiores que tales muestras de cansancio en la emisión quedaron totalmente secundarias. La segunda parte culminó con "È serbao a questo Acciari ... El dueño tanto, y m'è si cara ..." de I Capuleti ei Montecchi de Vincenzo Bellin, con un fraseo impecable "Tombe degli avi miei ... Fray poco a me ricovero "de Lucia di Lammermoor de Gaetano Donizetti," Mapparì tutt'amor ... "de Martha de Friedrich von Flotow y un celebrado final con" Lunge da ley ... de 'miei bolleni Spirito ... O mio rimorso ... "de La traviata de Giuseppe Verdi.

Mención especial para el pianista Ángel Rodríguez, acompañante habitual de Javier Camarena, que a lo largo del recital mostró una sincronía perfecta con el tenor y una excelente compenetración. También a lo largo del concierto se haga patente el calor entre el cantante y el público, una confianza que Camarena se tomó también para recomenzar una de las arias debido al sonido de un móvil entre el público. Finalmente, dos propinas culminaron la emocionante velada: "Flor Roja" de Los Gavilanes de Jacinto Guerrero y un sentido "Rosó" que el público correspondió con gran efusión y largos aplausos. Seguramente todos los pensamientos coincidirían en aquella voz que se alzó fuerte en medio del clamor: -Javier, te queremos!

El valiente, el vencedor y el verdadero. Tres adjetivos en uno solo que podrían definir Javier Camarena como un tenor inigualable, que arriesga para ganar sin renunciar nunca a su esencia.

Foto: Javier Camarena
 

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