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El trabajo bien hecho de los alevines de la JONC

Sábado 25 Enero 2020

El pasado sábado 18 de enero a las 12: 30h tuvo lugar en la sala grande de L'Auditori el concierto familiar "Zoom. Días de músico", una colaboración de la JONC alevines con el coreógrafo Cesc Gelabert, que ha diseñado los movimientos de la orquesta y la iluminación con la intención de acercarse a las personas y las emociones que hay detrás de la música.

Zoom. Días de músico toma el relevo del exitoso espectáculo Sueños de músico, en el que la JONC Alevines colaboró con el Coro Infantil de los Amigos de la Unión para interpretar Sueño de una noche de verano de Mendelssohn. En Zoom los músicos actúan de nuevo en pie, sin director, de memoria y en constante movimiento. Cada sección instrumental, vestida de un color diferente y, en el caso de las cuerdas, liderada por los miembros del cuarteto Dalia, escenifica su parte. Asimismo, la disposición variante de la orquesta nos cuenta la música que suena: cuando el oboe hace un solo, se pone delante de todos los músicos; cuando los cellos tienen el tema, la orquesta se gira hacia ellos.

Es decir, esta vez la ambición del concierto pasa por explorar la expresividad de la música a través de la expresividad de sus intérpretes: nos hace fijarnos en cómo se mueven, cómo respiran y cómo se comunican entre ellos. Y es gracias al movimiento de los músicos y la iluminación, ambos a cargo de Cesc Gelabert, que podemos hacer más fácilmente este zoom dentro de la música y dentro de cada músico. Por ello, el concierto también pretende acercarnos a las rutinas del músico en un día cualquiera, hecho especialmente evidente al inicio del concierto, en el que los intérpretes están tumbados en el suelo y justo antes de empezar a tocar levantan sus instrumentos para enseñar al público. Se trata de una presentación, así como del acto de despertar. A partir de este principio, el concierto enfilando las piezas de manera muy dinámica, casi sin pausas, y siempre haciendo uso del humor; formato que resulta todo un acierto.

Zoom nos permitió disfrutar un año más del talento y el buen trabajo de la sección de los alevines de la JONC. Los jóvenes músicos demostraron aptitudes suficientes para sobresalir tanto en el ámbito de la presencia en el escenario y la actitud -responsable e implicada a la vez que fresca, imaginativa y jugetona- como en el de la interpretación estrictamente musical. Destacaría, por ejemplo, el solvente trabajo del viento madera en prácticamente todas sus intervenciones. En cuanto al conjunto, resultaron especialmente exitosas las interpretaciones de Mont Juic de Britten, en el que la orquesta supo dotar de emoción y profundidad el "Lamento" y de la ligereza y articulación necesarias el "Allegro molto"; así como el "Allegro" de la Sinfonía núm. 6 "La Tormenta" de Beethoven, interpretado con carácter y fuertes contrastes en las dinámicas. Si tuviera que buscar algún defecto, sería quizás la inseguridad que los violines demostraron en su sonido al comenzar la primera pieza, el Interludio núm. 1 de "Peter Grimes" de Britten; pero no deja de ser un hecho aislado.

Todo ello resultó en un bueno concierto, a partes iguales de juego, emoción y calidad musical. Se trata, pues, de una nueva confirmación del valor del proyecto de la JONC, especialmente de su talento y versatilidad. Zoom funciona muy bien en el formato de concierto familiar, pero, de hecho, aporta energía, aire fresco, diversión y excelencia musical a todos los públicos. En casos como estos, en que el volumen de trabajo, y toda bien hecho, se percibe a primera vista, creo que hay que felicitar a los músicos, el director artístico Manuel Valdivieso, Cesc Gelabert y los miembros del cuarteto Dalia, por la porción de éxito que corresponde a cada uno.

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