Conciertos

Zoran Dukic: recital de técnica i sensibilidad

Lunes 17 Febrero 2020

El pasado domingo 16 de febrero en el Ateneu Barcelonès, el guitarrista croata Zoran Dukic nos ofreció un recital dentro de Els teus clàssics, el 9º ciclo de conciertos organizado por la Associació Joan Manén, que trabaja para recuperar i difundir la obra del músico i violinista catalán que da nombre a la organización. En esta ocasión, el programa se constituyó  a partir de un conjunto de obres que fueron dedicadas a Andrés Segovia, guitarrista español que incentivó la creación musical contemporánea i amplió el repertorio de la guitarra.   

Habilidad técnica y sensibilidad expresiva van ligadas de la mano cuando hablamos de Zoran Dukic y lo hemos podido ver demostrado quienes tuvimos la afortunada oportunidad de presenciar su recital en el Ateneu. El guitarrista abrió la velada con dos obras para hacer lucimiento de su destreza técnica. Se trata de la Fantasía-Sonata op. A-22 de Joan Manén y los 4 movimientos que conforman la Sonata de Antonio José Martínez. La sonata de Manén, de dimensiones wagnerianas e inspirada por la Sonata para piano en Si menor de Liszt, fue adaptada personalmente por Segovia con el beneplácito del compositor. Junto con la Sonata de Antonio José, que también denota la originalidad del compositor, ambas obras fueron satisfactoriamente interpretadas por el artista croata, que no pone en duda su exitosa carrera por las salas más prestigiosas del mundo.
La segunda parte del concierto destacó por la delicadeza melódica de Dukic, especialmente con el repertorio más popular. Haciendo del recital un encuentro más cercano con el público, el guitarrista presentó cada una de las piezas situándolas en su respectivo contexto con un castellano que demuestra, además, su estrecha vinculación con el país. Interpretó Tres temas de Recuerdos de Jaume Pahissa (Preludio. Por el viejo camino, Diálogo y Danza lejana), seguido de la Llegenda catalana de Gaspar Cassadó, cuyo ADN, dijo, es El noi de la mare: «No canten!», añadió entre risas. A continuación, Dukic presentó los temas más populares de toda la velada con Quatre cançons populars catalanes de Miquel Llobet: El testament d'Amèlia, Cançó del lladre, El noi de la mare y La nit de Nadal. Fueron especialmente bonitas las dos primeras, interpretadas con una dulzura extraordinaria elegantemente combinada con la técnica pertinente. La sensibilidad expresiva del croata no fue menos en la Romanza y y el Scherzo-Vals del mismo compositor, esta última más animada. El recital finalizó con la Cançó en el mar de Jaume Pahissa: la presencia de su hija entre el público y el aplauso que el guitarrista animó al público a ofrecerle pintaron de emoción esta última obra, que cerraba un recital de guitarra inolvidable. Eso sí, sin embargo: no faltó un Tárrega como bis.
 
Hay que decir que el concierto que ayer disfrutamos en el Ateneu no sólo se convirtió en una prueba más de la indudable genialidad y ductilidad del guitarrista croata, sino que, además, hizo patentes algunas de las carencias que tiñen el panorama musical catalán actual de color gris. Es un hecho que en Cataluña todavía nos cuesta programar compositores de nuestro país, especialmente si se trata de canción popular: viendo el éxito de este maravilloso recital, ¿que nos tira atrás? ¿Debemos esperar que sea un guitarrista croata quien interprete las obras de compositores catalanes para hacerlo luego nosotros? Estos, sin embargo, no fueron los únicos interrogantes que hizo surgir el recital. Parece que los móviles, las toses y los envoltorios de caramelos no dejarán nunca de ser la eterna barrera que separa tanto al intérprete como al público de poder disfrutar de un concierto en su totalidad. Es una lástima que, incluso cuando se pide al reducido público que eviten hacer ruidos, éste no sea capaz de estar a la altura de lo único que se le pide y corte continuamente la música y la conexión que ésta genera con el artista y la audiencia.
 
Aunque hay que reflexionar, el recuerdo y el disfrute proporcionados por Zoran Dukic no tienen precio. Ojalá pudiéramos asistir más a menudo a recitales como este. Bravo por el guitarrista y bravo por la asociación!

Foto: Zoran Dukic

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